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Title: Lenin, Rosa Luxemburgo, Karl Liebknecht
Description: Recuerdo de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht en el XXV aniversario de su asesinato y de Lenin en el XX de su muerte, frente a la traición reformista y stalinista.
Date: 01/01/1944
Category: Contra la Corriente n.º 11
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/contra-la-corriente/1944-01-cc-lenin-rosa-luxemburgo-karl-liebknecht
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*Contra la Corriente*, n.º 11, enero de 1944 (pág. 20). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/Contra%20la%20Corriente/11.pdf)

Hace veinticinco años, en Enero de 1919, fueron asesinados Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, después de la insurrección espartaquista de Berlin, por la policía a las ordenes del gobierno traidor de "socialistas" Ebert, Noske, Scheidemann. Desde entonces, el recuerdo de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht vive en los obreros revolucionarios del mundo entero, que reconocen justamente en ellos a dos de los mejores dirigentes revolucionarios en la historia del movimiento proletario. Con este doble crimen, los reformistas evidenciaron claramente no solo su cometido contrarrevolucionario -ya exhibido francamente al comienzo de la guerra pasada- sino además, su capacidad criminal para suprimir a los verdaderos revolucionarios.

Naturalmente, el repudio de los principios revolucionarios del marxismo no podía dejar de desenvolverse por el camino de la traición. Siempre se comienza por abandonar los principios y se termina por asesinar a los revolucionarios. Es bien conocido el ejemplo del stalinismo, pues los crímenes que ha cometido al decapitar a toda la vieja guardia bolchevique, no son otra cosa, indudablemente, que el coronamiento de sangre obligatorio al abandono de los principios. Este es el comienzo de la traición, y como decía León Trotsky, la traición tiene su lógica, es decir, continua generando hechos cada vez mas miserables.

Por esta razón el marxismo revolucionario mantiene una fidelidad a los principios que le obliga a atacar energicamente a cuantos los abandonan. No trata de mantener una posición inerte; menos aun fetichista, sencillamente trata de defender la revolución. Generalmente los centristas y los oportunistas de toda laya califican a los verdaderos marxistas de sectarios, calificativo que por venir de quienes lo dicen no constituye una afrenta sino orgullo.

Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht murieron en defensa de los principios revolucionarios y a manos de quienes traicionaron los mismos. La historia tiende a repetirse en todas las revoluciones. Los principios marxistas deben realizarse mediante la toma del poder por el proletariado. Cuando esta clase, por cualquier causa, no logra triunfar, los traidores a los principios llamados por la burguesía a defenderla en momentos de supremo peligro, se vengan de los revolucionarios asesinándolos o dejándolos asesinar.

Caso contrario ocurrió con Lenin, quien a la cabeza del Partido bolchevique supo impedir que los Ebert-Scheidemann y los Negrin rusos rechazaran la ofensiva revolucionaria del proletariado y pudieran vengarse en la cabeza de los revolucionarios. Fué el triunfo de la primera revolución proletaria en el mundo. Pero los traidores a los principios lograron infiltrarse en las filas del Partido bolchevique años después. A penas muerto Lenin, en Enero de 1924, Stalin y su pandilla iniciaban la primera revisión del marxismo revolucionario en el estado obrero. Culminó con asesinatos en masa de militantes, y de los mejores compañeros de Lenin. Y ya que a este mismo no podía asesinarlo, la burocracia soviética se venga de él calumniando su memoria, falsificando sus ideas y denunciando a quienes hoy los representan, los militantes de la IV Internacional, como agentes del fascismo. Al mismo tiempo, ella misma ha contribuido al triunfo del fascismo y contribuirá aun mas en el futuro.
