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Title: La teoría del socialismo en un solo país, fuente de errores social-patriotas inevitables
Description: Capítulo de la crítica de Trotsky al proyecto de programa de la Internacional Comunista (1928): el socialismo en un solo país conduce al socialpatriotismo.
Author: León Trotsky
Date: 01/06/1943
Category: Contra la Corriente n.º 5
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/contra-la-corriente/1943-06-cc-la-teoria-del-socialismo-en-un-solo-pais-fuente-de-errores-social-patriotas
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*Contra la Corriente*, n.º 5, junio-julio de 1943 (págs. 24-27). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/Contra%20la%20Corriente/5.pdf)

*Nota de la Redacción.*- El presente capítulo pertenece al libro de de Leon Trotsky conocido en España bajo el título "El Gran Organizador de Derrotas". Con su genio crítico caracteristico, Trotsky, ponia en guardia, ya en 1928 contra la degeneración que entrañaba el abandono del socialismo internacionalista por la teoría del socialismo en un solo país. Hoy, despues de la disolución de la III Internacinal, estas previsiones alcanzan el cien por cien de su justeza. El stalinismo siguiendo la linea zizzagueante que según la expresión de Trotsky le hacia caminar entre Marx y Vollmar, entre Lenin y Tchang-Kai-Check ha finalizado situandose en el campo de los enemigos del proletariado, en el que se encontraban los social-patriotas y los oportunistas durante la guerra de 1914-1918, de donde salieron los Noske y demás comparsas sangrientos que aplastaron por el terror todos los movimientos revolucionarios del proletariado europeo a la salida de la primera guerra imperialista. Los que hemos seguido paso a paso su proceso de descomposición, lo esperabamos. No nos extrañará, que mañana, los liquidados partidos stalinistas, rivalicen con los hombres que quedán aún de la II Internacional por ver quien sirve a la burguesía el Noske de turno.-

La teoría del socilismo en un solo país conduce inevitablemente a subestimar las dificultades que se deben vencer y a exagerar las realizaciones adquiridas. No se encontraría asertación más anti-socialista y anti-revolucionaria que la declaración de Stalin, afirmando que ya hemos realizado las 9/10 partes del socialismo. Esto parece calculado para la suficiencia del burócrata. Así se puede comprometer irremediablemente ante los ojos de las masas trabajadoras, la idea de la sociedad socialista. Los éxitos alcanzados por el proletariado soviético son grandiosos tomando en consideración las condiciones en que se han obtenido y el debil nivel cultural heredado del pasado. Pero esas realizaciones constituyen una muy pequeña cantidad pesándolas en la balanza de la idea socialista. Para no desalentar al obrero, al jornalero, agrícola, al campesino pobre que en el año XI de la revolución ven en torno a sí la miseria, la pobreza, el paro, las colas ante las panaderias, el analfabetismo, los niños abandonados, la embriaguez, la prostitución, hay que decir la verdad rigurosa no mentir agradablemente. En lugar de mentirle asegurando que las 9/10 partes del socialismo están ya realizadas, hay que decirles que actualmente, por nuestro nivel económico, nuestras condiciones cotidianas de vida y de cultura, estamos mucho más cerca del capitalismo, incluso del capitalismo atrasado e inculto, que de la sociedad socialista. Hya que decirles que no nos encaminaremos hacia el camino de la *verdadera* construcción del socialismo sino despues de la conquista del poder por el proletariado de los paises mas avanzados; que para esta realización hay que trabajar sin descanso sirviéndose de dos palancas: corta una, la de nuestros esfuerzos económicos en el interior, larga la otra, la de la lucha internacional del proletariado.

En resumen, en lugar de la frase de Stalin sobre los 9/10 del socialismo ya realizado, hay que citarles estas palabras de Lenin: "Rusia (indigente) no llegará a serlo (abundante) mas que rechazando todo descorazonamiento y toda fraseología, mas que si, apretando los dientes, concentra todas sus fuerzas y pone en tensión nervios y músculos, mas que comprendiendo que la salud es posible únicamente por el camino de la revolución socialista internacional, en la que hemos entrado." (Lenin, vol. XV, p. 165).

En el artículo ya citado de 1915, consagrado a la consigna, Estados unidos de Europa, escribíamos: "Examinar la perspectiva de la revolución social en los límites de una nación, significaría ser víctimas del mismo limitado espíritu nacional que constituye el fondo del socialpatriotismo. Hasta el fin de sus dias Vaillant creyó que Francia era la tierra prometida de la revolución social precisamente desde ese punto de vista quería defenderla hasta el fin. Lensche y consortes (unos hipócritamente y los otros sinceramente) consideraban que la derrota de Alemania equivaldría, antes que nada, a la destrucción de la base de la revolución social... No hay que olvidar que, en general, al lado del reformismo mas vulgar eciste también en el socialpatritismo un mesianismo revolucionario que enaltece sus hazañas considera que es precisamente su estado nacional quién, por razones de situación industrial, sea a causa de su forma "democrática" o de sus conquistas revolucionarias, es el llamado a conducir a la humanidad al socialismo o a la "democracia". Si la revolución triunfante pudiera concebirse realmente en los límites de una nación mejor preparada, este mesianismo, ligado al programa de la defensa nacional, tendría a su favor una justificación histórica relativa. Pero en realidad no la tiene. Luchar por conservar la base nacional de la revolución, por métodos que minan el enlace internacional del proletariado, es, de hecho, sapar la revolución: esta no puede comenzar sino sobre una base nacional, pero nu puede acabarse sobre ese fundamento, dada la interdependencia económica, política y militar, de los estados europeos, que nunca se ha manifestado con tanta fuerza como en el curso de la guerra actaul. Precísamente esta interdependencia, que condicionará directa e inmediatamente la coordinación de la acción del proletariado europeo en el curso de su revolución, se expresa en la consigna, Estados Unidos de Europa". (L. Trotsky, vol. III, parte 1. pp. 90-91)

Partiendo de la falsa interpretación que él daba a la polémica de 1915, Stalin trató varias veces de presentar las cosas como si la mención del "espíritu nacional" limitado apuntara a Lenin. Sería dificil imaginar mayor absurdo. Cuando tuve que polemizar con Lenin, lo hice siempre abiertamente porque me guiaron siempre consideraciones ideológicas. En este caso no se trataba en manera alguna de Lenin. El artículo nombra francamente a quienes se dirigía la acusación: Vaillant, Lensch, etc. Recuérdese que 1915 fué el año de la orgía socialpatrióta, cuando nuestra lucha contra ella estaba en su apogeo. Con esa piedra de toque abordábamos todos los problemas.

El problema fundamental contenido en la cita anterior, está presentado, incontestablemente, de manera justa: *prepararse a construir el socialismo en un solo país es un procedimiento socialpatrióta*.

El patriotismo de los socialdemócratas alemanes, comenzó siendo el muy legitimo que sentían hacia su partido, el mas poderoso entre los de la II Internacional. La socialdemocracia alemana tenía la intención de erigir "su" sociedad socialista basándose en la alta química alemana y las superiores calidades de organización del pueblo alemán. Dejando aparte los burócratas empedernidos, los arribistas, los mercaderes parlamentarios y los estafadores políticos en general, el socialpatriotismo del socialdemócrata de filas se desprendía precísamente de la esperanza de construir el socialismo alemán. No se puede pensar que los centenares de miles de militantes que constituyen los cuadros socialdemócratas (sin contar los millones de obreros de filas) trataban de defender a los Hohenzollern o a la burguesía. No, querían proteger a la industria alemana, las carreteras y los ferrocarriles alemanes, la técnica y la cultura alemanas, y sobre todo, las las organizaciones de la clase obrera alemana, en cuanto premisas nacionales "necesarias y suficientes", del socialismo.

También en Francia se produjo un proceso del mismo género. Guesde, Vaillant y con ellos millares de los mejores militantes de cuadros del partido, centenares de miles de simples obreros, creyeron que era justamente Francia, con sus tradiciones de revuelta, su proletariado heróico, su población flexible, altamente dotada y culta, quien era la tierre prometida del socialismo. No era a los banqueros ni a los rentistas a quienes defendían el viejo Guesde, Vaillant el comunalista, y con ellos millares y centenares de millares de obreros honestos. Sinceramente, creían defender la base y la fuerza creadora de la sociedad socialista futura. Como punto de partida, adoptaban integramente la teoría del socialismo en un solo país; sacrificaban "provisionalmente" --así lo creían--, la solidaridad internacional en provecho de esta idea.

Esta comparación con los socialpatriótas, incitará seguramente a responder que, hacia el Estado de los soviets el patriotismo es un deber revolucionario, mientras que hacia el Estado burgués constituye una traición. Es verdad. ¿Pueden revolucionarios adultos discutir siquiera semejante cuestión? Pero cuanto mas se avanza, mas sirve una tesis indiscutible para ocultar, por medios escolásticos, un punto de vista falso, no engañoso.

El patriotismo revolucionario solo puede tener un carácter de clase. Empieza siendo patriotismo de partido, de sindicato, y se eleva hasta convertirse en patriotismo de Estado, cuando el proletariado toma el poder. Allí donde éste está en poder de los obreros, el patriotismo es un deber revolucionario. El marxismo ha enseñado siempre a los trabajadores que incluso la lucha por los salarios y la limitación de la jornada de trabajo, no pueden tener éxito mas que llevada como lucha internacional. Y he aquí que ahora, de golpe, se descurbre que el ideal de la sociedad socialista puede ser realizado por la sola fuerza de una nación. Es un golpe mortal asestado a la Internacional. La médula del internacionalismo revolucionario consiste en la convicción inquebrantable que el objetivo fundamental de clase no puede ser alcanzado, menos aun que los objetivos parciales, por medios nacionales o en el marco de una nación. Si se puede llegar al objetivo final en el interior de las fronteras nacionales, mediante los esfuerzos del proletariado de una nación, entonces la éspina dorsal del internacionalismo está rota. La teoría de la posibilidad de realizar el socialismo en un solo país rompe la ligazón interior existente entre el patriotismo del proletariado vencedor y el derrotismo del proletariado de los países burgueses. Hasta ahora, el proletariado de los países burgueses progresis no hace aun mas que avanzar hacia hacia el poder. Como marchará hacia él, que caminos seguirá en su marcha, todo eso dependerá complata, enteramente de saber si considera la tarea de la construcción de la sociedad socialista como un problema nacional o internacional.

En general, si es posible construir el socialismo en una solo país, se puede admitir la teoría no solamente *después* de la conquista del poder, sino también *antes*. Si el socialismo es realizable en el marco nacional de la U.R.S.S. atrasada, lo es tanto mas en el de la Alemania progresista. Mañana, los dirigentes del Partido comunista alemán desenvolverán esta teoría. El proyecto de programa les da este derecho. Pasado mañana le tocará el turno al Partido comunista francés. Este será el comienzo de la disgreción de la Internacional comunista, siguiendo la linea del socialpatriotismo. El partido comunista de no importa que país capitalista, despues de haberse penetrado de la idea de que posee en su Estado todas las premisas "necesarias y suficientes" para construir por sus propias fuerzas "la sociedad socialista integral", no se distinguirá en el fondo en nada de la socialdemocracia revolucionaria, que no había comenzado precisamente por Noske pero que zozobró definitivamente sobre esta cuestión, el 4 de agosto de 1914.

Cuando se dice que el hecho mismo de la existencia de la U.R.S.S. es una garantía contra el socialpatriotismo, pues el patriotismo hacia la República obrera es un deber revolucionario, se expresa justamente el espíritu nacional limitado por esta utilización unilateral de una idea justa: no se ve mas que la U.R.S.S. y se cierran los ojos ante todo el proletariado mundial. No se le puede conducir por la via del derrotismo hacia el Estado burgués, mas que abordando en el programa el problema esencial del punto de vista internacional, refutando sin piedad el contrabando socialpatriota que por el momento aun se camufla, se enmascara, intentando agazaparse dentro del dominio teórico del programa de la Internacional leninista.

Todavía no es demasiado tarde para volver sobre los pasos, para retornar al camino de Marx y de Lenin. Este regreso necesario abrirá el único camino que se puede concebir, que lleve hacia adelante. Para facilitar este retorno hacia la salud presentamos nosotros al sexto Congreso de la I.C. esta crítica del proyecto de programa.

> "Si los explotadores no son aplastados mas que en un país, y este es el caso general, pues la revolución simultanea en una serie de países es una excepción muy rara, éstos quedan *mas fuertes que los explotados*, gracias a sus relaciones internacionales. Además, una parte de los explotados, principalmente de los semicampesinos, de los obreros menos cultos, defienden y pueden defender a los explotadores. Es un hecho comprobado por todas las revoluciones, comprendida la Commune, puesto que entre los versalleses habia también proletarios". (V. I. Lenin: "La victoria proletaria y el renegado Kautsky").
