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Title: De Gaulle-Giraud, una de las tres incógnitas del problema
Description: Editorial: la rivalidad angloamericana tras De Gaulle y Giraud y los peones con que cada imperialismo prepara su hegemonía en la posguerra.
Date: 01/08/1943
Category: Contra la Corriente n.º 6
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/contra-la-corriente/1943-08-cc-de-gaulle-giraud-una-de-las-tres-incognitas-del-problema
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*Contra la Corriente*, n.º 6, agosto de 1943 (págs. 7-8). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/Contra%20la%20Corriente/6.pdf)

Sin que las armas hayan decidido la victoria militar de la segunda guerra imperialista, los grandes estados mayores políticos del grupo anglo-americano, preparan ya los peones que han de permitirles su magna jugada reaccionaria. La defensa del capitalismo en todos los continentes aconseja la precipitación. Y de nuevo, como en 1914-1918, los doloridos y sangrantes pueblos de Europa, serán, si la reacción de las masas proletarias no lo impide, un nuevo campo de experiencias en el que se beneficiarán los plutócratas de Londres y de Washington.

Buscando puntos de apoyo a su política de expoliación futura y, a la vez, baluartes que garanticen la continuidad del podrido orden capitalista, ingleses y yankis, preparan a espaldas de los pueblos--de sus anhelos de libertad y de su incontenido deseo de un régimen social-económico mas justo--, toda una serie de equipos nacionales que en la situación mediata a la post-guerra, transformen todo el esfuerzo bélico de ingleses y americanos en provechosa agua para su industrioso molino. Gobiernos reales y gobiernos fantasmas, gobiernos que se rigen por instituciones "democráticas" y gobiernos de descarado proceder autocrático, todos cuantos han suscrito solemnemente, "la Carta del Atlantico", no son sino el instrumento de clase que la gran burguesía anglo-americana tiene preparado, para garantizar su victoria en la "paz", sobre los intereses de los explotados del mundo. Los gobiernos nacionales en el exilio y algunos otros que no dejarán de ser gobiernos ni conocerán el exilio, son los monigotes de papel tras los cuales se ocultan los verdaderos móviles de esta guerra. En su resistencia, frente a la ola revolucionaria que desencadenará la caída del fascismo italoalemán, y en las bayonetas de los ejércitos vencedores, cifra el capitalismo angloamericano su máxima esperanza.

La guerra, expresión violenta de la politica de un Estado, es para cuantos imperialismo participan en ella, el medio a través del cual pretenden conseguir le hegemonía económico-politica sobre el resto del mundo y, aunque en determinados momentos coincidan dos gobiernos imperialistas, al final, sus particulares deseos de hegemonía económico-política, acabarán enfrentándolos. Pese al decorado exterior de metas y planes comunes y de propaganda coordinada, las contradicciones son tales, es tan fuerte el deseo de cada uno de los grupos nacionales capitalistas de controlar y dominar la economía mundial en su exclusivo beneficio, que las desavenencias se manifiestan en múltiples hechos que ni siquiera pueden disimularlos en interés de la actual etapa de lucha común. De aquí, que una guerra imperialista jamás pueda encontrar como solución normal una paz duradera. El forzado equilibrio que hace cesar las batallas lleva en si el fermento de nuevas contiendas bélicas.

Ingleses y americanos tienen intereses concurrentes en Europa y en el mundo. El predominio de Estados Unidos, sin fuerza posible que lo contrabalancease, significaría para Inglaterra la desaparición de su influencia en los dominios, el fin de su dominación en la India y la pérdida de sus mercados europeos y asiáticos. En fin, su caída vertical, de potencia capitalista de primer orden a la de potencia suburdinada. Por el contrario, si la hegemonía económico-política del "nuevo mundo" correspondiese a Inglaterra, Estados Unidos perdería, para un periodo historico determinado, cuantos esfuerzos ha realizado y realiza por lograr el pleno dominio de los mercados de Europa y Asia. El empeño que une en la hora actual a ingleses y yankis, no es otro que el que puede unir a dos grupos comerciales para desembarazarse de otros grupos que compiten con ellos en el mercado. El dia que los contrarios hayan desaparecido, volverán contra sí todo el potencial de que son capaces, para dilucidar quién será el único y verdadero vencedor, el vencedor en última instancia.

Reconociendo lo inminente de este desenlace y, valorando a la vez el peligro que para el sistema capitalista en general representa un posible despertar de los pueblos, desesperados hasta el máximo por el infame y explotador tutelaje de la burguesía nacional e internacional, lo mismo ingleses que yankis se ven obligados a dirigir su esfuerzo bélico y diplomático sobre tres frentes: El frente de los competidores descarados que en este momento y por las armas les disputan las fuentes económicas y los mercados; el frente social en el que la clase obrera puede poner en peligro no solamente sus intereses sino tambien los de los sistemas capitalistas, los del suyo y los del enemigo, y, por último el frente interno, el que dará la hegemonía indiscutible a uno de los aliados, cuando la victoria sobre los otros frentes sea un hecho.

De Gaulle y Giraud, Badoglio y el Conde Sforza, Don Juan y Prieto o Negrín, etc. son, a mas de elementos reaccionarios en los que apoyar la lucha en el frente social, la lucha contra el proletariado y su emancipació, peones particulares que ingleses y yankis, tratan de situar en posición prominente para determinar su hegemonía indiscutible. En las jugadas diplomáticas que por el momento realizan para asegurarse posiciones claves en la próxima lucha por la hegemonía del mundo capitalista, cada uno de los rivales utiliza cuantos medios están a su alcance. Pero en particular, cada uno de ellos especula con los procedimientos que estima mas contundentes. La gran burguesía norteamericana carga el peso, a favor de sus conveniencias, de todo su enorme aparato militar y todo el formidable poderío de su producción. La gran burguesía inglesa, mas débil en producción y ejército, juega la carta democrático-liberal alimentando ciertas ilusiones populares, para de este modo obtener frente a los yankis la ventaja del favor de las minorías nacionalistas de los pueblos actualmente sojuzgados por el fascismo. Ambos abundarán en el desprecio por la libertad y la democracia el dia que se consideren lo suficientemente fuertes para encadenar el mundo a su servicio.

En el problema que la humanidad tiene planteado, De Gaulle-Giraud son una incognita de las tres a resolver. Resuelta en uno u otro sentido, quedará determinado: si, el amo indiscutible del mundo será el capitalismo yanki o el inglés; contra que gendarme defensor de la injusticia social imperante, tendrá que enfrentarse el proletariado mundial y, que proletariado en particular tendrá que empeñar una lucha tanto mas decisiva contra su propia burguesía, cuanto que la mas rápida derrota de esta entrañaría inconmensurables ventajas para el resto de los esclavos del mundo.
