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Title: Abajo las pseudohuelgas
Description: Las huelgas dirigidas o recuperadas por los sindicatos, parte integrante del sistema de explotación, solo tienen de huelga el nombre y se saldan siempre en provecho de los explotadores.
Date: 01/07/1987
Category: Alarme n.º 37-38
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1987-07-abajo-las-pseudohuelgas
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*Alarme*, n.º 37-38, julio-diciembre de 1987 (pág. 8). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n37-38.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1987-07-a-bas-les-pseudo-greves)

En Francia, como en cualquier otro país, la confiscación de las huelgas por los sindicatos se ha saldado muy negativamente para la clase obrera. Y todo lo que es negativo para el proletariado es ventajoso para los capitalistas. Y es que los sindicatos forman parte desde hace mucho tiempo del sistema de explotación. No están, pues, en condiciones de organizar verdaderas huelgas. No solo son antirrevolucionarios, sino que, desde el momento en que se sitúan en el proyecto nacional de perfeccionamiento tecnológico y de competitividad, ponen a la clase obrera en su totalidad a merced del capital. Hasta tal punto es así, que quebrar los sindicatos mediante su propia lucha independiente es un paso necesario para toda lucha obrera inmediata, igual que para retomar el rumbo hacia la revolución.

Las huelgas dirigidas o recuperadas por un sindicato cualquiera solo tienen de huelga el nombre. Se saldan invariablemente en provecho de los explotadores, de su prosperidad. En la misma medida cierran al proletariado el camino hacia su objetivo histórico anticapitalista. Y la actuación de los sindicatos no responde a un oportunismo cualquiera, sino a sus intereses y a su naturaleza. Hay pruebas de ello hasta el infinito desde Mayo del 68 (y antes) hasta el último movimiento de cierta importancia, el de los ferroviarios, y ello a pesar de la intervención de trabajadores pertenecientes a Lutte Ouvrière, que se cree, sin razón, muy de izquierda.

La más elemental consciencia de clase, sin necesidad de que alcance el grado de consciencia revolucionaria, dicta hoy al proletariado rechazar sin apelación toda intervención sindical en sus asuntos.
