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Title: Plataforma de la Internacional Comunista
Description: Plataforma aprobada por el Congreso de fundación de la III Internacional (1919), con nota de la redacción contra la política stalinista.
Date: 01/06/1943
Category: Contra la Corriente n.º 5
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/contra-la-corriente/1943-06-cc-plataforma-de-la-internacional-comunista
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*Contra la Corriente*, n.º 5, junio-julio de 1943 (págs. 5-11). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/Contra%20la%20Corriente/5.pdf)

*Nota de la Redacción.*- El documento transcrito a continuación fué aprobado por el Congreso de fundación de la III Internacional. En él se condensan el internacionalismo proletario y la intransigencia revolucionaria propias del auténtico marxismo. La política de la época stalinista, particularmente desde los frentes populares acá, aparece, referida a ese documento, como la peor especie del reformismo. El socialpatriotismo y el amarillismo, contra los que la Internacional Comunista alzó su bandera roja, han alcanzado en el período stalinista una expresión violenta, descarada y pérfida, que supera muy largamente a todo lo visto en la II Internacional. ¡Que de asombroso que se disuelva, besando los pies a la burguesía, lo que ya no tenía nada de revolucionario!

Las contradicciones del sistema mundial, ocultas antes en su seno, se han revelado con fuerza inaudita en una formidable explosión: la guerra imperialista mundial.

El capitalismo ha tratado de sobreponerse a su propia anarquía mediante la organización de la producción. En lugar de numerosas empresas competidoras se han organizado vastas asociaciones capitalistas (sindicatos, cartels, trusts), el capital bancario se ha unido al capital industrial, toda la vida económica ha caído bajo el poder de una oligarquía financiera capitalista, que ha adquirido un señorío exclusivo mediante una organización basada en ese poder. El monopolio suplanta a la libre concurrencia. El capitalista aislado se transforma en miembro de una asociación capitalista. La organización reemplaza a la anarquía insensata.

Pero, en la misma medida en que los procesos anárquicos de la producción capitalista eran reemplazados, en los Estados separadamente considerados, por la organización capitalista, las contradicciones, la concurrencia, la anarquía, alcanzaban mayor acuidad en la economía mundial. La lucha entre los mas grandes Estados conquistadores, llevaba, con inflexible necesidad, a la monstruosa guerra imperialista. La sed de beneficios empujaba el capitalismo a la lucha por la conquista de nuevos mercados, de nuevas fuentes de materias primas, de la mano de obra barata de los esclavos coloniales. Los estados imperialistas que se han repartido el mundo entero, que han transformado en bestias de carga a millones de proletarios y campesinos de Africa, Asia, América, Australia, tarde o temprano tenían que revelar en un gigantesco conflicto la naturaleza anárquica del capital. Así se produjo el mayor de los crímenes: la guerra del bandolerismo mundial.

El capitalismo ha intentado sobreponerse a las contradicciones de su estructura social. La sociedad burguesa es una sociedad de clases. Pero el capital de los grandes Estados "civilizados" se esforzó, en ahogar las contradicciones sociales. A costa de los pueblos coloniales, a quien destruía, el capital compró a sus esclavos asalariados, creando una comunidad de intereses entre explotadores y explotados, comunidad de intereses dirigida contra las colonias oprimidas y los pueblos coloniales amarillos, negros o rojos; el capital encadenaba al obrero europeo o americano a la "patria" imperialista.

Pero este método de corrupción contínua, que creaba el patriotismo de la clase obrera y su sujección moral, produjo, gracias a la guerra, su propia antítesis. La exterminación, la sujección total del proletariado, un yugo monstruoso, el empobrecimiento, la degeneración, el hambre en el mundo entero, tal ha sido el último gaje de la paz social. Y esta paz ha hecho quiebra. La guerra imperialista está transformada en guerra civil.

Ha nacido una nueva época: época de disgregación del capitalismo, de su derrumbe interior; época de la revolución comunista del proletariado.

El sistema imperialista se tambalea. Disturbios en las colonias, fermentación entre las pequeñas nacionalidades hasta ahora privadas de independencia, revueltas del proletariado, revoluciones proletarias victoriosas en varios países, descomposición de los ejércitos imperialistas, incapacidad absoluta de las clases gobernantes para dirigir en adelante los destinos de los pueblos: tal es el cuadro de la situación actual en el mundo entero.

La humanidad, cuya cultura ha sido desvastada, está amenazada de destrucción. Ya no existe mas que una fuerza capaz de salvarla, y esa fuerza, es el proletariado. El antiguo orden capitalista ya no existe; no puede existir más. El resultado final del proceso capitalista de producción, es el caos, y este caos no puede ser vencido más que por la mayor de las clases productoras, la clase óbrera. Es ella quien debe instituir el orden verdadero, el orden comunista. Ella debe romper la dominación del capital, hacer imposibles las guerras, borrar las fronteras entre los Estados, transformar el mundo en una vasta comunidad que trabaje para sí misma, realizar la solidaridad fraternal y la liberación de los pueblos.

Mientras tanto, el capital mundial se arma contra el proletariado para un combate decisivo. Bajo la cubierta de la Liga de las Naciones y de charlatanismos pacíficos, hace sus últimos esfuerzos para reajustar las partes desgajadas por sí mismas del sistema mundial y dirigir sus fuerzas contra la revolución proletaria, irresistiblemente desencadenada.

A este nuevo, a este inmenso complot de las clases capitalistas, el proletariado debe de responder por la conquista del poder político, debe volver este poder contra sus propios enemigos, servirse de él como palanca para la transformación económica de la sociedad. La victoria definitiva del proletariado mundial, señalará el comienzo de la historia de la humanidad liberada.

## LA CONQUISTA DEL PODER POLITICO

La conquista del poder político por el proletariado, significa el aniquilamiento del poder político de la burguesía. El aparato gubernamental con su ejército capitalista, colocado bajo el mando de un cuerpo de oficiales burgueses y terratenientes, con su policía y [ilegible] gendarmería, sus carceleros y sus jueces, sus sacerdotes, sus funcionarios etc., constituye el mas poderoso instrumento de gobierno entre las manos de la burguesía. La conquista del poder político no puede reducirse a un cambio de personas en la constitución de los ministerios, sino que debe significar el aniquilamiento de un aparato estatal extraño, la toma de posesión de la fuerza real, el desarme de la burguesía, del cuerpo de oficiales contrarrevolucionarios, de los guardias blancos, el armamento del proletariado, de los soldados revolucionarios y de la guardia roja obrera; la destitución de todos los jueces burgueses y la organización de tribunales proletarios, la destrucción del funcionarismo reaccionario y la creación de nuevos órganos proletarios de administracción. La victoria proletaria está asegurada por la desorganización del poder enemigo y la organización del poder proletario; debe significar la ruina del aparato estatal burgués y la creación del aparato estatal proletario. Solo despues de la completa victoria, cuando el proletariado haya quebrantado definitivamente la resistencia de la burguesía, podrá obligar a sus antiguos adversarios a servirle utilmente, llevandoles progresivamente, bajo su control, a la obra de construcción comunista.

## DEMOCRACIA Y DICTADURA

Como cualquier Estado, el Estado proletario representa un aparato de coacción, aparato que se dirige contra los enemigos de la clase obrera. Su misión es romper y hacer imposible la resistencia de los explotadores, que en su lucha desesperada emplean todos los medios para ahogar en sangre la revolución. Por otra parte, la dictadura del proletariado, haciendo oficialmente de esta clase la clase gobernante, crea una situación transitória.

En la medida en que sea rota la resistencia de la burguesía, será expropiada y se transformará en masa laboriosa; la dictadura del proletariado desaparecerá, el Estado morirá y con él terminarán las clases sociales.

La pretendida democracia es decir, la democracia burguesa, no es otra cosa que la dictadura encubierta de la burguesía. "La voluntad popular", tan cacareada, es una ficción, como la unidad del pueblo. En realidad existen clases, cuyos intereses contrarios son irreductibles. Y como la burguesía no es mas que una minoría insignificante, emplea esa ficción, esa pretendida "voluntad popular", con el objeto de afirmar, a favor de bellas frases, su dominación sobre la clase obrera, con el objeto de imponerle su voluntad de clase. Por el contrario, el proletariado, constituyendo la enorme mayoría de la población, emplea abiertamente la potencia de sus organizaciones de masas, de sus soviets, para iniciar la transición hacia una sociedad comunista sin clases.

La esencia de la democrácia burguesa reside en un reconocimiento puramente formal de los derechos y libertades, precisamente inasequibles al proletariado y a los elementos semiproletarios, a causa de la falta de medios materiales, mientras que la burguesía tiene todas las posibilidades de sacar partido de sus recursos materiales, de su prensa, de su organización, para mentir al pueblo y engañarle. Por el contrario, la esencia del sistema de los soviets -ese nuevo tipo de poder gubernamental- consiste en que el proletariado recibe la posibilidad de asegurar de hecho sus derechos y su libertad. El poder de los soviets entrega al pueblo los mas bellos palacios, las casas, las imprentas, las reservas de papel etc, para su prensa, sus reuniones, sus sindicatos. Solamente entonces se hace verdaderamente posible la democracia proletaria.

Con su sistema parlamentario, la democracia burguesa no dá el poder a las masas más que en palabras, y sus organizaciones están enteramente separadas del poder verdadero y de la verdadera administracción del país. En el sistema de soviets, gobiernan las organizaciones de masas y, a través de ellas, las masas mismas, puesto que los soviets llaman a la administracción del Estado un número de obreros cada vez mayor: y es solamente de esta manera como, todo el pueblo obrero mas o menos es llamado a tomar parte efectivamente en la gobernación del Estado. De esa manera, el sistema de los soviets se apoya en las organizaciones de las masas proletarias, representadas por los soviets mismos, las uniones profesionales revolucionarias, las cooperativas, etc.

La democracia burguesa y el parlamentarismo, mediante la división de los poderes legislativo y ejecutivo, y la ausencia de derecho de revocación de los diputados, completan la separación de las masas, del Estado. Por el contrario, el sistema de los soviets, por su derecho de revocación, por la reunión de los poderes legislativo y ejecutivo, y consecuentemente, por la aptitud de los soviets para constituir colectividades de trabajo, liga las masas a los organos de la administración. Esa liga se afirma aún por el hecho que, en el sistema de los soviets, las elecciones no se hacen según subdivisiones territoriales artificiales, sino que coinciden con las unidades locales de la producción.

De tal suerte, el sistema de los soviets asegura la posibilidad de una verdadera democrácia proletária, democrácia para el proletariado y dentro del proletariado dirigida contra la burguesía. En este sistema, una situación predominante está asegurada al proletariado industrial, al cual pertenece, como consecuencia de su mejor organización y mayor desarollo político, el papel de clase dirigente, cuya egemonía permitirá al semi-proletariado, y a los campesinos pobres elevarse progresivamente. Estas superioridades momentáneas del proletariado industrial deben ser utilizadas para arrancar a las masas no poseyentes de la pequeña burguesía campesina a la influencia de los grandes propietarios rurales y de la burguesía, para organizarlas y llamarlas a colaborar en la construcción comunista.

## LA EXPROPIACION DE LA BURGUESIA Y LA SOCIALIZACION DE LOS MEDIOS DE PRODUCCION Y CAMBIO

La descomposición del sistema capitalista y de la disciplina capitalista del trabajo, hacen imposible, dadas las relaciones entre las clases, la reconstitución de la producción sobre las viejas bases. La lucha de los obreros por el aumento de los salarios, incluso en caso de éxito no trae la esperada mejoría de las condiciones de existencia, ya que el aumento del precio de los productos anula invariablemente cada éxito. En los países cuya situación evidente es sin esperanza, la lucha enérgica de los obreros por el aumento de los salarios, por su caracter impetuoso y apasionado, por su tendencia a la generalización, hace imposible en lo sucesivo, el progreso de la producción capitalista. El mejoramiento de las condiciones de los obreros no podrá ser alcanzado máz que cuando el proletariado mismo se apodere de la producción. Para elevar las fuerzas productivas de la economía, para romper prontamente la resistencia de la burguesía, que prolonga la agonía de la vieja sociedad, creando así el peligro de una completa ruina de la vida económica, la dictadura del proletariado debe realizar la expropiación de la gran burguesía, y de la nobleza y hacer de los medios de producción y de transporte propiedad colectiva del Estado proletario.

El comunismo nace ahora en los escombros de la sociedad capitalista; la historia no dejará otra salida a la humanidad. Los oportunistas, en su deseo de retrasar el socialismo mediante su utópica revindicación del restablecimiento de la economía capitalista, no hacen más que aplazar la solución de la crisis y crear la amenaza de una ruina total, mientras que la revolución comunista aparece para la verdadera fuerza productiva de la sociedad, para el proletariado -y con él para toda la sociedad- como el mejor, el más seguro medio de salud.

La dictadura del proletariado no comporta ninguna división de los medios de producción y de transporte. Por el contrario, su tarea es realizar una mayor centralización de los medios y la dirección de toda la producción según un plan único.

El primer paso hacia la socialización de toda la economia comporta necesariamente las medidas siguientes: socialización de los grandes bancos que dirigen actualmente la producción; toma de todas las empresas en las que se trabaja colectivamente; socialización de las ramas de industria en cartels o sindicatos; socialización, igualmente, de las ramas industriales cuyo grado de concentración hace tecnicamente posible la socialización; socialización de las propiedades agrícolas y su transformación por empresas dirigidas por la sociedad.

Importa señalar aquí que la pequeña propiedad no debe ser expropiada y que los pequeños propietarios que no explotan el trabajo ajeno no deben sufrir violencia alguna. Esta clase será atraida poco a poco a la esfera de la organización social, por el ejemplo y la practica que demuestran la superioridad de la nueva estructura social, liberando a la clase de pequeños campesinos y a la pequeña burguesía del yugo de los grandes capitalistas, de toda la nobleza, de los impuestos excesivos (principalmente a consecuencia de la anulación de las deudas de Estado, etc.).

La tarea de la dictadura proletaria en el dominio económico no es realizable más que en la medida en que el proletariado pueda crear órganos de dirección de la producción centralizada y realizar su gestión por los obreros mismos. Con tal objeto se vera obligado a sacar partido de aquellas de sus organizaciones de masas que esten mas estrechamente ligadas al proceso de la producción.

En el dominio de la repartición, la dictadura del proletariado debe realizar la substitución del comercio por una justa repartición de los productos. Entre las medidas indispensables a tal fin, hay que indicar: la socialización de las grandes empresas comerciales, la transmisión al proletariado de todos los órganos de repartición del Estado y de las municipalidades burguesas; el control de las grandes uniones cooperativas cuyo aparato organizador tendra aun, durante el periódo de transición, una impotancia económica considerable; la centralización progresiva de todos estos órganos y su transformación en un todo único para la repartición racional de los productos.

Igual que en el dominio de la producción, en el de la repartición importa utilizar a todos los técnicos y especialistas calificados, tan pronto como su resistencia en el dominio político haya sido rota y que estén en condiciones de servir, al nuevo sistema de producción en lugar de al capital.

El proletariado no tiene intención de apromirlos: al contrario, solo él les dará por primera vez oportunidad de desarrollar la mas enérgic actividad creadora. La dictadura del proletariado reemplazrá la división del trabajo físico e intelectual, propia del capitalismo, por la unión, reuniendo así el trabajo y la ciencia.

Al mismo tiempo que exproia las fábricas, las minas, las propiedades, etc., el proletariado debe poner fin a la explotación de la población por los capitalistas propietarios de inmuebles, transmitir las grandes habitaciones a los soviets obreros locales, instalar la población obrera en los apartamentos burgueses, etc.

En el curso de esta inmensa transformación, el poder de los soviets debe, por una parte, construir un enorme aparato de gobierno cada vez mas centralizado en su forma, y de otra parte, debe incorporar a la dirección inmediata a capas mas amplias del pueblo trabajador.

## EL CAMINO DE LA VICTORIA

El período revolucionario exige que el proletariado emplee un método de lucha que concentre toda su energía, es decir, la acción directa de masas con su consecuencia lógica, el choque directo y la guerra declarada contra la máquina gubernamental burguesa. A este fin deben subordinarse todos los otros medios, tales, por ejemplo, como la utilización revolucionaria del parlamentarismo burgués.

Las condiciones preliminares indispensables a esta lucha victoriosa son: la ruptura, no solamente con los lacayos directos del capital y los verdugos de la revolución comunista, -entre los que los socialdemócratas de derecha asumen hoy dia el papel- sino también la ruptura con el "centro" (grupo Kautsky), que en el momento crítico abandona al proletariado aliandose con sus enemigos declrados.

Por otra parte, es necesario realizar un bloque con aquellos elementos del movimiento obrero revolucionarios que, no habiendo pertenecido con anteriroidad al partido socialista, se colocan en estos momentos, en todo y para todo, sobre el terreno de la dictadura del proletariado bajo su forma soviética, es decir, con los elementos pertenecientes al sindicalismo.

El auge del movimiento revolucionario en todos los países, el peligro de esta revolución sea ahogada por la liga de los Estados burgueses, las tentativas de unión de los partidos traidores al socialismo (formación de la internacional amarilla de Berna), con el objeto de servir bajamente a la Liga de Wilson, y en fin, la necesidad absoluta para el proletariado de coordinar sus esfuerzos, nos conduce inevitablemente a la fundación de la Internacional comunista, verdaderamente revolucionaria y verdaderamente proletaria.

La Internacional, que se mostrará capaz de subordinar los intereses llamados nacionales a los intereses de la revolución mundial, realizará así la ayuda mutua del proletariado de los diferentes países, mientras que sin esta ayuda mutua, económica, etc., el proletariado no se encontrará en condiciones de edificar una nueva sociedad. Por otra parte, en oposición a la internacional socialista amarilla, la internacional proletaria y comunista sostendrá a los pueblos explotados de las colonias en su lucha contra el imperialismo, a fin de acelerar el hundimiento final del sistema imperialista mundial.

Los malhechores del capitalismo afirmaban al principio de la guerra mundial que no hacían otra cosa que defender su patria. Pero el imperialismo alemán mostró su naturaleza bestial por una serie de sangrientas fechorías cometidas en Rusia, en Ucrania, en Finlandia. A su vez, en la actualidad se descubren, incluso a los ojos de las capas mas atrasadas del pueblo, las potencias de la Entente, que pillan al mundo entera y asesinan al proletariado. En acuerdo con la burguesía alemana y los socialpatriótas, con palabras de paz en los labios, se esfuerzan en hundir, con ayuda de tanques y de tropas coloniales incomprensibles y báarbaras, la revolución del proletariado europeo. El terror blanco de los burgueses-caníbales ha sido de una ferocidad indescriptible. Las victimas entre las filas de la clase obrera son innumerables, ha perdido sus mejores campeones: Liebknecht y Rosa Luxemburgo.

El proletariado debe defenderse en todas las situaciones. La Internacional comunista llama al proletariado mundial a esta lucha decisiva. ¡Arma contra arma! ¡Fuerza contra fuerza! ¡Abajo la conspiración imperialista del capital! ¡Viva la República internacional de los soviets proletarios!
