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Title: Respuesta al cuestionario-proposición del Independent Labour Party, de Inglaterra, «relativo a los problemas consecuentes a un nuevo movimiento socialista internacional»
Description: Respuesta punto por punto al cuestionario del ILP sobre una nueva Internacional: rearme ideológico, derrotismo revolucionario y IV Internacional.
Author: Grupo Español en México de la IV Internacional
Date: 01/12/1943
Category: Contra la Corriente n.º 10
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/contra-la-corriente/1943-12-cc-respuesta-al-cuestionario-proposicion-del-independent-labour-party
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*Contra la Corriente*, n.º 10, diciembre de 1943 (págs. 28-36). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/Contra%20la%20Corriente/10.pdf)

*Nota de la Redacción:* Se contesta a continuación el cuestionario distribuido por el Partido Laborista Independiente, de Inglaterra. Para que la relación entre las preguntas y las respuestas sea mas directa y comprensible, se colocan cada una de las segundas a continuación de las primeras. El texto del Partido inglés aparece entre comillas, pero se da integro.

"I.-¿Pensaís que sea necesario tomar desde ahora disposiciones orientadas al establecimiento de una nueva Internacional? En caso afirmativo, ¿Que medidas proponeis? ¿como podeis ayudarnos a realizar tales disposiciones?"

## Respuesta 1

La quiebra ideológica de un movimiento revolucionario, exige de quienes siguen fieles a él, tomar imediatamente disposiciones para rehacerlo. El internacionalismo de la segunda Internacional fué oficialmente arumbado por la misma en 1914; el de la tercera Internacional, definitiva y explícitamente a partir de la aceptación de la politica de Frentes populares. La iniciativa actual del I.L.P. llega con un retraso aproximado de diez años. El problema no puede plantearse seriamente sin tener en cuenta lo dicho y lo hecho al respecto, por la Oposición comunista de Izquierda Internacional (trotskistas) y mas tarde por la IV Internacional. En 1934, el Secretariado Internacional de la Oposición decía en un llamamiento dirigido a los comunistas internacionalistas y al proletariado mundial:

"¡La Segunda y la Tercera Internacionales se han agotado! En la actualidad, ni la Segunda ni la Tercera Internacionales actuan como organismos. No son mas que obstáculos en el camino de la clase obrera. Hay que crear una organización revolucionaria que responda al carácter de la nueva época histórica y a los problemas que tiene planteados. Hay que llenar con vino nuevos recipientes. Hay que organizar de nueva planta un verdadero partido revolucionario en cada país, y una nueva Internacional".

El llamamiento añadía : "Impedir una nueva guerra o hacer que recaigan sus consecuencias sobre la cabeza de los explotadores, solo lo puede lograr el proletariado con un reagrupamiento radical de sus filas sobre bases nuevas, bajo la bandera de la nueva Internacional. Una infíma minoría, plena de iniciativa, puede desempeñar en las condiciones de la guerra, un papel decisivo".

Un año antes, en la Conferencia de Partidos socialistas revolucionarios independientes, convocada por iniciativa del movimiento trotskista, el I.L.P. declaraba por boca de su representante Smith :

"¿Cual es el mejor procedimiento? ¿Crear una nueva internacional? Esto significaría, no la unión en una nueva internacional, sino la unificación de grupos. Y se puede todavía sacar grupos de la II Internacional. La formación de la nueva Internacional los impediría venir. Esto sería además desastroso con respecto a la III Internacional; ya que no se podría cooperar con ella. El I.L.P. se ha aproximado a la Internacional comunista y desea cooperar con ella oficialmente. Esto no podría ser si el I.P.L. estuviera conforme con la organización de una nueva Internacional".

Se enunciaban así dos concepciones diferentes de las tareas revolucionarias. Por una parte la del I.L.P. --seguida en España, en sus rasgos generales, por el B.O.C., mas tarde P.O.U.M.--, limitada a trabajos de frente único o de aproximación con corrientes procedentes de las dos Internacionales; por otra parte, la concepción de la Oposición internacional (trotskistas) que ponía como base y punto de partida de todas las tareas revolucionarias, el *rearmamento ideológico del proletariado*. Se trataba para la Oposición, de ligar internacionalmente a los elementos revolucionarios, por medio de un programa. Ello no excluía las tareas de frente único, ni las de aproximación de las tendencias procedentes, ya de la Segunda, ya de la Tercera Internacional; por el contrario, la elaboración de un programa revolucionario internacional y la unificación en torno a él eran dadas como condición necesaria a un planteamiento y solución justos de aquellos dos problemas.

La concepción trotskista llevó a la constitución de la IV Internacional el año 1938. La concepción del I.L.P. no atrajo a nadie de la Segunda Internacional, y menos de la Tercera. Al cabo de diez años, el I.L.P. se ve obligado a reconocer, indirectamente al menos, la justeza del punto de vista trotskista. El trotskismo, si no ha conquistado a grandes masas, ha ganado todo este tiempo para dar a sus filas internacionales una homogeneidad y una firmeza excepcionales. Nosotros mismos, miembros de la IV Internacional, somos los primeros en reconocer su debilidad organica, en relación con los grandiosos problemas planteados por la gigantesca degeneración del capitalismo mundial. Sin embargo, la Conferencia de fundación de la IV Internacional proveyó a partidos y grupos obreros, *en casi todos los paises del mundo*, de un programa basado en la experiencia de la revolución rusa y del movimiento obrero mundial en las dos decadas transcurridas entre la primera y la segunda guerra imperialista. Los grupos y partidos de la IV Internacional adquirieron asi una homogeneidad ideológica, un temple que no han podido abatir las espantosas persecusiones desencadenadas por la guerra imperialista, ni la monstruosa campaña de calumnias hecha por el stalinismo. En Europa, en Asia, en América, en Africa, los grupos y partidos de la IV Internacional han sido unánimes manteniendo una actitud de clase y de lucha proletaria contra la guerra imperialista. No existe ninguna otra homogeneidad ideológica internacional. En la tendencia representada en la Conferencia de 1933 por el I.L.P. se ha producido una gran variedad de posiciones, desde la social-patriota, hasta la semi-internacionalista. La defensa del gran principio leninista del derrotismo revolucionario, prueba suprema de la actitud de clase, no ha tenido otro refugio que los partidos y grupos de la IV Internacional.

En Europa, en Asia, en Africa, la mayoria de los grupos y partidos de la IV Internacional han estado y están totalmente desconectados del centro internacional e incluso de las organizaciones filiales en los paises vecinos. Salvando unas pocas defecciones, de escasa trascendencia orgánica, han permanecido fieles al internacionalismo revolucionario leninista. En esta época de contrarrevolución desenfrenada, de guerra imperialista y de ignomiosa traición del reformismo y el stalinismo, ese es un resultado alagador. Anque no hubiese progresos orgánicos efectivos--que si los hay--, ese resultado justifica por si mismo la Conferencia de fundación de la IV Internacional.

En suma, desde 1933 a 1943, se ha demostrado que la tendencia trotskista tenía completamente razón al asignar el rearmamento ideológico, la union disciplinada en torno a un programa, la principal de las tareas revolucionarias, la clave de las demás. Y si al cabo de 10 años, los grupos y partidos que no quisieron integrarse en la IV Internacional consideran nuevamente el problema de la creación de una nueva internacional, no podrán precindir, en buena ley, de replantearse el problema en los mismos términos que en 1933: ¿si la cantidad, si la masa falta, deben los revolucionarios del mundo renunciar a tener un programa internacional y agruparse en torno a él?

Nosotros, en tanto que Grupo español en México de la IV Internacional, -dejando a salvo nuestra aceptación de la disciplina internacional, por no haber podido someter el cuestionario que comentamos al Comité Ejecutivo mundial- consideramos con simpatía cualquier intento, por retrasado que venga, de unificar a las fuerzas internacionalistas del mundo, a condición de que sea una unificación revolucionaria. Pero, por lo mismo, creemos que el primer problema a considerar es el que planteó hace diez años el movimiento trotskista internacional.

"2.- ¿Pensais que los socialistas internacionalistas, después de ponerse de acuerdo sobre unos principios básicos, deberían constituirse en una "Nueva Internacional" o bien que deberían reconocer que una Internacional viva no puede salir sino de un levantamiento de los trabajadores de Europa y que, por consecuencia, deben limitar su actividad en este terreno a un simple trabajo de preparación?".

## Respuesta número 2.-

Antes que nada es preciso definir que se entiende por "socialistas internacionalistas". No es posible conceder ese título a cuantos lo reclaman sino a quienes sujetan sus concepciones y su actuación a los intereses de los proletarios de todos los paises, por encima de las rivalidades y luchas de sus respectivas burguesías. Debe empezarse por plantear la pregunta: ¿qué se entiende por "socialistas internacionalistas"? Hay que hacer referencias históricas de posiciones internacionalistas y establecer la diferencia entre los diversos grupos y organizaciones de hoy que siguen llamandose internacionalistas. Es imposible hablar de internacionalismo sin referirse a la posición de Lenin durante la guerra pasada. El derrotismo revolucionario es la piedra angular de toda actuación revolucionaria en medio de una guerra imperialista. Debe figurar como uno de los problemas fundamentales a discutir, en cualquier intento de reorganización internacional es el barómetro del internacionalismo.

Los ejemplos de la I y la II Internacionales, prueban que no son indispensables insurrecciones triunfantes para crear una internacional. Por muy importante que el movimiento de masas sea para crear una internacional sólida, el problema es siempre, en su base, un problema de tipo ideológico. Se trata de tener las ideas de la revolución para poder tener las masas, no de tener las masas sin las ideas de la revolución. Supongamos que, por cualesquiera causas no llegue a existir una Internacional de masas antes de que un partido nacional haga su revolución proletaria y por irradiación de la misma se pueda atraer a grandes sectores obreros. ¿No se habría ganado mucho tiempo disponiendo previamente de nucleos y partidos minoritarios identificados con el programa de la revolución? Por cualquier lado que se le considere el problema mas grave que tiene planteado el proletariado mundial, es el de su rearme ideológico. Una Internacional de masas no se puede constituir de la noche a la mañana, ni aun previa revolución. Las masas se conquistan por la acción revolucionaria y ésta es imposible, en general, sin programa internacional.

"3.-¿Cuáles son, según vuestra opinión, las causas del fracaso de las II y III Internacionales? ¿Por qué observamos que la II Internacional fué incapaz de influir sobre los acontecimientos políticos mientras su contra partida económica la Federación de sindicatos internacionales (como por ejemplo la Federación Internacional del Transporte, la del Textil, o la de los Mineros) parecen haber sido más eficaces? ¿Creeis que la primera etapa hacia la unidad obrera internacional debería consistir en un reforzamiento y en una concentración de las organizaciones sindicales internacionales (por ejemplo la formación de una confederación abarcando los sindicatos rusos, la C.I.O. americana, etc) y en la extensión de los Centros Internacionales sindicales (Secretariados Internacionales de la F.S.I.) en particular, mejor que una Internacional Socialista? ¿Cuál debería ser según vuestro punto de vista, la relación entre la Internacional sindical y la Organización socialista?".

## Respuesta número 3:

Las causas del fracaso de las II y III Internacionales deben constituir el fondo crítico de cualquier reagrupamiento revolucionario internacional. Han sido cuidadosamente registradas en las tesis, resoluciones y publicaciones en general, del movimiento de la Oposición Comunista de Izquierda Internacional y más tarde por la IV Internacional. En síntesis, la degeneración se debe a la influencia del medio mundial capitalista en la burocracia y aristocracia obreras, influencia auxiliada por otros factores imposible de analizar brevemente.

Políticamente ninguna de las federaciones sindicales enumeradas ha sido más eficaz que la II Internacional o la III en su período de putrefacción stalinista, a menos que se considere como "eficacia" la conservación orgánica mediante la venta de sus respectivos federados a la gran burguesía anglo-sajona. El problema sindical es de agrupación económica, no ideológica, aunque su efectividad misma dependa de la ideología revolucionaria. No es la primera fase de la cristalización ideológica, sino la extensión de ésta, su desdoblamiento. La internacional revolucionaria es la condición de la efectividad revolucionaria de los sindicatos. Hasta hoy, todas las grandes centrales sindicales han traicionado los intereses de la revolución, incluso la C.N.T. española, durante la guerra civil, a pesar de haber sido la central sindical mas cerca de una posición de clase. La relación entre la Internacional o partido político del proletariado, y los sindicatos, está dada por la diferencia entre las necesidades de la evolución histórica y el retraso económico, cultural e ideológico, de la mayoría de las masas explotadas. Solo mediante una elevación considerable de su nivel económico y cultural -ya imposible sin previa revolución- sería practicable la disolución del partido obrero en los sindicatos, sin peligro de conceder ventajas a la burguesía. Mientras tanto, la disolución del partido revolucionario en los sindicatos, equivaldría al sometimiento del sector más avanzado y revolucionario del proletariado, al más atrasado, el más numeroso también.

"4.- ¿Creeis posible el restablecimiento de una nueva internacional por medio de una asociación entre los diferentes partidos que en el pasado han estado asociados en la II Internacional? ¿Creeis que la Nueva Internacional realizaría la unidad entre estos partidos y el partido comunista de la URSS? ¿Y con los partidos comunistas de los diversos paises? Suponiendo que una Internacional social-demócrata y reformista fuese reconstituida, ¿creeis que sería de todas maneras necesario ir a la creación de una Internacional Socialista-Revolucionaria? En caso afirmativo, ¿cuáles deberían ser las relaciones entre ésta y la Internacional reformista?".

## Respuesta número 4:

Estas preguntas parecen especialmente ideadas para dificultar la formación de un movimiento revolucionario internacional y la evolución de los grupos mas avanzados. Una propuesta como la del I.L.P., que debe esclarecer las ideas de los grupos a quienes se dirige y dejar inequivocadamente asentadas las propias, incluye, por el contrario, todo aquello que puede contribuir a desorientar y aumentar la confusión ideologica, dejando en la mas impenetrable sombra las ideas del propio I.L.P. El fracaso y la traición de las dos Internacionales nutre la necesidad de una nueva Internacional. Aún en la forma de pregunta, el punto número cuatro solo puede sembrar la confusión. Es posible comprender la necesidad de la fundación de una nueva Internacional sin estar perfectamente convencido del fracaso de las otras. Esa es la premisa de la iniciativa. Preguntar si se debe pensar en incluir o convocar a organizaciones pertenecientes a las dos internacionales traidoras, no puede contribuir a seleccionar los componentes de la futura nueva Internacional.

"5.- La segunda Internacional no ha tenido jamás fuerza real fuera de Europa. ¿Creeis que la nueva Internacional debería limitarse a Europa y a los paises de fuerte concentración industrial? ¿Creeis que las bases de organización deberían ser las Federaciones: a) europea; b) americana; c) australiana, despues de coordinarlas? ¿Que pensais de una mejor asociación entre los movimientos socialistas hindú y de los demás paises coloniales con la Internacional y como?"

## Respuesta número 5

Los esclavos coloniales deben dejar de serlo. Una Internacional que renuncie a organizarlos contra los esclavistas, estará al servicio de estos. Los esclavos coloniales deben tener pié de igualdad con el proletariado de los paises imperialistas. La alianza de ambos contra la gran burguesía mundial, contituye la única base posible de la revolución socialista internacional.

Las federaciones continentales son superfluas como organismos autónomos o permanentes. Entre el "movimiento socialista hindú y de los demás paises coloniales" no cabe mejor o peor asociación con la Internacional. En lineas generales sólo cabe la identidad o el divorcio; en otros terminos, la lucha codo con codo con las masas esclavizadas de los paises coloniales, o la complicidad con los esclavistas.

"6.- Cuales deberían ser según vuestra opinión, los elementos que deberían ser invitados a colaborar en la preparación de una nueva Internacional? ¿Solamente los socialistas-revolucionarios? ¿Los social-demócratas? ¿Los comunistas? ¿Los trotskistas? ¿Los anarquistas? ¿Los sindicalistas? ¿Las organizaciones sindicales reformistas? ¿Las organizaciones cooperativistas?"

## Respuesta número 6

Otra vez los "socialistas revolucionarios". ¿Quienes son? Nombrándolos, el documento admite a los así llamados como base ya existente del reagrupamiento orgánico que propone. Precisa en ese caso indicar de que grupos u organizaciones se trata, señalar si existe comunidad ideológica y sobre que base. El punto de partida de la unión revolucionaria, según la conocida expresión de Lenin, solo puede ser la diferenciación ideológica previa. Por lo tanto la proposición debiera empezar por establecer los límites en que es posible la discusión para el intento de reagrupamiento. Sin esa diferenciación mínima ni siquiera es comprensible la necesidad del reagrupamiento. Lejos de contribuir a ello, el punto número 6 aumenta la confusión preguntando si deberán ser convocados los social-patriotas stalinistas y los reformistas. En lugar de hacer estas preguntas, los patrocinadores del documento debieran declarar si consideran posible y revolucionariamente útil un reagrupamiento orgánico, no ya con organizaciones oficialmente pertenecientes a las dos internacionales traidoras, sino con los elementos independientes de ellas, pero subsidiarios, en cualquier grado que fuere, del social-patriotismo. Cuando menos, debería decirse si los llamados en el cuestionario "socialistas revolucionarios" se consideran bastante diferenciados y tienen una base común. Nosotros que los conocemos, podemos responder sin peligro de equivocarnos: ¡No! Ni el I.L.P. ni nadie podrá contradecirnos. Con tanta mayor razón se impone definir que se entiende por "socialistas revolucionarios": ¿Críticos de los métodos por los que la burguesía anglo-americana conduce su guerra, o enemigos de la guerra imperialista en los dos campos, partidarios de la fraternización de los obreros soldados de ambos bandos, derrotistas revolucionarios en el sentido de Lenin? Hace falta claridad, toda la claridad porque el derrotismo revolucionario de Lenin produjo la revolución bolchevique de 1917, mientras que la política de los críticos benévolos de sus respectivas burguesías, la de los semi-internacionalistas en general, saboteó la revolución en Rusia, en Alemania, en Francia, donde quiera que se presentó.

"7.- ¿Creeis que debería contener una base fundamental definiendo a la vez la política y los objetivos del socialismo? ¿Es que esta declaración relativa a los objetivos del socialismo es a vuestro entender, necesaria despues de las experiencias nazi y soviética? Por ejemplo, ¿creeis que debería subrayar los aspectos democrático, libertario e igualitario del socialismo? ¿Creeis que ha llegado la hora de una síntesis entre las concepciones marxista y anarquista sobre la estructura social?"

## Respuesta número 7

Mas confusión a puñados. Identificar la degeneración de un organismo burgués (la Alemania nazi) con la de un organismo proletario (la Unión Soviética stalinizada), nos parece lo mas propio para impedir la comprensión de ambos fenómenos. La pregunta parece implicar que la degeneración stalinista se debe a "la política y los objetivos del socialismo", tal como habían sido enunciados hasta hoy, *no al termidor antisocialista*. Peor aun, parece otorgar a la contrarrevolución stalinista una categoría particular de socialismo, en oposición al pretendido socialismo "democrático, libertario e igualitario", por el que se aboga en la penúltima pregunta del mismo párrafo. Responder con la extensión debida a todo ese embrollo, no nos está permitido aquí. Pero tenemos que afirmar, en síntesis, que todo ese lenguaje, en lugar de hacer progresar el estado actual de los conocimientos sociológicos y las posibilidades libertadoras del socialismo revolucionario, le devuelven a etapas superadas ya. No se trata de elaborar un nuevo "Contrato social" "libertario", sino de *influir* en los factores materiales dados por la evolución histórica, para impedir la marcha atrás, contrarrevolucionaria, de la sociedad. Esta puede producirse sobre la base de la sociedad capitalista o sobre la base de una sociedad intermediaria, despues de una revolución obrera triunfante (termidor). En ambos casos, el factor decisivo será la existencia de un partido mundial revolucionario capaz de hacer saltar a la contrarrevolución. El punto número 7 induce a colocar declaraciones "libertarias", allí donde lo decisivo será siempre la acción revolucionaria.

En el mundo existen marxistas-revolucionarios, aunque no se cuenten por centenas de millares. La primera revolución proletaria de la historia fué obra de ellos. Pero, en rigor, no existen anarquistas en el mundo, aunque haya algunas organizaciones importantes que se lo llamen. La experiencia de España prueba que no existen anarquistas sino de nombre, particularmente en los peírodos álgidos de la revolución, cuando las ideologías se enfrentan a la máxima prueba. En esos momentos, los llamados anarquistas se comportan, politicamente, los unos como políticos marxistas, es decir, proletarios, los otros como políticos burgueses. Todos los movimientos revolucionarios conocidos, en que los anarquistas han tomado parte, prueban lo mismo. Es imposible citar un solo caso en que los anarquistas, en medio de una revolución, se hayan comportado de manera anarquista. Equivale a decir que tener una conducta apolítica o anarquista durante la revolución, es tan imposible como la vida sin respirar. ¿Sobre que bases se puede pues, hablar de síntesis del anarquismo y el marxismo?

"8.- ¿Creeis que la política de la nueva Internacional debería incluir una declaración firme: 1) relativa al mantenimiento de la lucha de clases en todas las circunstancias; 2) relativa a la negación, en particular, de colaborar con la clase capitalista y el Gobierno capitalista en tiempos de guerra; 3) sobre la limitación de la colaboración con sectores no-socialistas en casos especiales o temporales?".

## Respuesta número 8.

Las 21 condiciones de Lenin, ampliadas por la experiencia de los últimos 25 años, deben constituir la base de un verdadero reagrupamiento revolucionario. Independencia política de la clase obrera, así en tiempos de paz como de guerra; énfasis particular en la lucha contra la guerra imperialista, derrotismo revolucionario, lucha implacable contra las mas pequeñas veleidades o ambigüedades siquiera, de apoyo a la propia burguesía; programa de reivindicaciones transitorias, programa de liberación para los países coloniales y programa de toma del poder político por el proletariado; he ahí en síntesis, lo que debe constituir la base de una internacional efectivamente socialista.

"9.- Las bases organizacionales de la II Internacional eran muy débiles. Nunca ejerció una influencia real sobre la política de sus secciones. Las bases organizacionales de la III Internacional eran muy rígidas: enviaba sus órdenes que las secciones debían obedecer automáticamente. ¿Que pensais sobre las bases que debería darse la nueva Internacional? ¿Cuales debería ser los principios de representación y de dirección en el centro? ¿Es que es posible encontrar un término medio entre las bases puramente consultivas de la II y las bases dictatoriales de la III?".

## Respuesta número 9.

Evidentemente, se pueden encontrar términos medios entre las bases orgánicas de la Segunda Internacional y las de la Tercera; se pueden encontrar incluso términos vigésimos y centésimos. Pero sobre todo hay que evitar el término 2 1/2. ¡La experiencia debe servir para algo! Las bases de organización de una internacional revolucionaria, exactamente como sus bases programáticas, en lugar de ser una invención o un tanteo empírico, deben deducirse de las exigencias orgánicas de la técnica moderna, generalizada en todo el mundo. La técnica lleva a una unificación cada vez mas completa de la Tierra; favoreciéndola, la internacional revolucionaria debe seguir la norma estructural: democracia completa en la discusión y la decisión, unidad en la acción. Se pueden inventar nombres nuevos, pero no se podrá descubrir otro sistema estructural mas adecuado ni mas propio a la discusión fecunda, que el centralismo democrático.

"10.- ¿Creeis posible la reunión de una conferencia internacional del tipo de la de Zimmerwald? ¿Estariais dispuestos a colaborar en ella así que la ocasión se presentara? ¿Estimais conveniente reunir, de todas maneras, conferencias regionales? ¿Por ejemplo en América, en Inglaterra o en cualquier otro lugar donde puedan reunirse los grupos? ¿Sugestiones?

11.- Se os ruega enviar nombres y direcciones de militantes, grupos o partidos (comprendiendo los refugiados) que podrían interesarse en estas cuestiones."

## Respuesta número 10

La respuesta a este punto corresponde a nuestra organización internacional. Cualquier intento de reorganización ideológica del proletariado merece simpatía a condición de que signifique verdaderamente un progreso revolucionario. Hoy, como hace diez años, pero mucho mas perentoriamente, el principal problema planteado al proletariado mundial, es el *rearme ideológico*. Esa es la condición primera del triunfo del socialismo. Ahora bien, el cuestionario del Independent Labour Party, ni siquiera lo plantea. La creación de una nueva internacional es considerada en su aspecto puramente orgánico. Pero antes de ser un problema orgánico es un problema político y solo resolviéndolo políticamente hallará satisfacción orgánica.

La mayoría de las preguntas del cuestionario, o son inútiles, o perjudiciales. En lugar de aproximar, alejan del problema; aumentan la oscuridad donde es necesario arrojar luz; entre todas ellas, desaparece el problema de la dirección política necesaria a la revolución internacional.

El movimiento obrero en general y el pensamiento socialista en particular, tienen una historia a la que es obligatorio referirse si se pretende continuarla. El punto de partida debería ser una exposición objetiva de la situación actual del movimiento obrero mundial. En primer término de la corrupción y el fracaso del reformismo clásico y del stalinismo termidoriano, fuente principal de la necesidad de una nueva organización mundial. En segundo término, se precisa enumerar a las principales organizaciones independientes de todos los países y exponer en síntesis la política respectiva de cada una. Sobre todo, se precisa recordar la posición del marxismo revolucionario frente a la guerra imperialista, y referir a ella la actitud de las organizaciones independientes actuales. La actitud de una organización obrera frente a la guerra imperialista, se ha convertido, desde 1914, en la prueba definitiva. Ningún metro hecho mejor para medir la calidad revolucionaria de una organización o el grado de su oportunismo. Omitiendo todo esto, el cuestionario del I.L.P. no favorece una selección ideológica mínima, que permita esperar resultados revolucionarios de una conferencia futura, sea internacional, sea regional. Sin duda, en medio de la alta marea revolucionaria de Europa, se hará posible la reunión de partidos de considerable importancia en torno a un eje mundial. Pero no se trata de crear inmediatamente una organización grande, sacrificando los principios. Las II y III Internacionales, organizaciones de masas, pero traidoras a los principios revolucionarios, sirvieron para facilitar la derrota del proletariado y el triunfo del fascismo. Se trata de crear un movimiento internacional firmemente organizado en torno a un programa revolucionario. Si esa organización no tiene desde el primer día a la mayoría de la masa obrera, podrá ganarla mediante su actuación. El dia que la gane será el de la revolución, lo que no ocurrirá nunca con una organización sin principio o de principios difusos.

Volvemos, finalmente, a lo ya dicho en la respuesta número 1. El primer paso del movimiento obrero mundial, si no quiere romperse nuevamente la cabeza, debe ser la reorganización ideológica en torno a un programa revolucionario. Es lo que ha venido sosteniendo y haciendo la IV Internacional. Grupos y partidos de importancia numérica diversa, --muy importantes en algunos países-- trabajan por todo el mundo teniendo como base el programa mundial elaborado en el congreso de fundación de la IV Internacional, en 1938, y en las tesis y resoluciones sobre la guerra elaboradas posteriormente. Es el único ejemplo de homogeneidad ideológica revolucionaria, en escala internacional, durante la segunda guerra imperialista. El cuestionario del I.L.P. apenas se refiere de pasada a los "trotskistas". Nada sobre la IV Internacional. Sin embargo, teniendo en cuenta su homogeneidad programática internacional, su lucha inmejorable, desde el primer momento, contra el termidor soviético y el reformismo en general, y la persecución terrorista y calumniosa de que ha sido objeto, inigualada en la historia, es absolutamente imposible prescindir de la IV Internacional si se intenta seriamente crear una organización revolucionaria. Y si, de antemano, se cree que la nueva organización debe ser diferente de la IV Internacional, entonces, la seriedad y la honradez exigen hacer una crítica de los principios y el programa de ésta. Los trabajadores deben saber cual es la diferencia. Por nuestra parte, firmemente convencidos de que el programa de la IV Internacional responde a las necesidades de la revolución proletaria en esta época de guerras imperialistas, totalitarismo burgués y traición de las viejas organizaciones obreras, no tenemos inconveniente en contrastarlo con las ideas de todos los grupos y partidos, nacional o internacionalmente, que sientan la necesidad de rearmarse ideológicamente para conducir a la victoria los grandes movimientos revolucionarios que se avecinan.

Grupo español en México de la IV Internacional

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> "El grito "¡Abajo la guerra!" significa que en presencia de esta guerra, a causa de su carácter histórico, de sus causas sociales en general y de la forma particular de sus orígenes, a causa de la manera de dirigirla y de los fines que se le asignan, yo la condeno radicalmente y me declaro su enemigo; significa también que el deber de todo socialista, de todo representante de los intereses del proletariado, es participar en la lucha de clases internacional que ha de poner fin a la guerra."
>
> Carlos Liebknecht ante el tribunal militar.
