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Title: Abouchar: la hipocresía sin fronteras
Description: A propósito de la campaña mediática por el periodista Jacques Abouchar, detenido en Afganistán, el artículo denuncia la hipocresía democrática de la «libertad de información» y su solidaridad selectiva.
Date: 01/10/1984
Category: Alarme n.º 26
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1984-10-abouchar-la-hipocresia-sin-fronteras
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*Alarme*, n.º 26, octubre-noviembre-diciembre de 1984 (págs. 5-6). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n26.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1984-10-abouchar-l-hypocrisie-sans-frontieres)

Con asco e indignación nos hemos visto obligados a seguir durante más de un mes el folletín titulado «El resistente Abouchar y el derecho a la información». Con esta ocasión, todos los medios de comunicación han aprovechado para recordarnos que la libertad y el pluralismo ideológico, tan caros a la fauna política, son un privilegio raro del que todavía podemos gozar en Francia, verdadero paraíso democrático.

Una vez más, liberales, socialdemócratas y stalinistas se han puesto de acuerdo para defender el derecho a la libre expresión. Para nosotros, la única libertad posible para los trabajadores y para la humanidad entera es la que emanará de la revolución socialista a escala internacional y, por tanto, también en los países supuestamente comunistas. Bajo el reinado del capital, las masas explotadas no tienen más derecho que el de vender su fuerza de trabajo y perpetuar así su condición de vida miserable en todos los aspectos.

Así pues, nada más falso y mentiroso que este circo montado de arriba abajo por la reacción capitalista y sus lacayos stalinistas (el PC se manifestó a favor de la liberación de Abouchar). Todo ello para preservar sus propios intereses.

Para solidarizarse con el periodista «resistente», que había entrado clandestinamente en Afganistán, se organizó un comité de solidaridad que agrupaba a intelectuales de todos los bandos, bajo la presidencia del socialdemócrata proimperialista y proeuropeo Jean Ziegler. El asunto Abouchar no era más que un pretexto para defender los privilegios mezquinos de esos pseudointelectuales lacayos del capital, que manipulan la información y monopolizan la cultura.

Por otra parte, cuando los profesionales de la desinformación izan la bandera de la libertad y hablan de los derechos humanos, no puede uno evitar una leve sonrisa. Todos sabemos que para llegar a periodista hay que ser ante todo fiel al sistema capitalista y, sobre todo, no salirse nunca del marco de los derechos otorgados por él.

Cuando Abouchar tuvo derecho, para su liberación, a una gigantesca campaña orquestada por los medios de comunicación, por Antenne 2 en particular, estos no dieron ninguna importancia a las ejecuciones de militantes «de izquierda» en Turquía, porque, obligaciones de los negocios capitalistas, Francia estaba en aquel momento negociando la venta de aviones al gobierno turco. Y, sin embargo, señores periodistas de izquierda, los que sufren la represión en ese país son en gran parte gentes impregnadas de una ideología similar a la vuestra, es decir, circunscrita a los estrechos límites del capital. Tampoco se hizo ningún ruido sobre la represión sangrienta durante la huelga general en Chile. Esta vez no se organizó ninguna campaña de apoyo por esos dos países. Entonces, señores periodistas demócratas, ¿dónde está vuestra solidaridad sin fronteras?

En este sórdido asunto, Rusia y sus servidores afganos nunca tuvieron la intención de condenar a Abouchar a 18 años de cárcel. A este propósito hay que señalar que alguien que hubiera cruzado ilegalmente, y con la propaganda de los resistentes, la frontera de un país en guerra civil se arriesgaría a mucho más que a una puesta en escena de pega. Querían sencillamente afirmarse ante los capitalistas occidentales como los amos capitalistas de la región. Ni rusos ni franceses se mostraron demasiado intransigentes, porque esas dos fracciones del capital tienen intereses políticos y económicos en común (pese a su oposición interimperialista): a saber, perpetuar la explotación y la dominación del género humano.

En esta historia no hay más que un ganador: Jacques Abouchar, que con su gloria de héroe resistente ya solo tiene que escribir su calvario, que será sin duda un *best seller* en el que seguirá hablando de un mundo dividido en democracia y totalitarismo, cuando la única división verdadera es la de las clases sociales, en Afganistán como en Chile, en China como en Rusia.

En cuanto a los trabajadores, una vez más han sido engañados y arrastrados a una campaña destinada a reforzar el dominio del Estado capitalista sobre la humanidad.

La clase obrera no tiene ninguna lección de libertad y de solidaridad que recibir de estos fanáticos de los derechos humanos (en realidad, derechos a la explotación capitalista). Ninguna confianza en los medios de comunicación, manipulados de hecho y en los hechos por el capital y sus Estados.
