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Title: Disturbios en Brasil
Description: Sobre los motines del hambre en Brasil en 1983: dictadura militar y democracia prometida son las dos caras del capitalismo, y la solidaridad proletaria significa el ataque a cada capital nacional.
Date: 01/04/1983
Category: Alarme n.º 20
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1983-04-disturbios-en-brasil
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*Alarme*, n.º 20, abril-junio de 1983 (pág. 14). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n20.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1983-04-troubles-au-bresil)

Motines, manifestaciones del hambre y saqueos para una redistribución en las chabolas. ¿Por qué? Las fábricas cierran y despiden a 400.000 obreros, que ya no tienen más que una alternativa posible: o reventar de hambre, o rebelarse contra este sistema implacable que no conoce más ley que la del beneficio (nos roba la vida, nos exprime como limones para acabar tirándonos resecos, sin esperanza ni recursos).

Dentro de cinco años, en Brasil, la dictadura militar debe ceder el sitio a la democracia. Pero ¿qué cabe esperar de semejante cambio? Nada, porque la dictadura y la democracia son las dos caras de una misma moneda: el capitalismo.

En efecto, la democracia no es una solución proletaria frente a la junta sanguinaria, porque representa también un medio de domar a la clase obrera, y a veces con la misma brutalidad. La única diferencia es que posee armas suplementarias que le permiten controlar más estrechamente al proletariado (sindicalismo legal) para desviarlo de su lucha. Las elecciones libres y el llamado derecho de expresión van también en ese sentido, porque transforman a los proletarios en ciudadanos responsables del Estado capitalista.

El proletariado brasileño no tiene por qué esperar juiciosamente el cambio de fachada. Los buenos demócratas pueden gritar y agitar el espectro de la provocación: la explotación y la muerte democráticas no merecen esperanza ni deseo alguno.

Así, los obreros y los parados brasileños, despreciando los cantos de sirena de la chusma democrática, se enfrentan, con razón, al Estado (militares y sindicatos estaban por cierto reunidos, para la ocasión, contra el proletariado).

Los obreros revolucionarios son todos unos provocadores, porque no aceptan la alternativa democracia/fascismo, e incluso le oponen la dictadura internacional del proletariado para la supresión radical de las clases. Reafirman sin cesar la solidaridad proletaria internacional de clase, que nada tiene que ver con la piedad democrática, sino que significa, al contrario, ¡el ataque a cada capital nacional! La miseria no engendra sino miseria si no nos mueve la voluntad de acabar con la barbarie.

En Brasil como en todo el mundo, en el Este como en el Oeste:

- Abajo la economía capitalista
- viva la gestión obrera de la producción y de la distribución socialista de los productos
- Abajo la explotación capitalista
- Viva la abolición del trabajo asalariado.
