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Title: En torno al Pleno del Comité Nacional de la U.G.T.
Description: Editorial: crítica del Pleno de la UGT en México y del informe de Belarmino Tomás, que pone la suerte de España en manos de los aliados.
Date: 01/09/1943
Category: Contra la Corriente n.º 7
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/contra-la-corriente/1943-09-cc-en-torno-al-pleno-del-comite-nacional-de-la-u-g-t
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*Contra la Corriente*, n.º 7, septiembre de 1943 (págs. 5-8). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/Contra%20la%20Corriente/7.pdf)

El 4 de julio del corriente año se ha reunido el Pleno del Comité Nacional de la U.G.T. No vamos a discutir el autentico valor representativo del citado Comité Nacional, pese que a su reunión no se convocase a todos cuantos tienen derecho a acudir a él, por no ser, seguramente, del total agrado de la Comisión Ejecutiva. En el maremagnun político representativo del exilio, el actual C.N. tiene la virtud, de si al menos no representa a las masas ugetistas actuales de España, si el haberlas representado en el periodo inmediato anterior a la guerra civil.

La virtud señalada anteriormente no es su sola virtud, hay otra, u otras. Sobre todo y, condición virtuosa que puede competir con el tradi-
cional "quijotismo" de los misticos iluminados de nuestros siglos XVI y XVII, es la forzada inercia en que se han colocado los ciudadanos que han intervenido en el Pleno para tratar ciertos problemas... y para no tratar otros.

Gritan al cielo, ya que no a la clase trabajadora, las "súplicas" con que Belarmino Tomas se dirige a los factotun aliados para que el dia de mañana le descarguen de la responsabilidad de cuanto pueda suceder en España en el momento en que el odioso fascismo muerda el polvo. Su invocación: "Si nuestras súplicas y nuestras demandas fueran desoidas declinamos toda responsabilidad de lo que en España pueda pasar el día que la clase trabajadora española pueda exijir justicia...", muy bien pudiera traducirse y, quien nos impide a ello despues de haber leido todo su informe sobre la situación de España con relación a la clase trabajadora: si en España la clase trabajadora logra sacudirse el yugo de sus enemigos seculares, las castas y, por el único procedimiento que puede asegurarle el éxito, la lucha armada, hace justicia en sus verdugos; elimina traidores y contemporizadores; expropia, colectiviza, etc., iniciando así el camino hacia el socialismo, la U.G.T. no tendrá culpa, será pese a nosotros, pues en su tiempo ya lo advertimos.

En 1931, estos aspavientos mogigatos de Belarmino Tomas, hubieran tenido eco entre la clase trabajadora afiliada a la U.G.T. Hoy, despues de doce años de trágicas experiencias, en las que el proletariado español ha molido su carne y sus huesos; despues de la colaboración republicano-socialista, del bienio negro, de la huelga campesina, de Octubre, de la guerra civil, del franquismo, del exilio y de la actual guerra mundial, ni los trabajadores ugetistas ni el resto de los obreros españoles, pueden ver en esas palabras otra cosa que una cobarde palinodia, en la que no se tiene en cuenta los intereses de los obreros españoles, sino el statu quo de "paz social cristiana" con que los aliados quieren proteger sus intereses en la Europa post-bélica, a costa de los pueblos y apoyandose si hace falta en los Badoglios, los Petains, los don Juanes monarquicos o republicanos, etc.

Belarmino Tomas salva ante los señores del mundo de mañana su responsabilidad sobre lo que pueda suceder en España. ¿Quien le salva a él y a la U.G.T., si sigue sus pasos, de lo que deje de suceder?. Los obreros y campesinos españoles que sufren las torturas del régimen de Franco, en las carceles, en los campos de concentración o "libres" y han dejado casi la vida en los campos de concentración de Francia y Africa, esos ¡no!.

Si la "dirección" de la U.G.T. en Mexico ha dejado resbalar sobre su piel la dolorosa experiencia que se ha vivido en España desde 1931, a los trabajadores no les ha sucedido lo mismo. Saben muy bien, por que sus cadaveres o sus tullidas espaldas han servido de escalon al último ciclo histórico, que el reformismo colaboracionista de la euforia republicana los hizo pasar por el "bienio negro"; que Octubre de 1934 fué una salida forzada de mínima defensa a la que hubo que recurrir sin organización y traicionados por la mayor parte de las direcciones -que en el hecho no vieron un levantamiento proletario con fines de clase, sino un medio de baja política pequeño burguesa con el que solamente amedrentar al entonces presidente de la República-; que el 19 de Julio, con su acción decidida y total, haciendo oidos sordos a los consejos de moderación o inactividad o actuando sin que los organismos políticos fue-
ran capaces en orientar y dirigir, tuvieron a raya al enemigo y la transformación social de España iniciada, cosas ambas, que perdieron tan pronto como los partidos -fundamentalmente el socialista y el comunista-, repuestos de la sorpresa, comenzaron a desvirtuar la intención revolucionaria, a apuntalar los resortes del Estado burgués y reprimir la clase trabajadora en beneficio de una República burguesa.

Si en vez de prevenir al posible imperialismo vencedor de lo que ha de suceder en España, induciendolo a que practique una política de medias a medias, de contentamiento, al objeto de desarmar la revolución que amenaza, para poder de nuevo uncir al pueblo trabajador al carro de la burguesía, Belarmino Tomas y los demás miembros del Pleno, al reconocer el estado de violencia latente de España -promesa de futuras luchas-, hubieran tratado de las medidas a emplear para dirigir en un sentido positivo este ánimo popular, que garantizase en la medida de lo posible el triunfo en la lucha por parte de los oprimidos, creeriamos que lo sucedido había representado para ella una fructifera experiencia y, que en su ánimo no cabía otro deseo que servir los intereses de la clase trabajadora. No siendo así, no nos cabe duda de lo contrario. La turbia y sangrienta agua de las luchas pasadas no mueve el molino de la experiencia reformista. Hoy como ayer, borron y cuenta nueva. Para ellos nada pasa. Siempre tropiezan con la misma piedra.

En el transcurso del Pleno y en el informe Internacional, el miembro informante de la Comisión Ejecutiva, remacha el clavo de las virtudes ugetistas contemporáneas. Si la U.G.T. en el exilio no es culpa suya -el Pleno parece un concilio de descargo por lo que se ha hecho, por lo que pueda hacerse-, toda la culpa es de quienes realizan esfuerzos "para ahogarnos en el vacio..." Siempre es bueno que haya en la casa un gato, dice un dicho madrileño. Pero en realidad, la culpa de lo que no hace la U.G.T. o de lo que hace mal la tiene la U.G.T. misma. Cuando se carece de puntos de vista que defiendan los autenticos intereses de las masas proletarias españolas, se emplea una frasoologia que oculta la nada y, cuando se trata de decir algo substancioso, lo que se dice no es en interes de ellos sinó de una fracción de la burguesía nacional o internacional, es posible que "aquellos que lleven ... toda política internacional el desprestigiarnos..." -el stalinismo-, logren lo que persiguen. ¡Pero señores!, no hay política internacional ni maquiavelismos posibles, ni medios materiales de propaganda y de expresión, que puedan ahogar o hacer el vacio a una posición revolucionaria justa. Ahora bien, cuando se carece de ella, hasta el stalinismo -en el presente a la derecha de la burguesía "liberal", más reaccionario que la social-democracia reformista de todos los tiempos, capaz no ya de colaborar con la burguesía de instintos más negros, sinó inclusive de substituirla en sus tareas de represión contra la clase trabajadora-, es capaz de extorsionaros y haceros el vacio. La mejor lucha contra quienes os desprestigian, estriba en una aptitud revolucionaria, francamente internacionalista.

La misión de la U.G.T. en el exilio es llevar a cabo una lucha revolucionaria contra Franco. Esto no se puede lograr mas que por una campaña que desenmascare, no solo sus crimenes, sinó tambien la política de sus valedores internacionales y de la burguesía española tanto fascista como republicana. La primera por su colaboración directa, la segunda por su actitud política frente a la clase trabajadora en el periódo republicano, que hizo posible el triunfo de Franco. A la par de
esta campaña y para salir al paso de las actuales maquinaciones pro "unidad nacional" que prometen abundar de nuevo en los pasados errores y traiciones, la U.G.T. deberia en torno a un programa de conquistas inmediatas, tales son: eliminación de Franco y Falange, liberación de todos los presos, libertad de expresión, y reunión, elecciones municipales, comités obreros de control, etc., realizar con las fuerzas obreras autenticamente revolucionarias, que quisieran suscribirlo, un pacto de frente único.

Creemos que esa debiera ser su misión y no la de poner en manos de los gobiernos aliados la salvación del pueblo español. Pues es ingenuo suponer que Franco y Falange son incompatibles con las Naciones Unidas. Su ideario -red para ingenuos-, es una cosa y su realismo político, el que tiende a defender y perseverar sus intereses como potencias imperialistas, es otro. Nadie se haga ilusiones, en el actual conflicto lo que menos cuenta es el interés de los pueblos. Badoglio, Victor Manuel o inclusivo el conde Sforza ¿son el pueblo italiano o han sido por el contrario, los primeros, sus verdugos que se sentaron placidamente al banquete de sangre y de terror con que Mussolini agasajó durante veintiun año a la burguesía de su país y, el tercero, el conciliador, el puente, el obstáculo que los capitalistas yankis e ingleses esgrimiran, si hace falta, para escamotear al pueblo una solución que le beneficie?.

Mediten bien, quienes, sin haber aprendido la lección de 1914-1918, hipotecan a una de las burguesias contendientes la solución de los problemas que tienen planteados la clase trabajadora. La guerra que vivimos, la más total y desastrosa hasta ahora de las previstas para el ciclo del capitalismo imperialista, no tiene un programa ideal como meta a conseguir. Sus origenes, se deben a problemas de orden interno capitalista. Un bando y otro, se destrozan y arriesgan todo en la pelea, por intereses de hegemonía y de dominación mundial. La clase trabajadora y con ella los pueblos de todo el mundo son las únicas victimas. El nacismo de Hitler y el liberalismo de Churchill tienden a fines identicos que por el momento separan rivalidades de empresa. En la paz, la dicten este el uno o el otro, serán las míseras capas populares quienes paguen el gasto. Hoy dia en la guerra, son estas mismas capas populares las que aguantan la terrible contribución a pagar en esfuerzo, sangre, hambre y falta de libertad. No en baldo los movimientos de protesta no cesan ni desaparecen. En Inglaterra y E.U., lo mismo que Francia o Italia, conocen las huelgas, los plantes y demas modalidades de la lucha social y, en todos estos sitios la solución que se dá a estos conflictos es identica: engaño o represión.

Por grandes que sean los desacuerdos que enfrenten a los capitalistas, no olvidan que su enemigo, en la dominación del cual se basa todo su sistema de privilégios, es la clase obrera. En la dinámica política que la conservación de sus intereses obliga, veremos, lo estamos viendo, como entre ellos, por muy enemigos que parezcan, es posible la conciliación y el acuerdo. Y, que al final el vencedor de la contienda, será no solo guardador de los intereses de los capitalistas nacionales, sinó tambien el protector y animador de los capitalistas de los paises vencidos, a la par que el enemigo más peligroso de los trabajadores de su propio país y de los demas paises, vencidos o neutrales.

La lucha de clases no cesa en ningún momento y en la guerra -¡señores del Pleno Nacional!-, no es que varie de forma, se agudiza, se exacerba. Quienes temen la violencia de las masas, no solamente sabotean, esto su más formidable arma de lucha, sinó que tambien la reprimen.
