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Title: Antiplanificación
Description: Ojeada sobre el abandono de tierras de cultivo decidido por el Mercado Común: el capitalismo solo conoce antiplanes, opuestos a la planificación revolucionaria según las necesidades del proletariado.
Date: 01/04/1988
Category: Alarme n.º 40-42
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/1988-04-antiplanificacion
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*Alarme*, n.º 40-42, abril-diciembre de 1988 (págs. 5-6). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1958-93%20Hemeroteca%20del%20FOR/1978-93%20Alarme/alarme-n40-42.pdf) · [Texto original en francés](https://marxismo.school/hemeroteca/alarme/originales/1988-04-anti-planification)

## Ojeadas

Los doce del Mercado Común Europeo proyectan frenar la producción de cereales, oleaginosas y proteaginosas mediante la retirada a barbecho de un millón de hectáreas de tierras cultivadas. Es lo que se hace desde hace mucho tiempo en Estados Unidos, con el éxito capitalista que nadie ignora. En la industria, la restricción productiva es menos visible, pero no menos intencionada e inseparable de la etapa actual del capitalismo, sobre todo el de los países más mecanizados. La importancia de estos hechos es enorme y debería incitar a la clase obrera al levantamiento generalizado... si no fuera por la barrera, doblada de un desmoronamiento ideológico propio, que le oponen unos malvados disfrazados de amigos.

Ni que decir tiene que semejantes planes se trazan para garantizar al capital el máximo de beneficios. Los centenares de millones, los miles de millones de hambrientos, y los demás también, no son más que detritos del sistema capitalista. Esa situación, que abarca también a los países llamados ricos —en verdad, de los ricos—, es inseparable, o peor aún, es absolutamente necesaria para la vida y la supervivencia del sistema. Es ella la que confiere a sus proyectos económicos, logrados o no, un significado diametralmente opuesto a la planificación reclamada por el movimiento revolucionario, y más necesaria que nunca.

Y esta no sería más que un señuelo más si no basara sus perspectivas de producción ante todo en las necesidades de consumo del proletariado, sin tener en cuenta su capacidad de compra. Para el sistema capitalista solo puede haber antiplanes, dirigismo, a la francesa, a la rusa o a la americana. La alternativa es, pues, o apoderarse del poder y de la economía para establecer un plan de producción y distribución, o abandonarse cobardemente a los antiplanes que están en vías de demolerlo todo para salvación de los explotadores.
