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Title: Huelga de masas en Dinamarca
Description: La huelga de masas de abril de 1985 en Dinamarca, saboteada por el sindicato nacional y sus delegados de base, y la necesidad de una ruptura abierta con toda forma de sindicalismo.
Date: 01/04/1985
Category: Alarme n.º 28
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1985-04-huelga-de-masas-en-dinamarca
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*Alarme*, n.º 28, abril-mayo-junio de 1985 (pág. 7). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n28.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1985-04-greve-de-masse-au-danemark)

Tras el fracaso de las negociaciones entre el sindicato nacional (prosocialdemócrata) y el gobierno de derechas del señor Schlüter sobre la reducción del tiempo de trabajo de 40 a 35 horas y el aumento de los salarios, ese mismo sindicato, empujado por un descontento general, convocaba una manifestación para el 1 de abril. El gobierno replicaba declarando ilegal la huelga. A los 200.000 huelguistas del sector privado hacía eco el sector público (300.000 personas), que paraba a su vez. De vacilación en vacilación, el sindicato nacional (LO) decidía una huelga general para el 12 de abril. Esa huelga general marcaba el final del movimiento, que, al oficializarse por la vía sindical, perdía su dinámica inicial.

Una vez más, este movimiento social, bastante fuerte por el número de proletarios en lucha, se ha topado con el sindicalismo, y en particular con los *tillidsmænd*[^1] (delegados de base de obediencia stalino-trotskista), que han saboteado la lucha, igual que los *shop stewards* ingleses, cuya responsabilidad en el fracaso de la huelga de los mineros ingleses es evidente.

Contrariamente a lo que pretenden algunos, el proletariado de Dinamarca no ha sacado, según parece, las lecciones de las huelgas de los astilleros en España, de los mineros ingleses, de las luchas de Bélgica en 1983, lo que muestra que la consciencia de sus intereses de clase no es en absoluto un hecho mecánico. Por el contrario, muestra que la dominación de la ideología sindicalo-nacionalista sigue siendo una barrera fenomenal para el paso a una lucha de clases situada en su propio terreno. Y ello en el plano de una práctica social concreta y no solo por la propaganda ideológica.

En la mayoría de los movimientos sociales de clase, la búsqueda de la solidaridad es casi instintiva. Esa necesidad se ha manifestado en Dinamarca, en particular, con el paro del sector público en apoyo del privado, pero para el proletariado esa solidaridad debe ser una ruptura, en el peor de los casos inconsciente, con todas las prácticas y los chanchullos que lo arrastran y lo devuelven a la «razón» del Estado capitalista.

Se quiera o no, la reanudación de la lucha revolucionaria de clase pasa por una denuncia de toda forma de sindicalismo y un enfrentamiento abierto con ella. Fuera de esa toma de consciencia, la puerta seguirá abierta a todos los oportunismos, en particular capitalistas de Estado. A este respecto, el papel de los *tillidsmænd* en Dinamarca marca el movimiento con su sello reaccionario. Su juego para quebrar las tendencias autoorganizativas de los proletarios (asambleas generales, piquetes de huelga, delegaciones, etc.) y someterlas al aparato sindical ha permitido quebrar sobre la marcha las posibles afirmaciones de una independencia de clase, casi siempre embrionaria en la clase obrera.

Del mismo modo, la violencia de ciertos manifestantes, con desprecio de la legalidad (lo mismo que la huelga), nos parece más bien el aval y el lenguaje radicalizado que el aparato sindical y socialdemócrata aporta para impedir el enfrentamiento con el Estado capitalista, y no con su gobierno. Además, como a menudo, la clase obrera se ha pegado a la consigna sindical, aceptando plantear al movimiento la alternativa izquierda/derecha: vuelta a las urnas y, en el mejor de los casos, descomposición de la combatividad.

Esta huelga de Dinamarca ha quedado como un movimiento aislado, no por el carácter de ataque generalizado de la clase capitalista contra el proletariado internacional ni por el silencio de la prensa, sino más bien por su incapacidad de plantear una alternativa al conjunto de la clase obrera internacional.

El conjunto de las reacciones fragmentarias que esta opone al capitalismo y la ausencia de respuesta internacionalista a la explotación que sufre plantean de forma crítica la perspectiva comunista. La losa de plomo que ejerce sobre ella el conjunto de los aparatos políticos, sindicales y religiosos de los defensores del orden deberá romperse para abrir el camino a un nuevo ascenso de las luchas por la revolución, la abolición de las clases y del salariado.

[^1]: En danés, «hombres de confianza»: los delegados sindicales de empresa. El original francés escribe «tillisdman» y «tillisdmen».
