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Title: Sin consciencia revolucionaria no hay victoria obrera – Nueva Caledonia: abajo los nacionalismos
Description: Sobre Nueva Caledonia, el artículo denuncia tanto el nacionalismo del FLNKS como la represión del Estado francés y llama a internacionalizar la lucha sobre una base antinacionalista.
Date: 01/01/1985
Category: Alarme n.º 27
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1985-01-sin-consciencia-revolucionaria-no-hay-victoria-obrera
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*Alarme*, n.º 27, enero-febrero-marzo de 1985 (págs. 1-3). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n27.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1985-01-sans-conscience-revolutionnaire-pas-de-victoire-ouvriere)

## Sin consciencia revolucionaria no hay victoria obrera

## Nueva Caledonia: abajo los nacionalismos

¡La integridad, si no la integralidad, del territorio está amenazada! Los canacos quieren sacar a Francia de sus casillas. ¿¡Adónde vamos a parar!? En verdad, los melanesios están hartos de no tener tierras, o de tener las peores, de ser obreros agrícolas o mineros, de tener todo lo que la pobreza, la explotación y la injusticia hacen de su supervivencia. En suma, se sienten un poco como inmigrantes de la quinta generación de colonos. Por eso la aparición del FLNKS se vivió como un alivio: correspondía a una espera vaga y confusa de protesta contra la situación.

En realidad, el FLNKS, como todos los FLN, es un conglomerado de todas las categorías de «notables» melanesios: algunos pequeños propietarios, comerciantes, jefes de tribu, etc... Demasiado apretados en el marco francés, han constituido un Estado que reparte ya todas las carteras ministeriales antes de haber ocupado un solo ministerio. Evidentemente, no va a ser el aparato burocrático el que expulse a los colonos. Para constituirse siquiera, ha necesitado un apoyo mínimo de los proletarios canacos, que vieron en él una alternativa a su suerte.

Pero la solución del FLNKS no puede ser otra que la de toda organización nacionalista: Caledonia para los caledonios; ¡fuera colonos e inmigrantes (del Sudeste asiático y de Wallis y Futuna)! Música conocida. Al tirar de la vieja campana de los cementerios patrióticos, el FLN toca a muerto por sí mismo. Al buscar el enfrentamiento, revela su programa, que no puede sino aislarlo del resto de la población, mientras que, jugando a los jefecillos, los burócratas del FLNKS no han sabido crear consenso en el seno de la población canaca. Además, Francia ha hecho saber que no retrocedería, ¡tanto más cuanto que la tarea es fácil!

Por tres petardos, algunos incendios y el interés cortés y prudente de Nueva Zelanda y Australia en la integración de Nueva Caledonia en el «mercado común» oceánico, la Francia republicana, soberana (¡y de izquierdas, maldita sea!) envía tantas tropas de élite como a Argelia, guardando las proporciones (hay 6.000 soldados, uno por cada 24 caledonios, sin contar los blindados, helicópteros, etc.). La situación es tan ridícula que no puede presentarse así; de todos modos, *nunca* se revela: es un principio.

Para los políticos de todas las tendencias es una ocasión inesperada: basta con inflar la amenaza, pues el peligro está conjurado de antemano; la cuestión es saber quién va a llevarse el «mérito» de la «victoria»: el gobierno y sus partidos o la oposición. Para eso todo está permitido: los gendarmes asesinan al célebre Machoro[^1] y las milicias del RPCR[^2] acribillan con escopetas de caza las pocas barricadas canacas. Por si fuera poco, la derecha y la izquierda se entregan a una lucha de influencias por el control, a veces problemático, de las altas esferas de la gendarmería. De todos modos, tanto en la izquierda como en la extrema derecha, están muy de acuerdo: ni hablar de soltar la presa: níquel, agricultura, comercio, sinecuras, posición militar, perspectivas de explotación submarina, etc.

Cuanto más fuerte sea la represión, más desbordará el marco estrecho del FLNKS, y menos posibilidades y voluntad tendrán los proletarios de resistir y organizarse contra la explotación. Inflar el asunto en la metrópoli permite no solo ajustar cuentas entre facciones rivales, sino también dar un aviso a los proletarios metropolitanos. Un incendio equivale a 500 gendarmes, una mina cerrada equivale a 1.000 gendarmes, un secuestro equivale a un toque de queda, etc...

El Estado es fuerte, lo muestra y se pavonea de azul marino. Si es tan fuerte, es porque nosotros somos todavía demasiado débiles para mermar seriamente su capacidad represiva. Pues aunque los proletarios caledonios rasgaran el marco nacionalista en el que se han metido y en el que se les ha empujado, cosa necesaria para toda lucha auténtica, seguirían siendo impotentes sin un apoyo de los trabajadores metropolitanos. Recíprocamente, de ese apoyo puede venir una profundización de la ruptura con el nacionalismo. La apatía de aquí los empuja de nuevo hacia los escollos del FLNKS.

No hay solución caledonia a la explotación si no es en la internacionalización de la lucha, que solo puede hacerse sobre una base antinacionalista, contra la «nación kanak» y la «nación francesa», para acabar con la explotación y las fronteras.

[^1]: Éloi Machoro, dirigente del FLNKS, muerto por los gendarmes del GIGN el 12 de enero de 1985.

[^2]: Rassemblement pour la Calédonie dans la République, partido anti-independentista de Nueva Caledonia.
