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Title: El Secretariado Internacional sobre el congreso mundial
Description: Crítica del boletín especial del Secretariado Internacional sobre el segundo congreso mundial, que oculta los debates tras listas de seudónimos y votos.
Date: 01/01/1949
Category: Boletín de discusión n.º 25
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/boletin-de-discusion/1949-01-bd-el-secretariado-internacional-sobre-el-congreso-mundial
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*Boletín de discusión*, n.º 25, enero de 1949 (págs. 14-15). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/1949%20GCI%20Boletin%20de%20discusion.pdf)

El S.I. acaba de publicar un número especial de su *Boletín Interior*, "sobre el segundo congreso mundial de la IV Internacional". Mal congreso; peor información. Parece la información especialmente ideada para impedir que alguien llegue a darse cuenta de lo que fué el llamado congreso y del valor de sus discusiones. Ese congreso misterioso, ilegal para todo mundo que no fuera la policía, es resumido por S.I. en 16 páginas, a lo largo de las cuales no pueden verse —aparte las resoluciones sobre el carácter de la asamblea presentadas en la primera sesión por nuestra tendencia— mas que una repetición contínua de los mismos nombres y de número de votos. Y los nombres, importa señalarlo, son la mayoría de las veces tan significativos e identificables con un rostro y cuatro extremidades como Jerónimo, Roberto, Walter, Renato, Antonio, Ernesto, Pedro, etc. Para que el laberinto sea mas perfecto (psch... silencio, están despintando a la policía) en otras ocasiones, Antonio se llama Juán, en otras aun se llama Diego o Justo, Jerónimo se llama Francisco, Policarpo o Santiago, y así secesivamente todos los Antonio y los Roberto. Aun quienes hayan tenido el privilegio de encontrarse en las catacumbas del "congreso mundial", no podrán enterarse de quienes han hablado sino despues de un paciente trabajo de criptografía. En efecto, el informe es todo de este jaez, y téngase en cuenta que escogemos la sesión menos enigmática de todas:

> 3ª Sesión - Martes 13 abril
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> Preside el cam. Santen.
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> Cuestión Rusa - Ponencia presentada por el cam. Walter
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> 1 - Contra-ponencia presentada por el cam. Haston
> 2 - Contra-ponencia presentada por el cam. Bergson
> 3 - Contra-ponencia presentada por el cam. Munis
> 4 - Contra-ponencia presentada por el cam. Pedro
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> Discusión: Intervención de los camaradas Capa, Chaulieu, James, Ortiz, Robert, Ali, Barrois, Dan, Jeffs, Louis, Hunter, Bleibtreu, Posadas, Armstrong, Santen, Colvin.
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> Respuestas de los contraponentes: Munis, Pedro, Bergson, Haston, y del ponente Walter.
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> Fin de la tercera sesión.

Por este método podríamos redactar nosotros un informe no menos fidedigno que el del S.I., sobre las sesiones del sacro colegio de cardenales. Las demás sesiones no se diferencian en el *Boletín* de la que acabamos de copiar sinó en que hay muchos mas nombres y se comprende todavía menos lo que ha pasado. En el informe de la 4ª sesión, por ejemplo, se pueden leer 77 nombres y una paletada de números. Nada mas. *Ni una sola palabra sobre los debates*, precísamente lo que habría interesado a todo mundo mucho mas que las resoluciones oficiales y las de la oposición juntas, lo que habría permitido juzgar el valor del congreso como tal. Ninguna razón material impedía al S.I. publicar esos debates, pues salvo raros momentos, todo lo que se dijo en el congreso quedó taquigráficamente registrado. Se lo impide lo que dijeron los representantes de su tendencia, y sobretodo la vergonzosa segunda sesión, sobre el informe de actividad, referida por Munis en el anterior trabajo. Sin hablar de la pobreza y la limitación en general de los debates, la publicación del discurso del ponente de esa sesión —uno de los principales pilares del partido estadunidense y por consecuencia de la Internacional— bastaría para probar la nulidad absoluta del llamado "segundo congreso mundial". No menor valor como revulsivo tendría la publicación del discurso de Germain sobre Rusia y el stalinismo. Por eso en el informe del S.I. no pueden leerse mas que pseudónimos absolutamente impersonales, y número de votos, para mayor gloria de la mayoría. Añadamos que este truco de los pseudónimos humosos y cambiantes es también una manera de eludir responsabilidades políticas, pues es imposible atacar a Juán que en otra parte se llama Pedro y en otra Dionisio, ni se puede decir el verdadero nombre de Juán, Pedro, Dionisio etc. ni el puesto dirigente que ocupa. La ilegalidad del congreso mundial, tan obstinada y ardientemente buscada por C.E.I. y S.I., era un maniobra mucho mas vasta y grave de lo que previmos nosotros mismos al denunciarla desde el año antepasado.

A seguidas de su inaguantable relación de nombres, el S.I. publica varias resoluciones oposicionistas —o relativamente— del partido inglés, Chaulieu-Stone, Barrois-Marcoux. Pero no publica ninguna nuestra. Sin duda el S.I. se excusará arguyendo que la sección española, habiendo roto la disciplina del congreso mundial, no tiene derecho a pedir que se le publique nada. Cualquiera que sea su argumento, el hecho revela hasta que grado la manera burocrática de considerar los problemas ha tomado asiento en la dirección de la IV Internacional. Verdad es que el boycott del S.I. a nuestras ideas no data de la ruptura de la disciplina, sino desde el primer día de nuestra oposición, en México, el año 1941. Ni el S.I. de América ni el Europa han publicado nuestros mas importantes documentos. La base trotskista mundial es deliberadamente mantenida en la ignorancia. Grupos o partidos enteros desaparecen sin que los militantes de todo el mundo sepan nada; otros partidos son expulsados (el italiano) sin ninguna razón válida, a menos que se considere tal el ser mucho mas revolucionario que todo el C.E.I. Finalmente, la sección española decide romper la disciplina y llevar adelante su propia política, sin que el S.I. haya informado hasta ahora a la Internacional el por qué de esta actitud. Su conducta prueba que no tiene derecho a llamarse dirección mundial revolucionaria. La lucha implacable contra ella es la única conducta que puede seguir un militante.
