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Title: ¡¡Proletario, tus papeles!!
Description: Contra la política de expulsión de inmigrantes del gobierno de izquierda y los controles de identidad, que golpean a todos los proletarios.
Date: 01/07/1984
Category: Alarme n.º 25
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1984-07-proletario-tus-papeles
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*Alarme*, n.º 25, julio-agosto-septiembre de 1984 (pág. 7). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n25.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1984-07-proletaire-tes-papiers)

El gobierno de izquierda, el del pueblo de Francia, acaba de interesarse por los problemas de los inmigrantes. En esta ocasión se ha jactado públicamente de haber detenido la entrada de nuevos extranjeros y sostiene, con la mano en el corazón, que «solo» quiere echar a los clandestinos e impedir que las familias se reúnan.

En suma, se ha abierto la caza del hombre (y de la mujer y de los niños), y los controles de identidad van a intensificarse, como en los buenos tiempos de Poniatowski[^1].

Las buenas almas se conmueven: la izquierda «se comporta como la derecha», prueba de que la idiotez y la falsa ingenuidad no temen la repetición. Para otros no basta: hay que echarlos «a todos». Por último, existe un último reducto que pide ahogar también a los inmigrantes de segunda generación.

Para nosotros, el asunto es más sencillo, pero por ahora mucho más difícil de realizar: el proletariado no tiene en absoluto fuerza, ni siquiera un simple sentimiento unitario que oponer a las podredumbres politiqueras, policiales, periodísticas y sindicales que se vierten sobre una parte importante de sus miembros.

Sin embargo, la única solución es rechazar toda expulsión, corolario del rechazo de todo despido o de todo desahucio, la apertura completa de las fronteras, agruparse en torno a cada patrulla que efectúe un control, exigir su supresión, o incluso dispersarlas...

La infamia que representan esos «controles de identidad» prueba sobradamente lo que es nuestra civilización. En efecto, toda persona que no disponga de un trozo de cartón con foto y sello ha perdido su identidad. Sin embargo, cada cual sabe quién es, y si ya no lo sabe, no será ese trapo el que se lo vuelva a enseñar. Así pues, es para otros para quienes cuenta la identidad; ¡y cuenta, por cierto, una vez numerada y fijada de por vida! ¡Ni hablar de llamarse Jules Lafleur un día y Paul Chagrin al siguiente!

¡Hace falta disciplina, ciudadano! Cada cual está catalogado, localizado, fijado y controlado en sus desplazamientos dentro del país o entre países, en sus intercambios mercantiles y en sus eventuales actos antisociales, con toda libertad cívica, por supuesto.

Por eso la cuestión de la identidad (no «quién soy», sino «con quién»; no «adónde voy», sino «para qué soy») y de su control no puede dejarse encerrar en un gueto inmigrante, sino que nos agrede a todos, en cuanto proletarios.

Esta sociedad reduce nuestro ser a un número en un papel (o incluso en la piel); es ella la que debemos reducir a un recuerdo consignado en el papel.

[^1]: Michel Poniatowski, ministro del Interior de Francia entre 1974 y 1977. (N. del T.)
