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Title: Decadencia o revolución social: mercancía o ser humano
Description: Editorial contra el plan de rigor y el llamamiento a «comprar francés»: el proletariado no tiene patria, sus intereses se oponen a los de la economía nacional, y no tiene más elección que decadencia o revolución social.
Date: 01/04/1983
Category: Alarme n.º 20
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1983-04-decadencia-o-revolucion-social-mercancia-o-ser-humano
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*Alarme*, n.º 20, abril-junio de 1983 (págs. 1-3). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n20.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1983-04-decadence-ou-revolution-sociale-marchandise-ou-etre-humain)

**Decadencia o revolución social**

## Mercancía o ser humano

Subida de los precios de los productos de consumo corriente, de los transportes, aumento de los impuestos, ahorro forzoso, etc.: he ahí nuestro «poder adquisitivo» de proletarios llevándose otro golpe. Por el interés nacional, para salir de la «crisis económica»..., hace falta, según la Izquierda y la Derecha, y pese a ciertas divergencias entre ellas, que nosotros, proletarios, nos apretemos el cinturón para que crezcan sus beneficios. Hace falta que compremos francés, como no deja de clamar el P«C»F, ilustrando claramente su política nacionalista y por tanto capitalista, que vela por encadenar al proletariado a «su» patria y a «su» gobierno. Quieren hacernos creer que nuestros intereses están ligados a los suyos. Pero incluso desde un punto de vista estrictamente capitalista eso aparece como una aberración. Pongamos un ejemplo.

Se nos dice que Francia debe exportar más e importar menos para que el conjunto de su población y las capas más desfavorecidas puedan aprovechar juntas los frutos de una nueva expansión (¡como si fuéramos a aprovecharlos todos por igual!). Pero el Estado alemán les dice lo mismo a sus proletarios. Cada Estado nacional sirve a los proletarios la misma cantinela. El sistema internacional que es el capitalismo propone, pues, en todas partes como solución a sus problemas económicos coyunturales que hay que exportar más e importar menos. ¡Pues bravo! Si todos los países de este mundo capitalista, más o menos interdependientes entre sí y sometidos a los dos grandes imperialismos dominantes, logran a la vez exportar más e importar menos, cabe esperar entonces, en el mismo orden de ideas, una ley que decrete que la tierra es plana y que en adelante y para siempre el sol girará alrededor de la tierra. No olvidemos, además, que en todo esto los que pagamos el pato somos nosotros, proletarios, sea cual sea el lugar geográfico donde nos encontremos. Todas las aberraciones que podrían citarse provienen de la aberración fundamental que constituye la existencia misma de este sistema de múltiples contradicciones. La única contradicción fundamental, de la que provienen todas las demás, es la contradicción capital-salariado. RECORDEMOS, EN EFECTO, ALGUNAS VERDADES.

1) ¡EL PROLETARIADO NO TIENE PATRIA!

Los proletarios franceses tienen los mismos intereses que los de Alemania, Rusia o América. Compremos francés, chino o turco, seguimos siendo clase explotada, mercancías, clase que produce todas las riquezas de este mundo y que está cada vez más en la miseria en relación con esa producción.

2) Los intereses del proletariado no consisten en sacar a Francia de una pretendida crisis económica (¿qué crisis es esta que permite considerables beneficios a ciertos capitalistas y, más sencillamente, que no detiene la acumulación del capital a escala internacional?). Los intereses de «nuestra» economía (inter)nacional se oponen en todas partes a los nuestros. La nación es una unidad de la explotación mundial de nuestra fuerza de trabajo, al precio de nuestra vida condenada al presidio, al hambre o a la guerra. Este sistema, lejos de permitir desarrollo alguno del hombre, lo aprisiona, lo exprime, lo condiciona, lo embrutece en mecanismos que le son cada vez más ajenos e inhumanos. No tiene razón humana de ser, está podrido, es nauseabundo; Estado, Nación y Patria solo sirven para tirarlos a la papelera.

Bergeron[^1] ha declarado que hay que tener cuidado, que Mayo del 68 no queda tan lejos y que, a fuerza de olvidar que el proletariado es una fuerza potencialmente revolucionaria y de provocarlo..., los sindicatos podrían perder las riendas. Se trata ahora de que los temores de los polis Maire, Krasucki, Bergeron y demás se hagan realidad.

En los lugares de trabajo o en otra parte, hay que organizarse contra las medidas gubernamentales, contra la economía nacional (¡e internacional!), contra los corsés sindicales que velan por nuestra pasividad, por nuestra «responsabilidad». En cuanto a responsabilidad, con nuestra pasividad como clase no somos responsables más que de nuestra miseria cada vez mayor.

Para nosotros no existen más que dos posibilidades:

DECADENCIA O REVOLUCIÓN SOCIAL

SOMETIDO O INSURRECTO

MERCANCÍA O SER HUMANO

el devenir humano está en nuestras manos

[^1]: André Bergeron, secretario general de Force Ouvrière (FO) de 1963 a 1989. Edmond Maire, secretario general de la CFDT; Henri Krasucki, de la CGT.
