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Title: Dictadura del proletariado para la abolición del salariado – Decadencia y violencia de clase
Description: El crimen, la violencia y el desenfreno como expresiones del capitalismo decadente, la apología de la rebeldía individual por los medios de comunicación y el papel de los comunistas ante los fenómenos de revuelta: violencia de clase y dictadura del proletariado.
Date: 01/07/1985
Category: Alarme n.º 29
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1985-07-dictadura-del-proletariado-decadencia-y-violencia-de-clase
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*Alarme*, n.º 29, julio-agosto-septiembre de 1985 (págs. 1-3). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n29.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1985-07-dictature-du-proletariat-pour-l-abolition-du-salariat-decadence-et-violence)

DICTADURA DEL PROLETARIADO PARA LA ABOLICIÓN DEL SALARIADO

## Decadencia y violencia de clase

> «En una sociedad en la que todos los deseos de actos y los apetitos están regulados de antemano, el crimen bajo todas sus formas, del Desenfreno a la Rebeldía, es la única escapatoria prevista e implícitamente permitida por la ley a las fuerzas vivas que no pueden encontrar empleo en el mecanismo reglamentado de la máquina social.»
>
> Georges Darien (*Le Voleur*)[^1]

Crimen, violencia, desenfreno. Estas tres palabras pueden resumir sin dificultad la actualidad del capitalismo decadente.

A cada instante, el horror y la violencia invaden, con complacencia, la vida cotidiana y se banalizan al extremo, pese a los diferentes barnices moralizantes de unos medios de comunicación que andan ante todo al acecho de la exclusiva. Por esta lógica, el olor del escándalo se esparce infaliblemente sin dejar de garantizar a derecha e izquierda unos ingresos monstruosos, éstos sí totalmente inodoros, como es bien sabido.

Así, aunque unánimemente condenados, los diabólicos reporteros japoneses, gracias a los cuales el planeta pudo vivir un asesinato en directo[^2], pudieron arrebatar la primera plana de la actualidad mundial, y al mismo tiempo alimentaron a todos los que la difunden oficialmente. Dicho esto, sin subestimar la parcialidad acostumbrada de los periodistas en la elección de los temas de actualidad y sin desdeñar la influencia de sus palabras, hay que reconocer que en la sociedad capitalista, toda ella tensa hacia la supervivencia a causa de una competencia encarnizada, resulta paradójicamente cada vez más inconcebible no confundir lo «Extraordinario» con la muerte. Sin embargo, esta contradicción, con la que los medios nos abrevan, es virtual y se difumina ridículamente cuando, por ejemplo, las masas, poseídas por la saña nacionalista, se matan unas a otras en los estadios[^3] como para conjurar los monótonos sacrificios que ordinariamente exige la Patria (y su supervivencia como masa explotada)[^4]. De paso, recordemos de todos modos que la ilusión desaparece totalmente en caso de guerra, pues el Discurso supera en furor a la locura asesina reinante.

Los comentarios reprobatorios insulsos y los gorjeos sobre la fraternidad de los pueblos pueden a veces, aquí o allá, insinuar hipócritamente la profanación de la ideología capitalista: los fundamentos de ésta, las relaciones mercantiles, la esclavitud asalariada y sus consecuencias, triunfan ruidosamente.

Sí, señores necrófagos, la sociedad que ustedes defienden es decadente, y el Peón ideal, una bestia de carga anónima, apática, a la que la Virtud y el Trabajo, con los que su sistema la abruma o de los que la priva alternativamente, transforman a veces, según sus estados de ánimo y sus ambiciones, en héroe o en fiera totalmente inconsciente. Por lo demás, consagrando el arribismo a través de una miserable concepción de la rebeldía, es bajo este último aspecto como sus «artistas» del séptimo arte prefieren hoy representarlo, haciendo reverencias al primer golfo que pase, con tal de que tenga músculos, un poco de desesperación en el fondo del corazón y unas ganas de vencer a toda prueba.

De paso, es interesante señalar que la cobardía de los primeros, los «artistas» citados, iguala en intensidad la estupidez del segundo, el golfo, pues ni unos ni otro están sino muy raramente a la altura de sus mezquinos ideales.

Sea como fuere, por una inversión conservadora, tan cara a los «originales», de los valores elitistas de la sociedad dividida en clases, Ladrón, Criminal, Salvaje, Bárbaro se han convertido insidiosamente en las cualidades del héroe moderno, arrojadas como pasto a la ociosidad de los jóvenes proletarios a quienes una técnica ultrarrefinada excluye no sólo de la esfera productiva, sino también del dominio del conocimiento. El terreno, que la violencia de clase «ordinaria» del capitalismo ha hecho fértil, deja así el campo libre a la manifestación abierta y a la reproducción de esa violencia que la corrupción de los valores hace pasar por «extraordinaria», e incluso por subversiva cuando se trata de aislar aún más a una categoría del proletariado que manifiesta violenta y celosamente su exclusión relativa del sistema de explotación.

Por eso los comunistas, portadores ante todo de un proyecto social revolucionario —la sociedad sin clases—, deben abordar con prudencia los fenómenos de revuelta. Su papel no es especular sobre el grado de la violencia, ni siquiera sobre los objetivos contingentes de ésta, sino sacar del aislamiento y de las brumas de una ideología corrompida a minorías obreras suficientemente importantes, capaces de arrastrar un movimiento subversivo general y consciente.

Sólo en este sentido afirman los comunistas la necesidad de la violencia de clase y de la dictadura del proletariado, cuya función social, la supresión de la explotación, les prohíbe convertirse en sargentos de reclutamiento.

Por consiguiente, es en este sentido, muy amplio, como hay que entender que «la crisis de la humanidad es una crisis de dirección revolucionaria»[^5].

> «La filosofía de la sublevación […] no es en última instancia más que una apología fanfarrona de la economía del advenedizo. Cada sublevado tiene ante sí, en su “acción egoísta”, algo existente especial, por encima de lo cual se esfuerza en elevarse, sin preocuparse de las relaciones generales. Sólo trata de librarse de lo existente en la medida en que es una traba; por lo demás, trata más bien de apropiárselo.»
>
> K. Marx (*La ideología alemana*)[^6]

[^1]: Georges Darien (1862-1921), escritor anarquista francés; *Le Voleur* («El ladrón») es de 1897.

[^2]: El 18 de junio de 1985, en Osaka, dos hombres mataron a cuchilladas, ante las cámaras de los periodistas que aguardaban a la puerta, a Kazuo Nagano, presidente de la sociedad fraudulenta Toyota Shōji.

[^3]: Alusión a la tragedia del estadio de Heysel (Bruselas), donde murieron 39 personas el 29 de mayo de 1985, antes de la final de la Copa de Europa entre la Juventus y el Liverpool.

[^4]: Hay aquí en el original una llamada «(1)» sin nota correspondiente.

[^5]: Frase del *Programa de transición* de Trotski (1938), que dice exactamente: «La crisis histórica de la humanidad se reduce a la crisis de la dirección revolucionaria». Véase [Conferencia de fundación de la IV Internacional](https://marxismo.school/archivo/congresos/1938%20Conferencia%20de%20fundaci%C3%B3n%20de%20la%20IV%20Internacional).

[^6]: Según la traducción de la Escuela, [*La ideología alemana*, III, «San Max»](https://marxismo.school/archivo/marx-engels/1846%20La%20ideolog%C3%ADa%20alemana.%20III.%20San%20Max). La versión francesa citada por *Alarme* dice «apología fanfarrona del arribismo del advenedizo» y termina «trata más bien de integrarse en él»; la cita queda allí sin comillas de cierre.
