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Title: ¿Unificación C.N.T.-U.G.T.?
Description: Sobre los intentos de unificación sindical: sí a una unidad sobre la base de la lucha de clases, no a una unidad colaboracionista.
Date: 01/02/1944
Category: Contra la Corriente n.º 12
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/contra-la-corriente/1944-02-cc-unificacion-cnt-ugt
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*Contra la Corriente*, n.º 12, febrero de 1944 (págs. 6-7). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/Contra%20la%20Corriente/12-13-14.pdf)

Parece que se hacen intentos, presionados ambos grupos sindicales refugiados en México por las noticias procedentes de España. La actividad de todos los elementos revolucionarios y obreros en general se reanuda allí crecientemente y adquiere cohesión. La perspectiva de una próxima caída de Franco entra en el dominio de lo posible, de lo seguro teniendo en cuenta que toda Europa Occidental es ya recorrida por una gran marea revolucionaria. La lucha renovada de los militantes de las dos centrales sindicales, solidaria siempre y coordinada en numerosos casos, produce como reflejo en México los intentos de unficación mencionados.

Desde el principio de la crisis revolucionaria española, nuestra tendencia ha sido partidaria de la unificación de las dos centrales sindicales, a condición de que fuese una unidad democrática y progresiva. Pero existen y pueden producirse tambien unificaciones regresivas. En España disponemos de un caso concreto, el pacto de unidad de acción firmado entre la U.G.T. y la C.N.T. en 1938. Por él las dos centrales quedaban comprometidas a secundar la gestión política y administrativa gubernamental. Y siendo el estado existente innegablemente burgués, por obra del pacto de las centrales los obreros a ellas afiliados quedaban sometidos al capitalismo. Contra unificaciones de ese genero deben luchar sin duelo los revolucionarios.

A nosotros no puede cabernos la menor duda que la iniciativa recibida de España no tiene nada que ver con las pasadas andanzas colaboracionistas de los dirigentes de ambas centrales. No puede tratarse sino de una iniciativa revolucionaria. Quienes hoy se atreven a alzar la voz en España, a luchar y a organizar algo, son los elementos mas décididos, mas conscientes de su objetivo socialista y menos prestos a dar un abrazo a la burguesía arrepentida de su franquismo. En los peligros a que la actuación contra Franco y Falange expone, los militantes de la U.G.T., de la C.N.T. y de otras tendencias han tenido que practicar, por necesidad, la solidaridad mutua y el frente único en millares de ocasiones. No existe otro sistema de actuación revolucionaria, para los que realmente quieren actuar. Y por imperativo de su propia experiencia cotidiana tienen que haberse preguntado: ¿Por qué no elevar a la categoría de organización la defensa y el ataque común contra el enemigo, que diariamente nos vemos obligados a practicar? En efecto, ¿que impide que los proletarios, de ideologías diversas, pero todos concordes en la necesidad no sólo de luchar contra Franco y Falange, sino contra la reacción y la burguesía en general, se defiendan y ataquen en común? Esa, sin duda, es la demanda de los trabajadores españoles.

Sobre esa base de lucha de clases, un pacto de unidad entre U.G.T. y C.N.T. o la unificación orgánica, sería enormemente positivo, un paso en firme hacia la revolución. Pero no podemos ocultar nuestra inquietud por lo que aquí hagan las representaciones sindicales referidas. La U.G.T., por su parte, ya está comprometida con la Junta de Prieto. Una vez mas abandona la lucha de clases y adelanta su apoyo a un futuro gobierno capitalista. Así desvía y torna en colaboración de clases el espíritu de lucha de sus afiliados en España. Sobre esa base, cualquier pacto o unificación será negativo para las masas españolas. ¿Estará dispuesta la C.N.T. a seguir el camino del reformismo? Es deber de los revolucionarios oponerse y proponer que se pida a la U.G.T. la ruptura de todo compromiso de colaboración con futuros gobiernos burgueses y ofrecerle un programa de acción revolucionaria, sobre la base de la lucha de clases, de la democracia sindical y de la libertad crítica y de ideologías políticas.

Hay que impedir que las masas españolas sean nuevamente zambullidas en el atascadero colaboracionista.
