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Title: ¡Ni peticiones ni leyes! ¡Rechacemos los desahucios!
Description: Octavilla de Tours contra la campaña de peticiones del PCI trotskista por una ley que prohíba los desahucios, que llama a oponerse por la fuerza a los desahucios y a organizarse contra el Estado y los sindicatos.
Date: 01/10/1984
Category: Alarme n.º 26
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1984-10-ni-peticiones-ni-leyes-rechacemos-los-desahucios
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*Alarme*, n.º 26, octubre-noviembre-diciembre de 1984 (pág. 7). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n26.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1984-10-ni-petitions-ni-lois-refusons-les-expulsions)

Ante los desahucios, la miseria siempre creciente y las vejaciones de todo tipo debidas a este sistema podrido que es el capitalismo, el P.C.I. (trotskista) ha repartido una octavilla en la que hacía constar que era deplorable que el Estado hiciera desahuciar a las personas que ya no pagan el alquiler, en particular a los parados.

Como solución suprema, este supuesto partido de los trabajadores propone, tras muchas peticiones, hacer votar una ley que prohíba los desahucios. Está claro que intentan arrastrar a los proletarios a una lucha que no es la suya. En 1981 llamaron a votar por Mitterrand, eligieron la explotación de izquierda de «sus camaradas trabajadores», y ahora quieren hacer aprobar una ley frente al poder que ayudaron a instaurar y cuyo objetivo es la explotación cada vez mayor del proletariado.

A juzgar por lo que contáis, señores izquierdistas, no nos extrañaría que hicierais firmar una petición para que se votara una ley para que los que revientan de hambre tengan pan, otra para que los parados no paguen ya el tabaco, o incluso una ley que les permita chutarse para olvidar que revientan de hambre.

Este terreno de lucha no tiene nada que ver con el proletariado. Lo *mínimo* en semejantes situaciones es *oponerse por la fuerza* a los desahucios, como intentaron espontáneamente algunos vecinos inquilinos en los extrarradios de Angers y de Nancy, pese a la represión que sus comités tuvieron que sufrir por parte de los polis cegetistas (legalismo a toda costa, peticionitis a la moda del P.C.I., etc.) o de los polis de uniforme, lo que muestra bien la necesidad de una respuesta física.

Las peticiones son la ilusión de una respuesta y ocultan a los proletarios la necesidad de actuar por sí mismos y de una manera mucho más seria. Esta práctica vuelve pasivo y hace de *los izquierdistas los aliados de los propietarios, alguaciles y polis, que, ellos sí, actúan*.

En cuanto a la garantía de una ley, conviene recordar que, pese a la LEY, hay trabajadores que ganan menos que el SMIC[^1] (sean inmigrantes clandestinos o franceses «en negro»), que hay niños demasiado pequeños que trabajan, etc. El capital hace las leyes, las elude, las fuerza, las deshace según sus intereses, y las hace respetar por su policía, sus alguaciles, su justicia, ¡e incluso por sus izquierdistas!

La ley reglamenta nuestra situación presente, la de explotados, y es la policía la encargada de hacerla respetar. ¡No podemos ni debemos concederles la menor confianza! ¡Solo podemos contar con *nuestra propia fuerza* y *nuestra propia organización* para defendernos primero, para atacar después y *expropiar a los expropiadores*!

No es haciendo votar leyes como llegaremos al comunismo, al fin de la explotación. El objetivo del PCI, como el de todos los demás izquierdistas, es la perpetuación de nuestra situación de esclavos asalariados bajo el reinado del capitalismo de Estado, y por eso debemos combatirlos.

Para acabar con esta sociedad dividida en clases, organicémonos desde ahora en los lugares de trabajo y fuera de ellos, contra la economía nacional e internacional, contra los sindicatos, que ejercen el papel de polis en las empresas, *contra toda expulsión* (del país, de la vivienda), contra todo despido.

Formemos nuestros propios órganos de combate contra los polis del Estado, los polis sindicales.

Luchemos por la dictadura del proletariado, que conducirá a la abolición del trabajo asalariado, a la sociedad comunista y, por tanto, sin clases.

¡NO A LAS EXPULSIONES! ¡SOLIDARIDAD DE LOS TRABAJADORES FRENTE A LA SOLIDARIDAD CAPITALISTA!

(Octavilla difundida por nuestros camaradas de Tours en respuesta a una campaña de los trotskistas del PCI sobre el problema de la vivienda, en diciembre de 1984, en esa misma ciudad).

[^1]: Salario mínimo interprofesional de crecimiento, el salario mínimo legal francés. (N. del T.)
