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Title: La consigna del momento
Description: Tras la caída de Málaga, balance de la política del Frente Popular y llamamiento a un frente revolucionario del proletariado.
Author: G. M.
Date: 01/02/1937
Category: Boletín n.º 2
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/boletin-gble/1937-02-bol-la-consigna-del-momento
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*Boletín*, n.º 2, Barcelona, febrero de 1937 (págs. 12-13). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1936-39%20Hemeroteca%20del%20GBLE/1937%20Boletin%20%281%20y%202%29.pdf)

Atravesamos instantes de excepcional gravedad. Con la toma de Malaga por los fascistas, la guerra y la revolucion entran en una nueva fase, cuya desembocadura aparece tan confusa como llena de peligros. Solo una reaccion energica y organizada del proletariado podra vencerlos, dar a la situacion su salida revolucionaria y a la guerra un impulso victorioso.

De julio de 1936 a febrero del 37, salvo la primera actuacion vertiginosa y espontanea del proletariado, la lucha militar transcurre con derrotas importantes por nuestra parte —San Sebastian, Irun, Toledo, Malaga, cuatro meses de ataque a Madrid— y solo avances parciales, como los asedios de Huesca y Oviedo, no coronados por el exito. El origen de este saldo inquietante se precisa buscarlo en los factores que intervienen en la lucha, de los cuales la indisciplina, la incapacidad, la mayoria de las traiciones y la ineficacia general de todas las medidas y recursos, son un reflejo, no el origen del mal como pretenden el gobierno y los partidos que le apoyan.

El Frente Popular, donde todos los factores politicos se compendian, aparecio hace un año con la deliberada intencion de conciliar a todos los españoles en el maternal regazo de la democracia. Dirimir la contienda social en favor del proletariado es una idea completamente ajena a su naturaleza. En cuanto a la practicabilidad de la democracia como regimen estable, la sublevacion fascista producida en pleno parlamentarismo, cuando el peligro de la revolucion se alejaba en lugar de acercarse, da de ella una idea exacta. Sublevandose, la burguesia española demuestra practicamente que en España hay lugar para el fascismo o para el comunismo, nunca para la democracia.

A pesar de que su vitalidad revolucionaria dio al proletariado el triunfo en los puntos mas decisivos de la Peninsula, el Poder recayo de nuevo en el Frente Popular, porque en el fondo ningun partido supo seguir una politica opuesta: la politica de clase del proletariado. Pero la guerra civil, en lugar de acentuar la tendencia revolucionaria de las organizaciones que como la C.N.T. y el P.O.U.M. se mantuvieron un poco distantes del Frente Popular, las entrega a este y se incorporan al gobierno en el momento en que aparecian todas las condiciones necesarias para preparar rapidamente su substitucion por la dictadura revolucionaria del proletariado. Preciso es declarar que si el Frente Popular impide el exito de la guerra y la revolucion, la C.N.T. y el P.O.U.M. han impedido al proletariado acabar con el Frente Popular. Solo esta sujecion, mas o menos condicionada, de todos los partidos y organizaciones al gobierno, ha podido permitir a este rehacerse, liquidando los comites, que tendian a substituirle, aplicar su funesta politica internacional, conservar intangible la mayoria de la gran propiedad, la Banca y la antigua burocracia; con ello se logro, en el terreno militar, impedir la transformacion de las milicias en un ejercito revolucionario, que no puede existir vinculado a un Poder politico pequeño-burgues, y condicionar el terreno para la creacion del ejercito popular; con ello se logro, en una palabra, que la direccion del pais no pasara a manos del proletariado y, fiel a su motivo de existencia, el F.P. perdura en su politica tendiente no a dirimir el pleito en favor de la revolucion, sino a conciliar a todos los españoles.

Malaga es el ultimo y mas visible de sus resultados; Madrid continua padeciendo los ataques fascistas, y mientras militarmente el gobierno no puede presentar sino derrotas, emprende una revalorizacion general de los elementos, instituciones y metodos burgueses, que le han llevado a prohibir —como en tiempos de Romanones— la sindicalizacion de los cuerpos armados, a desarmar a las organizaciones obreras y a comprometerse en la campaña contra las socializaciones. Como colofon, el control sobre costas y fronteras, mas que aceptado mendigado por el gobierno, vendra a agregar una ventaja mas para los fascistas. Si los señores del F.P. hiciesen un balance de su actuacion, encontrarian que han perdido contra los fascistas tantas batallas como han ganado contra el proletariado.

Militarmente, el F.P. nos ha llevado a una situacion que no permite resistir muchas perdidas mas como la de Malaga. Politicamente todas las medidas del gobierno dirigidas contra el proletariado, desorientan a este, le fatigan y sumen en el indiferentismo, castrandolo para la lucha militar. En Cataluña, por su alejamiento de la guerra, es menos perceptible la fatiga. En las regiones del Centro y el Norte, el F.P. empieza ya a doblegar el espiritu de las masas. Nada nos autoriza a pensar que la movilizacion y el mando unico modificaran en breve el curso de los acontecimientos belicos. Hace mas de dos meses que existe el mando unico en Madrid. Existia tambien en Malaga. ¿Acaso el gobierno pretende conscientemente fatigar a la poblacion, aburrirla a fuerza de fracasos y de taponarle la salida revolucionaria, hasta obligarla a aceptar la paz, la guerra imperialista o lo que aquel desee? Nada esta excluido; pero ante todo es preciso declarar que el gobierno del F.P., y cuantos sobre esta base puedan formarse, es el principal entorpecedor de la guerra y la revolucion. Debatiendose entre el fascismo y la revolucion, el gobierno, al impedir el desarrollo de esta suprime la fuerza mas poderosa, el factor decisivo, en la lucha contra el fascismo.

Esa doble lucha del gobierno contra el fascismo y contra la revolucion, le somete al cautiverio de Francia e Inglaterra. A el se entrego desde el primer momento, como por instinto familiar, a cambio del embargo de armamento, el Comite de no-intervencion y un control que lo es solo para el proletariado. Se invento toda una trama patriotica de la guerra, para que Alvarez pudiera ir a Ginebra a ofrecer España entera a los imperialismos democraticos. Reconozcamos que si el gobierno no ha logrado aun convertir la guerra civil en imperialista, no ha regateado esfuerzos ni medidas contrarrevolucionarias para catequizar a la burguesia europea. Tal vez esta en trance de lograrlo. Al menos, Largo Caballero tiene ya su corte de generales y Galarza una legion de policias. La campaña contra el trotskysmo completa la impresion de "normalidad" y "orden" indispensables al buen burgues britanico. Si se tratase de revolucion, Francia e Inglaterra solo intervendrian para ayudar al fascismo; pero si la guerra es patriotica, el gobierno "fuerte" y el proletariado esta dominado, entonces pueden pensar en ayudar a España a "darse el regimen que elija" y de paso recuperar el dominio comercial y estrategico que Italia y Alemania les disputan. Esta es, en efecto, otra de las peligrosas salidas a que estamos abocados para fecha proxima. Las rivalidades imperialistas operan sobre España en la misma medida en que los caracteres capitalistas de nuestra sociedad permanecen. El gobierno pone de su parte cuanto puede; la atmosfera internacional esta saturada. Una declaracion de guerra como consecuencia inmediata de nuestra lucha, puede sobrevenir de un momento a otro y arrastraria consecuencias graves para todos los revolucionarios.

Posibilidades de una salida revolucionaria a plazo breve, a penas existen. Tal vez haya hombres de fe que esperen un triunfo proximo mediante las armas. Nosotros creemos que el proletariado a pesar de la desorganizacion y esterilidad que el gobierno le impone, puede defenderse durante mucho tiempo. Antes de estar en condiciones de superar militarmente a los fascistas, debera superar politicamente a los stalinianos y reformistas. Los mayores males son de temer mientras no se oriente en este sentido.

En un reciente manifiesto tirado por nuestra organizacion, recomendabamos la creacion de un frente revolucionario del proletariado. Esta consigna se hace imprescindible, es hoy la condicion anterior a todo triunfo. De la promiscuidad de clases e intereses representados en el F.P., surge el peligro de una derrota definitiva, el peligro de paz y el de guerra imperialista. Desde el F.P. se esta matando la conciencia y el espiritu revolucionario de las masas. Es de vida o muerte romper el F.P., substituyendolo por el frente revolucionario del proletariado, cuyos objetivos primordiales seran: luchar contra toda clase de armisticio y contra la guerra imperialista; por dar a la clase trabajadora la propiedad de todos los elementos de produccion y cambio, por la ofensiva militar en todos los frentes, dando al ejercito una estructura proletaria y especialmente por la constitucion de Comites obreros, campesinos y combatientes, que en el momento propicio substituiran al gobierno y al estado de la burguesia.

Bastaria que el frente revolucionario se constituyese, se dijera claramente a las masas los peligros que acechan, se señale a los culpables y se oriente en un sentido de clase, para que todo el espiritu revolucionario salga nuevamente a flote, surja de nuevo la posibilidad revolucionaria y los resultados en el frente no tarden en apreciarse. El frente revolucionario debe ser un compromiso de frente unico con solo los puntos comunes, que podria ser iniciado por las organizaciones de extrema izquierda mas numerosas, como la C.N.T. y el P.O.U.M. Pero es preciso guardarse contra las formas de Alianza Obrera, que dan al frente unico una forma rigidamente burocratica, limitandolo a conversaciones y cabildeos entre los lideres. Las masas deben participar en la revolucion, porque solo de ellas puede partir la disciplina y la fuerza creadora de la revolucion social. Como deciamos en nuestro manifiesto, el dilema es hoy: "o con el Frente Popular y contra la revolucion, o por el frente revolucionario y por el comunismo". Las organizaciones que aun no han abandonado el terreno de clase, tienen la palabra.

G. M.
