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Title: Chile: proletarios, los asesinos están entre vosotros
Description: De la Unidad Popular a la oposición democrática a Pinochet, el papel del P«C» chileno y de la izquierda en la derrota del proletariado de 1973 y en su continuación.
Date: 01/10/1986
Category: Alarme n.º 34
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1986-10-chile-proletarios-los-asesinos-estan-entre-vosotros
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*Alarme*, n.º 34, octubre-noviembre-diciembre de 1986 (págs. 13-14). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n34.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1986-10-chili-proletaires-les-assassins-sont-parmi-vous)

Chile es hoy uno de los países que pueden recobrar los «beneficios» de la democracia, quebrantada en septiembre de 1973 por Pinochet, al frente de las Fuerzas Armadas. Se han difundido innumerables tonterías y mentiras sobre Chile, la Unidad Popular, Allende, Pinochet y la acción de la clase obrera.

En primer lugar, no se puede comprender la duración récord de la dictadura si se cree que se trata simplemente del desprecio del sufragio universal y de la sumisión a los intereses de la CIA y de la ITT. La llegada al poder de Allende, presidente de la Unidad Popular de las fuerzas de izquierda, se produjo en un contexto de luchas sociales muy intensas. La esperanza (y, por tanto, la ilusión) que daba la Unidad Popular era enorme en el proletariado, y no se hablaba más que de socialismo, de acabar con los patronos, etc. De hecho, durante tres años, de 1970 a 1973, los obreros rurales y urbanos se encontraron regularmente en conflicto con «su» gobierno. Ya fuera para hacerle cumplir las promesas de su programa, ya porque dejaba a la patronal organizar la represión de las huelgas, ya sencillamente porque ese gobierno reprimía muy duramente todas las iniciativas del proletariado y favorecía constantemente al ejército, poniéndole cada día en las manos un poco más de responsabilidad en la gestión del país. Muy pronto los proletarios se organizaron en estructuras propias e independientes del sindicato (la Central Única de Trabajadores), aunque sin oponerse a él: fueron los *cordones industriales*. Poco a poco estos organismos se fueron haciendo autónomos y, poco antes del golpe de Estado, una fracción del proletariado declaraba que había que romper totalmente con la Unidad Popular y oponerse abiertamente a ella. Los partidos políticos intentaron someter los cordones a la CUT, y el PC prohibió a sus militantes pertenecer a los cordones hasta marzo de 1973. Llevó además una gigantesca campaña «contra la guerra civil», intimidando así a todos los que criticaban al gobierno. Allende ya no era capaz de impedir que el movimiento se ampliara y se profundizara. El resto es conocido. Pinochet, nombrado jefe de las Fuerzas Armadas de Chile por Allende, representaba a todas las fuerzas nacionales e internacionales asustadas por la agitación del proletariado: era el hombre de la situación. Lo peor de esta tragedia es que numerosos proletarios creyeron todavía que el P«S» y el P«C» darían armas para resistir y detener el baño de sangre.

La victoria de Pinochet es mucho más la del capital sobre el proletariado que la de la dictadura sobre la democracia. Hoy los antiguos cantores de la Unidad Popular se aplican a preparar la consumación de la derrota de 1973 restableciendo la democracia y ahogando toda veleidad de independencia de la clase obrera. La oposición a Pinochet cristaliza en torno a dos bloques, representados principalmente por el P«C», de un lado, y la Democracia Cristiana y la Iglesia, del otro. La oposición de la derecha y sobre todo de la Iglesia ha estrechado la base social del poder actual, tanto más cuanto que los Estados Unidos, que no quieren dejar el monopolio de la oposición a los partidarios del capitalismo de Estado, apoyan ahora la acción del clero. Desde 1978 la oposición se ha dividido en varios terrenos, que recortan los partidos políticos. Primero, el centro de las ciudades, con las capas acomodadas, que estiman que la dictadura ya no es una necesidad tan aguda como en 1973, que se puede prescindir de ella y reanudar la jugosa carrera por las prebendas gubernamentales y administrativas. Después, las poblaciones de chabolas, donde la miseria es enorme y donde mejor triunfan todos los canallas que asocian democracia y pan: el P«C» y la Iglesia desarrollan allí una enorme actividad desde hace varios años. Por último, las fábricas, donde hubo importantes huelgas a principios de los años ochenta (de 1980 a 1982), que quedaron aisladas, en particular a raíz de las consignas del P«C», que rechazaba toda posibilidad de enlace con la agitación de las capas más pobres. No solo el P«C» negó todo apoyo real al movimiento, sino que creó en ese momento su fracción armada (el MIR es un juguete del Partido, pero demasiado heterogéneo para su gusto): el famoso Frente Manuel Rodríguez[^1], autor de buen número de atentados, y cuya práctica terrorista entera tiende a convertir a los proletarios en espectadores de la lucha entre sus opresores y sus «libertadores» democráticos.

La cuestión de saber si, por ejemplo, el último atentado (fallido) contra Pinochet[^2] es obra del FMR o un montaje de Pinochet carece de importancia. Una u otra hipótesis llevan al mismo resultado: alentar la pasividad del proletariado y acentuar la represión en nombre de la lucha antiterrorista (cualquier parecido con una situación más cercana no es fruto de la casualidad...). Es mucho más interesante saber que las enormes cantidades de armas de que dispone el FMR no han podido pasar de contrabando y que, por tanto, son las que el P«C» escondió cuidadosamente cuando miles de proletarios eran cazados a tiros como conejos en 1973...

Es seguro que todavía existe un fuerte potencial de lucha en el seno del proletariado en Chile. Pero ya se ve en acción a las fuerzas que permitieron la derrota anterior y que organizan la posibilidad de consumarla mediante el alistamiento de los proletarios tras las banderas democráticas o capitalistas de Estado. La cuestión candente sigue siendo la de la organización y la denuncia de nuestros enemigos de clase, empezando por el P«C», cuyo papel ha sido determinante en los últimos veinte años.

[^1]: Frente Patriótico Manuel Rodríguez, brazo armado creado por el Partido Comunista de Chile en 1983.

[^2]: El atentado del 7 de septiembre de 1986 contra la comitiva de Pinochet en el Cajón del Maipo, reivindicado por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez.
