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Title: Franco pide más sangre
Description: El decreto franquista que remite los delitos políticos y sociales a tribunales militares y la falsa amnistía que le sigue.
Date: 01/03/1943
Category: Contra la Corriente n.º 2-3
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/contra-la-corriente/1943-03-cc-franco-pide-mas-sangre
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*Contra la Corriente*, n.º 2-3, marzo-abril de 1943 (págs. 11-12). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/Contra%20la%20Corriente/2-3.pdf)

El útimo decreto de Franco remitiendo a los tribunales militares todos los delitos políticos y sociales, considerando como tales la murmuración y el chiste, redobla nuestro odio por la tiranía fascista y nuestra admiración y cariño por las masas españolas. Después de ese decreto, las únicas personas seguras en España, aparte las clases poseyentes y sus camarillas clérigo-militar-falangistas, serán los ladrones, los asesinos, estafadores y demas excrecencias de la sociedad burguesa. Todas las personas que piensen y tengan inquietudes por la situación del país y la del mundo, son susceptibles de consignación a los tribunales militares y de ser condenadas a muerte. A través del decreto, aparece perfecta la imagen de la sociedad franquista. Es mas peligroso pensar y expresar a alguien sus pensamientos, que ser la mas degenerada de las personas. Para estas tribunales ordinarios y benevolencia; para quienes peinsan y se revuelven contra la opresión, tribunales militares y pena de muerte. Las clases gobernantes expresan así sus afinidades y parentescos.

Aunque en forma de terror y penas de muerte, el decreto es un tributo de honor rendido a los revolucionarios y a las masas españolas en general. Testimonio terrible de su espíritu tenaz y actividad renaciente, tiene, además, un marcadisimo caracter de clase. El artículo IV remite a los tribunales militares a quienes "procedan con la intención de interrumpir o transtornar los servicios de indole pública o los medios de comunicación y transporte, que *organicen huelgas de brazos caidos*, actos de sabotaje, *juntas de trabajadores* o actos similares con miras políticas". Para que estos actos hayan merecido una mención particular en el decreto, forzoso es que se repitan con mucha frecuencia. A la contrarrevolución no le agrada confesar que la revolución se agita aún en la entraña de la sociedad, cuando ya creía haberla aplastado para siempre. Al hacerlo es que la actividad revolucionaria se propaga alarmantemente. Lo confiesa, para reprimirla mas brutalmente, cuando ya es ya del dominio público.

El caracter de clase del decreto no está solo en la previsión de huelgas de brazos caidos, sino particularmente en la de juntas de trabajadores. Evidentemente, a Franco no le inspiran temor los generales, burgueses, requetés y especuladores en quienes finca su esperanza "España Popular"; la oposición y el peligro para el regimen viene de los obreros y campesinos. El gobierno franquista, como todos los que hablan de unidad nacional, practica la lucha contra las clases pobres mas violentamente mientras mas habla de unidad y reconciliación.

La aparición del decreto, cuando la represión por la guerra civil está aún en curso, no puede ser considerada fortuita ni complementaria de aquella. El decreto se dirige contra un tipo de resistencia desaparecido después de nuestra derrota. Las huelgas de brazos caidos y las juntas de trabajadores, representan ya algo que trata de organizarse, una oposición consciente que procura tomar base en las clases explotadas y despertar su actividad. Ese es el camino justo, no la gritería pequeño-burguesa del stalinismo. Los revolucionarios españoles han aprendido en una gran escuela. El 19 de Julio de 1936, les mostró el peso y las posibilidades inmensas que encierra la acción de masas. La tarea en España consiste en rehacer su espíritu y reorganizarlas para el ataque a fondo contra el capitalismo español. Los huelguistas y junteros, están dando lecciones de consciencia de clase a los pequeño-burgueses stalinistas y reformistas.

El nuevo decreto terrorista de Franco impondrá a los revolucionarios españoles mayor cautela y aumento de víctimas. Sin embargo, el terror es impotente contra un movimiento revolucionario que conmueva la entraña de las clases pobres. Para crear este estado no debemos ahorrar sacrificios; pero es evidente que sólo la perspectiva socialista podrá crearlo. La demagogia stalinista de nueva democracia burguesa, lo obstaculiza. Por lo demás, la justicia revolucionaria exigirá un día cuentas a los asesinos franquistas.

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Después del decreto arriba comentado, la prensa anuncia la aparición de otro de supuesta amnistía. Como otras "amnistias" concedidas anteriormente, la actual no se aplica automaticamente y sin excepción a todos los comprendidos en la misma. Estos deberán solicitarla, debidamente avalados por autoridades falangistas, clericales u otras. En realidad es una forma elegida por el regimen para inducir a la capitulación a los revolucionarios condenados. La concesión de la amnistia lleva por condición previa la colaboración directa o indirecta con el regimen, del solicitante. La amnistía queda reducida pues, a una perfidia política. Nadie debe dejarse engañar.
