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Title: Guerra Irán-Irak
Description: La guerra Irán-Irak, carnicería mantenida por el Capital mundial, y la historia de la represión del proletariado iraquí por los nacionalistas, el Baaz y el partido «comunista».
Date: 01/01/1984
Category: Alarme n.º 23
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1984-01-guerra-iran-irak
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*Alarme*, n.º 23, enero-febrero-marzo de 1984 (págs. 13-14). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n23.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1984-01-guerre-iran-irak)

Los últimos acontecimientos de la guerra Irán-Irak han vuelto a llamar la atención sobre este conflicto. Se ha dicho «todo» sobre su envergadura —comparable a la de la primera guerra mundial—, sobre el empleo de gases de combate y el envío de niños a una muerte segura y obligatoria (como están «prometidos al paraíso», no tienen derecho a volver vivos...). Esta carnicería se muestra aquí como un espectáculo lejano y ajeno, representado por fanáticos y asesinos.

Muy al contrario, esta guerra no es un acontecimiento extraordinario, desligado de la realidad cotidiana de aquí. El mantenimiento del conflicto mediante los contratos industriales, las jugosas ventas de armas, las promesas político-estratégicas, las competencias y codicias petroleras, le da una dimensión a la medida del sistema que la segrega: una dimensión mundial.

La barbarie que se nos muestra no es un exceso, sino una manifestación normal del Capital, que ya masacra a los niños cada día, encarcela a los hombres, se acumula demencialmente y pretende fanáticamente ser eterno.

La reducción del conflicto a una simple rivalidad político-petrolera entre fanáticos, aunque no sea falsa en cierta medida, es una distorsión completa de la realidad de la guerra (su imbricación mundial según la razón del Capital) y de lo que la sustenta: la lucha de clases.

Actualmente disponemos de más información directa sobre Irak, y por eso tratamos aquí más particularmente de la situación en ese país.

El proletariado iraquí, activo y numeroso sobre todo desde la segunda guerra mundial, se va liberando lentamente, con muchos tropiezos, de las influencias stalinistas, nacionalistas y religiosas a las que está expuesto. En efecto, ya en 1926 el P«C» iraquí se lanzó, por orden de Moscú, a la lucha antiimperialista (contra Gran Bretaña, que ocupaba el país) y por una república democrática, así como por el derecho a la autodeterminación de los kurdos.[^1] En 1948 los proletarios se sublevaron masivamente por primera vez contra el ocupante inglés; luego en 1952 y en 1956, contra la intervención en Suez. Cada vez la represión fue muy violenta, pero en 1958 la monarquía y Gran Bretaña (en parte bajo la presión «amistosa» y democrática de los Estados Unidos, que echaban el ojo al petróleo) «liberan» Irak, donde se instaura la república, encabezada por un frente patriótico apoyado por el P«C». La lucha entre los dos nuevos bloques imperialistas se manifestará en el golpe de Estado del partido Baaz («Resurrección») en 1963, que reprimió todo lo que había parecido «agitado» bajo la república y dejó 100.000 encarcelados. Ya en noviembre de 1963, unos oficiales expulsan a ese poder y se instaura otra forma de terror militar hasta 1968, cuando el partido Baaz recupera el poder con otro golpe de Estado.

A partir de entonces, ese partido basará toda su política en la unión nacional mediante el militarismo antikurdo y luego antiiraní. Las oposiciones democráticas y religiosas, apoyadas por el P«C», tratarán desde entonces de orientar las revueltas obreras y campesinas (un tercio de la población es rural) hacia el apoyo al nacionalismo kurdo o iraní. Por lo demás, el «Tudeh»[^2] ayudó a los imanes a tomar el poder en Irán, y entre la mayoría chií de Irak (el 60 % de la población), 150.000 combaten en las filas del ejército iraní.

Pese a toda la represión, pese a todo el lavado de cerebro nacionalista, los proletarios volvieron a sublevarse contra el orden establecido en 1978, indiferentes a las consignas de las organizaciones de oposición y para gran sorpresa de estas, pese a todo lo que hicieron por recuperar el movimiento en su provecho, sembrando la mayor confusión posible, cuando fue reprimido (muertos por centenares y encarcelados por millares). El desenlace último de la represión (que se unía a las preocupaciones económicas del régimen, entonces segundo exportador mundial de petróleo) fue la declaración de guerra a Irán en septiembre del 80, que envió a la carnicería a centenares de miles de proletarios iraquíes y extranjeros, alistados a la fuerza en los inmensos campos de trabajo donde se hacina la mano de obra inmigrada en Irak.

El papel del P«C» ha sido muy importante, por la actividad de sus militantes en el apoyo al Frente Nacional contra Irán. Allí como en todas partes, es una fuerza cínicamente contrarrevolucionaria; su oposición al Islam no es más que fachada: tiene los mismos intereses fundamentales, un proletariado explotado o decapitado.

Evidentemente, no ha sido sin dificultades, y primero se produjeron en el frente numerosas deserciones y rebeliones, cuyo aplastamiento recuerda al que tuvo lugar en Champaña, del lado francés, en 1917.[^3]

La situación en Irak se agrava día a día y el proletariado como clase es masacrado en una matanza sin límites. Para escapar de la masacre, los proletarios desertan cada vez en mayor número, pero las familias de los desertores son sometidas a toda clase de persecuciones. En cuanto a los que se niegan a empuñar las armas, son fusilados o enviados a primera línea...

Los comunistas no pueden sino llamar a los proletarios de Irak y de Irán a volver sus armas contra su burguesía, a fraternizar y a poner en práctica el internacionalismo para acabar con esta barbarie.

¡La única guerra del proletariado es la guerra de clases por su emancipación!

[^1]: El Partido Comunista Iraquí se fundó formalmente en 1934; los primeros círculos comunistas datan de finales de los años veinte.

[^2]: El partido «comunista» iraní, prorruso.

[^3]: Los motines del ejército francés de 1917, tras la ofensiva del Camino de las Damas, reprimidos con consejos de guerra y fusilamientos.
