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Title: ¿Junta de unidad nacional en Madrid?
Description: Sobre el rumor de una Junta de Unidad Nacional stalinista, rival de la Junta Prieto-Barrio, y la necesidad de un frente único revolucionario contra Franco.
Date: 01/01/1944
Category: Contra la Corriente n.º 11
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/contra-la-corriente/1944-01-cc-junta-de-unidad-nacional-en-madrid
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*Contra la Corriente*, n.º 11, enero de 1944 (págs. 10-12). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/Contra%20la%20Corriente/11.pdf)

La prensa nos ha traído el rumor en uno de esos cablegramas "exclusivos" que caracterizan a la mayoría de las noticias de origen dudoso, lo que no quiere decir, ni mucho menos, que las respetables agencias informativas burguesas digan siempre la verdad. La noticia, como otras tantas de su género, puede caracterizarse así: Dicen de Nueva York que dicen de Argel que dicen de Madrid...

Pero sea rumor, realidad mas o menos ficticia o balón de ensayo para ver como reaccionan los señores del dinero en Wall Street y la City, a nosotros no nos sorprende la noticia. Al comentar la constitución en México de la pretendida Junta de Liberación Prieto-Barrio, dijimos que teniendo esencialmente el mismo programa de colaboración de clases que el stalinismo, este último se esforzaría por ser admitido en ella o bien constituiría otra junta semejante con competencia con la de Prieto-Barrio, a ver quién ofrece mas a la burguesía y los imperialistas de Washinton y Londres. El rumor dado por la prensa cotidiana confirma nuestro punto de vista.

Hablándose de unidad nacional sólo puede tratarse del stalinismo o sus subsidiarios. El colaboracionismo, llevado a ese extremo de claridad reaccionaria que se denomina unión nacional, sólo ha sido empleado por el stalinismo y por la burguesía. El reformismo socialista, aun practicando la unidad nacional en la colaboración que le es característica, ha conservado un resto de pudor y encubierto la práctica de la unidad nacional con designaciones eufónicas: frente de hierro, frente popular, coalición republicano-socialista, Junta española de Liberación, etc., etc. Con absoluta certeza, la Junta de Unidad Nacional, ficción o realidad, corresponde al patrocinio stalinista. Convencidos de que el entendimiento directo con Prieto-Barrio, les era imposible, los "hijos predilectos" del pueblo español habrán decidido tentar la suerte por su parte. Y, como es de rigor conociendo sus métodos, la iniciativa no procede del partido de los "hijos predilectos", sino del pueblo español, de gente anónima raramente compenetrada con lo que semana a semana publica "España Popular". Lo mas provable es que la montada junta, caso de existir, se reúna cómodamente en Africa del Norte, bajo el patrocinio o la tolerancia de los generales americanos, ingleses, mas los franceses hace poco al servicio de Vichy, y que la unidad nacional se reduzca al consentimiento mas o menos dubitativo de algunos militares franquistas de servicio en el Marruecos español.
No es que sectariamente neguemos porvenir a la Unidad Nacional; todo lo contrario. Las masas pobres españolas multiplican su actividad contra Franco y Falange. Reforzadas por el creciente movimiento revolucionario europeo, estarán en condiciones, tarde mas o tarde menos, de aplastar a toda la miserable canalla reaccionaria. El acontecimiento puede ser un segundo 19 de Julio generalizado a toda España. ¿Qué cobijo puede tener entonces la burguesía si no es la Junta de Unidad Nacional stalinista y la Junta de Liberación Nacional Prieto-Barrio? Los militares franquistas mas los asesinos falangistas encontrarán entonces en el programa de convivencia "para todos los españoles" propuesto con diferencia de matiz por ambas Juntas, una tabla de salvación que les permitirá conservar la pelleja y mantener su dominio de clase. Sí; la Unidad Nacional tiene porvenir. Le está reservada la tarea de salvar por segunda vez a la burguesía española -ya el frente popular la salvó una vez- impidiendo que el proletariado tome el poder y termine con el capitalismo en España. Pero aún no ha sonado su hora. Militares y falangistas continuarán apoyando el régimen de terror franquista hasta la víspera de su hundimiento. Entonces los "hijos predilectos" del pueblo español les encontrarán arrepentidos y sinceramente dispuestos a unírseles, sacrificando a Falange en "holocausto a la patria", a condición de que el stalinismo y sus afines en la Unidad Nacional se comprometan a sacrificar al proletariado y los campesinos en holocausto de la propiedad privada, cosa que concorde con sus intereses y que ellos prometen de antemano. Pero también la revolución proletaria tiene porvenir, un porvenir grandioso, civilizador, de noble emancipación, en contraste con el porvenir negro, regresivo, derrotista de la revolución, recurso supremo de la propiedad privada, la explotación y la opresión capitalista, a que aspira la Unidad Nacional. Historicamente, la revolución proletaria tiene todas las ventajas sobre los traidores al movimiento obrero; pero debe reconocerse que estos últimos han tomado la delantera en la acción. Mientras ellos ofrecen cinicamente sus servicios a la burguesía española y mundial, el proletariado aparece incapaz de oponerles un programa de lucha revolucionaria contra Franco y Falange. En la traición están comprometidas, cierto, dos grandes organizaciones obreras; la stalinista y la "socialista"; pero al margen de ellas quedan, además de numerosas organizaciones y grupos pequeños la Delegación General de la CNT. Esta última ha condenado el Pacto Prieto-Barrio. Nos congratulamos por ello. Sin embargo, condenar no basta; es preciso oponer, indicar al proletariado el camino de la lucha revolucionaria. Ahora bien, contra la Unidad Nacional de cualquier matiz, que so pretexto de poner en libertad a los presos y derrocar a Franco, se propone impedir el triunfo de la revolución socialista, solo hay una contestación: frente único revolucionario para derribar a Franco, libertar a los presos, etc., pero sin ningún compromiso que obligue al proletariado a detenerse en la república burguesa; al contrario, poniendo énfasis particular en la necesidad de consumar la revolución socialista. La Delegación General de la CNT es uno de los principales responsables de que no se haya llegado aún a la constitución de un frente único proletario en oposición a la Unidad Nacional stalinista y prietista. Pactar con los políticos y con los trotskistas, ¡horror!. La Delegación General prefiere pactar con Belarmino Tomás que al fin y al cabo representa al sindicalismo ugetista o usurpa su representación. Bien es verdad que el propio Belarmino Tomás como miembro del Partido Socialista y como dirigente de la UGT, está comprometido hasta la coronilla en el colaboracionismo prietista; pero cuando la Delegación General pactó con él lo hizo con el sindicalista, no con el "político"; eso salva los pudores apolíticos y antitrotskistas de la Delegación General. Pero eso mismo concede gran-
des ventajas a los traidores al movimiento revolucionario. Ellos actúan; quienes les son opuestos permanecen desperdigados o dudando como el asno de Buridán. ¿Hasta cuando permanecerá esta situación?

Por nuestra parte, hemos propuesto ya repetidamente el frente único revolucionario, es decir, el arma de lucha mas efectiva contra Franco y Falanje, que al mismo tiempo deja al proletariado en libertad de continuar su marcha hacia el socialismo. Si un acuerdo de este género se realizara y proclamara públicamente, bastaría para desplazar hacia él todas las simpatías de las masas pobres españolas y para poner entre la espada y la pared a los dirigentes obreros que hoy secundan la unidad nacional stalinista o prietista. Nosotros, lo repetimos, estamos dispuestos a aceptar un acuerdo de este género, inmediatamente y sin ninguna condición. No queremos imponer nuestros puntos de vista a nadie; pero tampoco admitimos que se nos impongan los de otros. Sin embargo, entre la Delegación general, otros grupos de izquierda y nosotros, hay coincidencias mas o menos extensas. Es un deber urgente concertar la acción hasta donde esas coincidencias lo permitan. Los escrúpulos apolíticos facilitan los designios de los políticos burgueses, cúbranse con el nombre de "comunistas" o de "socialistas".
