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Title: La revolución italiana continúa
Description: Las masas italianas frente a Badoglio, los aliados y los nazis, y las tareas del Partido de la Revolución Socialista y de los comités obreros.
Date: 01/12/1943
Category: Contra la Corriente n.º 10
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/contra-la-corriente/1943-12-cc-la-revolucion-italiana-continua
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*Contra la Corriente*, n.º 10, diciembre de 1943 (págs. 8-9). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/Contra%20la%20Corriente/10.pdf)

La situación política no parece en manera alguna mejorar en Italia para los imperialistas rivales. En la parte ocupada por los anglosajones, es Badoglio quien esta obligado, bajo la evidente presión de las masas, a destituir a los funcionarios fascistas mas comprometidos; del otro lado del frente es el general de las S.S. Zimmermann quien declara en Turín que su misión es restablecer el orden "a cualquier costo". Al norte como al sur, las masas italianas no quieren oir hablar mas de la guerra, sino de la revolución socialista únicamente. Es un corresponsal de guerra americano quien lo confiensa implícitamente en "Ultimas Noticias" del 16 de diciembre : "Se confió, en que millares de soldados americanos y millones de civiles se volverían animosamente contra los alemanes... pero los italianos se limitaron a deponer las armas y a observar a los aliados combatir a los alemanes." ¿ Que ocurrió, pues ? Simplemente esto : los angloamericanos habían tomado sus deseos por realidades, y escuchado a los traidores a la revolución italiana asegurándoles que los soldados y obreros italianos estaban listos a exterminar todos los soldados alemanes y a echarse en los brazos de los "libertadores" aliados. Pero en relidad, los obreros italianos no teníanmas confianza en los unos que en los otros y querían algo muy diferente : el fin del fascismo primero, el fin de la guerra y enseguida el fin del régimen capitalista. El fin del fascismo es su obra, nadie puede dudarlo, y los aliados no han venido a Italia mas que para tratar de sustraerles el fruto de su persistente esfuerzo, con la ayuda de los Sforza y otros Badoglios. El fin de la participación de Italia en la guerra es obra del ejércto mismo sostenido por la masa de la población trabajadora. ¿ Quien puede dudar, en efecto, qué es su negativa a combatir lo que obligó a Mussolini a renunciar y a Badoglio, a pedir el armisticio ? En fin, en cuanto a la voluntad revolucionaria de las masas italianas, basta para comprenderla recordar las manifestaciones e insurrecciones que han estallado en el norte de Italia al caer Mussolini, que continuan aun, puesto que el general nazi Zimmermann está encargado de restablecer el orden. Este objetivo revolucionario de las masas, lo conocen los aliados tan bién, que no titubean en ayudar a los nazis en su obra de represión, bombardenado las ciudades industriales en Italia del norte, donde el proletariado parece en estado permanente de insurrección. Sin hablar del bombardeo de principios de septiembre, que obligo a un ministro inglés a declarar en la cámara de diputados que era un "lamentable error", notemos que el bombardeo del primero de diciembre tuvo lugar en una ciudad sacudida por los motines del hambre, motines que el general Zimmermann se propone reducir a cualquier costo. Como no puede por sí sólo, las "democracias" vienen en su ayuda. Bello ejemplo de la solidaridad de clase que une, pese a la encarnizada guerra en que están empeñados, a los capitalistas contra el enemigo común : el proletariado sublevado.

Las masas italianas saben que no tienen nada que esperar mas que cadenas, de los imperialistas del uno o el otro campo. ¿ No lo declaró Eden en la camara de diputados ? (Es el doctor Frala, otro traidor que se dice socialista, quien lo comunicaba hace días a "Excelsior") Ni los ingleses ni los americanos tienen interés en dejar derrumbarse el regimen de Badoglio y del rey, es decir, en permitir un paso adelante de la revolución socialista. Uno de los dirigentes del A.M.G.O.T. en Italia, coronel Edgar Hume, lo confirma a su vez : "Muchas personas creen que estamos aquí para derribar al fascismo. Esa no es nuestra misión." ("Excelsior" 20-12-43). Lo sospechábamos bastante; hay que ser el doctor Frola para asombrarse. Verdad que Frola y los suyos no quieren, mas que mister Eden, oir hablar de la revolución socialista --su intervia lo muestra cláramente--, quieren solamente ayudar a los aliados a expulsar a los nazis de Italia. Pero las masas italianas no quieren nada con el rey, ni con Badoglio, ni con los aliados, ni con los nazis, ni siquiera con el doctor Frola. Los funcionarios fascistas mas comprometidos están siendo echados de la administración por el mas comprometido de los mismos funcionarios fascistas : Badoglio. Verdad que este último tiene el apoyo declarado de las "democracias". Las masas italianas, que ya obtuvieron una satisfacción parcial con la expulsión de los funcionarios fascistas, van a acentuar su presión ahora para expulsar del poder a los peores fascistas que Mussolini les ha dejado como herencia : Badoglio y el rey. Ese será el próximo paso hacia adelante de la revolución italiana.

En su último número, Lundd cita como una de los partidos que se lanzaron a la calle el dia siguiente de la caída de Mussolini, el "Partido de la República Socialista", de tendencias trotskistas. Debe tratarse en realidad del "Partido de la Revolución Socialista", pues según otras informaciones de la prensa americana, este partido, que ella presenta como el mejor enraizado en la clase obrera, dispondría de numerosas ramificaciones en las grandes ciudades italianas, de los dos lados del frente; sería el único en rehusar la alianza con la burguesía, en que se complacen socialistas y stalinistas, el que conduciría la lucha por la revolución socialista. Si así es, podemos estar seguros de que la revolución sigue el buen camino; nuestros camaradas italianos, formados en la dura escuela de la ilegalidad, ligados a las masas como parecen estarlo, sabrán encontrar las consignas concretas susceptibles de profundizar la crisis política y social que reina en Italia, y de conducirla hasta sus últimas consecuencias : el derrocamiento de la burguesía y la toma del poder por los trabajadores organizados en sus comités (soviets). Estos comités no existen todavía, probablemente, o si existen, no pueden encontrarse mas que en estado embrionario. La tarea principal de nuestros camaradas italianos reside, sin ninguna duda, en ayudar con todas fuerzas a la formación de los comités, a su consolidación cuando existan; en insuflarles vida y confianza en sí mismos, en mostrarles mas y mas claramente el principio de su existencia; el poder del proletariado. Este objetivo no parece inmediato, a menos del hundimiento del ejército alemán, que los aliados se esfuerzan en evitar; pero la lógica de los hechos conduce a ello necesariamente, y el paso del poder a manos de los trabajadores será tanto mas fácil cuanto mejor se prepare el camino para obtenerlo, por nuestros camaradas, los mejor capacitados teóricamente para dar cima a la tarea.

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> "El destino de la U.R.S.S. se decidirá en definitiva, no en los mapas de los Estados Mayores, sino en la lucha de clases. El proletariado europeo, irreductiblemente erguido contra su burguesía... es lo único que podrá impedir que la U.R.S.S. sea destrida o acuchillada por la espalda por sus "aliados". Y la derrota misma de la U.R.S.S. no sería mas que un episodio de corta duración si el proletariado arrebatara la victoria en otros países. Por el contrario, ninguna victoria militar salvará la herencia de la revolución de Octubre, si el imperialismo se mantiene en el resto del mundo." L. Trotsky : "La revolución traicionada", Pg. 262.
