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Title: El Comité Francés de Liberación Nacional contra la revolución socialista
Description: Análisis de la ley de Argel sobre la organización de los poderes en la Francia liberada y de los planes de De Gaulle.
Author: B. Peralta
Date: 01/04/1944
Category: Contra la Corriente n.º 14
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/contra-la-corriente/1944-04-cc-el-comite-frances-de-liberacion-nacional-contra-la-revolucion-socialista
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*Contra la Corriente*, n.º 14, abril de 1944 (págs. 23-31). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/Contra%20la%20Corriente/12-13-14.pdf)

La dependencia del Comité de Liberación Nacional de Argel respecto de los imperialistas ingleses y americanos, cuya rivalidad es cada vez más llamativa, como de la burocracia stalinista apoyándose en el uno o el otro de los rivales para alcanzar sus fines contrarrevolucionarios, no puede escapar ya al ojo de nadie, y pronto será perceptible incluso para los trabajadores franceses en lucha contra el hitlerismo y sus aliados de Vichy. Puede aun estarles más o menos disimulada gracias a la falta total de informaciones directas de las masas en la prisión europea del nazismo, pero no por mucho tiempo ya. Además, los últimos acontecimientos muestran claramente que la situación no tardará en alcanzar su punto crítico para el gobierno de Argel y debe incluso llegar a una ruptura temporal, más o menos confesa, con los imperialistas americanos. Las consecuencias de esta ruptura, si durare algún tiempo, serían incalculables para el porvenir del movimiento revolucionario francés e incluso europeo. La invasión del continente, si ocurre y si el territorio francés sirve una vez más de campo de batalla, puede muy bien indicar este momento capital.

Las últimas semanas han sido marcadas por varios hechos significativos de la lucha que opone entre sí a ingleses, rusos y americanos, tanto como les opone al Comité de Argel. Pero, ¿cual es la causa de fricción tan grave que llega incluso a turbar el curso de las operaciones militares, hoy casi paralizadas, entre los angloamericanos? Respuesta: Es, sin la menor duda, la revolución europea en marcha que quiere estrangular De Gaulle, tanto como los imperialistas rivales y los stalinistas: el peligro es igual para todos. La discusión versa únicamente sobre la mejor manera de aplastarla. Cada cual se atiene a su método, al que mejor corresponda a sus intereses particulares, y se niega a desistir de él.

De Gaulle quiere atenerse a procedimientos de apariencia democrática adaptados a las circunstancias, pues tiene que atar nuevamente las masas francesas al carro de la democracia burguesa, haciendo brillar ante su nariz la lechuga de reformas sociales que serían bien pronto puestas en el tablero. Esas reformas bastarían, según él, para canalizar la ola revolucionaria que ya se alza y amenaza arrastrar la sociedad capitalista francesa. Y, si estas medidas no bastasen, el fascismo vendría. La ley votada por la Asamblea Consultiva de Argel, relativa a la organización del poder en la Francia "libertada" lo muestra con abundancia. Un comentario del texto publicado en "Francia Libre" del 25 de marzo ayudará sin duda a la clara comprensión de los fines perseguidos por estos señores:

> "CAPITULO PRIMERO.
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> 1) Hasta el día en que sea posible proceder en cada municipio a elecciones regulares, las asambleas municipales electas antes del 1 de septiembre de 1939 quedarán en funciones o serán restablecidas en éstas.
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> 2) Los consejos municipales disueltos después de esta fecha, los alcaldes adjuntos y consejeros revocados o suspendidos desde aquel entonces asumirán inmediatamente sus funciones, gozando de sus derechos, salvo caso de indignidad por delito de derecho común, y bajo reserva de las revocaciones que corresponden a los funcionarios municipales que hayan servido o favorecido al enemigo o a la usurpación.
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> 3) Correlativamente serán disueltas las asambleas comunales nombradas por el usurpador, así como las delegaciones municipales creadas desde el 1 de septiembre de 1939.
>
> 4) Quedarán disueltas las asambleas electas que, conservadas en el poder desde Julio de 1940, hayan favorecido también los designios del enemigo o del usurpador."

Nada pues cambió para los señores capitalistas desde 1939: la guerra, la invasión, Vichy, la opresión hitlerista, el hambre, la represión, etc, son letra muerta para ellos! Esos consejos municipales, que hayan sido elegidos antes de la apertura de las hostilidades, nombrados por Daladier para reemplazar a los stalinistas, aliados, por entonces, de Hitler, o por Vichy, para sustituir a asambleas opuestas a su política, no pueden *en ningún caso* corresponder a las aspiraciones de las masas francesas. No olvidemos, ante todo, que entre los consejos municipales destituidos antes o después de Septiembre de 1939 y los nombrados por Vichy o dóciles a su política, queda un inmenso "pantano" de consejos municipales que se han adaptado a Vichy de una u otra manera - más recalcitrantes aquí, menos en otra parte, más serviles aquí que ahí - pero que soportaron al mariscal y sus Lavales y, en todo caso, le obedecieron. Esos consejos municipales cuyo oportunismo fué su única regla de conducta ¿representan la opinión de sus administrados? Sólo un ciego de nacimiento y además definitivamente sordo pudiera contestar por la afirmativa.

> "5) Estos organismos serán reemplazados por delegaciones especiales, nombradas por autoridades competentes, y según opinión del Comité Departamental de Liberación. Las administraciones comunales emprenderán inmediatamente la revisión o la reconstitución de las listas electorales.
>
> 6) Los consejos generales quedarán restablecidos con las mismas reservas que los consejos municipales o eventualmente reemplazados por comisiones departamentales".

Bien saben De Gaulle y los suyos que chocarán en Francia con una violenta sacudida de las masas ávidas de una libertad real y no ficticia, que les permitiría solamente servir a una burguesía despreciada y odiada. Por eso, está dispuesto a conservar en sus puestos los consejeros municipales que necesiten hacerse perdonar una docilidad anterior a la "liberación" por una servilidad nueva, siempre que no se hallen demasiado comprometidos a los ojos de sus administrados. Necesita consejos municipales lo justo contarrevolucionarios para contribuir eficazmente al mantenimiento de la sociedad burguesa, pero no demasiado para no ser desprestigiados ante las masas. Así, pues, podemos estar seguros que los consejeros stalinistas serán devueltos a sus puestos, porque son criados ideales que dieron pruebas innumerables de conocer bien su oficio de perros rastreros. Y, en caliente, serán revisadas las listas electorales antes de que las masas hayan tenido tiempo de salir de su asombro, y con objeto de restablecer lo más pronto una apariencia de legalidad democrática burguesa que sería, si llegase a consolidarse por poco que fuere, un obstáculo más a la revolución socialista. Con el mismo fin, serán repuestos los consejos generales, que eran, con el Senado (que contribuían a elegir en sufragio restringido) las asambleas electas más reaccionarias de Francia, sobre las cuales, por lo tanto, puede De Gaulle más legítimamente contar para llevar a término su empresa de salvamento del capitalismo francés.

> "7) Un ordenamiento especial, promulgado después de escuchar la opinión de la Asamblea Consultiva, reglamentará la administración municipal de París y del departamento del Sena durante el período transitorio y determinará el régimen electoral aplicable provisionalmente al consejo municipal de París y al consejo general del Sena."

El general De Gaulle no ha olvidado la Comuna de París y sabe que las mismas causas producen los mismos efectos. ¿Quería prepararse a jugar el papel de Gallifet?

París y su región industrial, centro proletario por excelencia, que desde antes de la guerra, era el guía revolucionario de toda la clase obrera francesa, espanta a la burguesía y sus agentes gaullistas. Saben que, sin el consentimiento, al menos tácito, de la clase obrera parisina, serán impotentes. Se recuerda uno que el régimen municipal de París le había sido impuesto, después del aplastamiento de la Comuna en 1871, por la Asamblea Nacional de Versalles, para castigar en cierto modo a los trabajadores parisinos de su sublevación contra el capitalismo, y para poner un obstáculo a un nuevo arranque revolucionario de París. Esta vez, instruidos por la experiencia de 1871, estos señores piensan en adelantarse a una insurrección del proletariado parisino, que sería el fin de su régimen, más bien que en reprimirla. Por eso, quieren desde ahora dotar a París de un bozal y una camisa de fuerza. A saber si las masas parisinas, después de años de un terror policiaco sin precedente aceptarán ese regalo... de liberación, o decidirán prescindir de la autorización de estos señores de Argel para organizar, basándose en la experiencia de 1871, y los Soviets de 1917, su propio poder que tendrá el apoyo moral y material de las masas de los centros industriales del país entero. Y entonces, ¡cual es el pícaro De Gaulle quien podría arrancárselo!

> "8) El párrafo 8 dispone que las elecciones a los consejos municipales y generales deberán hacerse en un plazo máximo de tres meses, desde la fecha de liberación de cada departamento. De ahí que ni los prisioneros de guerra, ni los deportados, ni los refugiados puedan concurrir en estas elecciones. Se limita a prometerles que la Constituyente no se hará sin ellos."
>
> "9) Las mujeres serán elegibles en las mismas condiciones y con los mismos requisitos que los hombres"

He aquí la única medida progresista de toda la ley, pues es legítimo suponer que, si las mujeres son elegibles serán igualmente electoras. Esta ley, en efecto, evita cuidadosamente disminuir la edad electoral. Los jóvenes siempre son excelentes para hacerse matar en los campos de batalla, pero no tienen la palabra en las elecciones, lo que da una indicación precisa de los límites estrechos de la voluntad democrática del Comité de Argel. El derecho de voto es dado a las mujeres, cuya falta de educación política permitirá - al menos así lo esperan - chasquearlas fácilmente; es rehusado a los jóvenes cuyo entusiasmo revolucionario se

> "10) Tan pronto como sea libertado un territorio quedará creado en cada departamento un comité departamental de la Liberación, encargado de las tareas de consejero del prefecto".

¿Consejeros del prefecto? ¿Qué consejos tendrán que darle? Esos comités departamentales tendrán de hecho poderes superiores a los municipales y generales; dirigirán realmente la política del prefecto por encima de las asambleas electas. Y ¿de donde vendrán esos comités departamentales? ¿Estarán formados de delegados de los comités de resistencia, creados en la ilegalidad, y, por lo tanto, en condiciones muy poco democráticas? ¿Estarán designados por la Asamblea Consultiva de Argel? La ley no dice nada acerca de ello, pero es evidente que, si les son dados poderes tan amplios (podrán, como ya está dicho en el párrafo primero, mantener o destituir a consejeros municipales o generales), es que no serán designados democráticamente; de otro modo, interferirían con las asambleas electas, y no tendrían objeto. No podrán sino representar la voluntad de los gaullistas y nada más, voluntad que estos dicen ser la de las masas francesas, las cuales, sin embargo, no apuntan al mismo blanco que los burgueses gaullistas, quienes lo saben bien. El problema, pues, es para los últimos utilizar las organizaciones de resistencia con tal de imponer su voluntad a las masas bajo una máscara democrática. Nada más.

> "CAPITULO II.
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> "1) La Asamblea Representativa Provisional se trasladará a Francia al mismo tiempo que el Comité Francés de Liberación Nacional, y será convocada en la ciudad en donde tengan su sede los poderes públicos."
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> "2) La Asamblea se completará inmediatamente con los delegados de las diversas organizaciones adheridas al Consejo Nacional de la Resistencia, designados por los comités directores de esas mismas organizaciones, de acuerdo con la proporción actualmente vigente y en número igual."

Las organizaciones adherentes al consejo nacional de resistencia no pueden, como acabamos de decirlo, funcionar democráticamente, primeramente a causa de las condiciones de ilegalidad, en las cuales funcionan. Podrían, sin embargo, conocer un mínimo de democracia siempre compatible con la clandestinidad por rigurosa que sea. El ejemplo de los bolcheviques hasta la revolución de Febrero está ahí para demostrarlo. Evidentemente, no es el caso general de las organizaciones de resistencia francesas. ¿Pero tienden a la organización de una verdadera democracia? Sí y no. Las masas que en ellas luchan no pueden tener otro objeto que una democracia socialista - al menos en ciertas organizaciones - pero los dirigentes, en los más de los casos, no pueden ir más allá del restablecimiento de una democracia burguesa, siempre que alcancen ese nivel. Quizás - es muy dudoso - fueran designados democráticamente al empezar el movimiento de resistencia, cuando se componía de pequeños grupos casi sin contacto con las masas, pero la evolución considerable que han sufrido éstas, al mismo tiempo que el aumento enorme de efectivos de las diversas organizaciones, hacen que los dirigentes ya no representen de manera alguna las aspiraciones profundas de los adherentes. Las representarán menos aun después de la liberación, cuando, terminada la lucha contra el invasor nazi, las masas tiendan inevitablemente a proseguir la lucha contra sus otros enemigos, los de clase, que, con la complicidad tácita de sus dirigentes, les encubrían.

Los jefes de las organizaciones de resistencia están, pues, destinados a transformarse de dirigentes de las masas que, a falta de mejores les habían seguido, en enemigos de las mismas. Acrecentar su poder y legalizarlo sin llamar a manifestarse la base de estas organizaciones, precipitará la evolución reaccionaria de los dirigentes en agentes de la clase burguesa. Además, la multiplicación de los comités de resistencia (uno por departamento) muestra la voluntad del Comité de Argel de someter las masas a una vigilancia estrecha. ¿Con qué fin? Evidentemente porque desconfía de ellas y quiere crear todos los obstáculos posibles a la expresión de su voluntad revolucionaria, guardando hipócritamente formas democráticas o de apariencia democrática.

El objeto del general De Gaulle y del Comité de Argel coincide, pues, exactamente con el de los imperialistas anglo-americanos y de los stalinistas: impedir a todo costo la revolución socialista en Francia. La tendrán sin embargo, pero con una guerra civil mucho más terrible que la que gaullistas e imperialistas pretenden, en cada discurso, querer evitar para mantener el régimen capitalista. El único medio de reducir al mínimo los desastres de la guerra civil en Francia sería dejar la palabra a las masas. Pero De Gaulle y los suyos defienden el sistema capitalista. En estas condiciones, los trabajadores adherientes a los movimientos de resistencia deben, desde la liberación de cada departamento, suscitar en sus organizaciones, lo más amplias posibles, asambleas democráticas de sus delegados a todas las instancias. Estos, con el fin de designar a sus delegados de una manera más directa; los delegados reflejarían la voluntad popular de una manera más democrática al gobierno provisional; podrían, probablemente, imprimir una dirección más democrática al gobierno provisional; en todo caso, podrían preparar el camino de una verdadera democracia proletaria. Además, la oposición flagrante que les separaría de los otros delegados a la asamblea provisional permitiría desengañar a los trabajadores respecto a los objetivos de estos últimos y de los gaullistas.

> "3) La Asamblea se completará, además, con los siguientes elementos: primero: senadores que se encuentren aun en funciones para completar su mandato; segundo: miembros electos en cada departamento en escrutinio secreto por mayoría en dos vueltas de escrutinio, comprendiendo tantos delegados como cada doscientos mil habitantes tenga el departamento y uno más por cada fracción de cien mil, según el último censo legal.

Los fósiles reaccionarios y profascistas del Senado que fué el obstáculo infranqueable a toda reforma democrática en el marco de la sociedad capitalista, participarán, pues, en esta Asamblea Provisional.

Por tanto, le darán inevitablemente un sentido antidemocrático que no escapará a ningún obrero consciente. Los trabajadores recuerdan que casi todos los senadores abdicaron en manos de Petain, en quien veían el hombre de la situación, es decir, al jefe del gobierno totalitario francés llamado a salvar el capitalismo con ayuda de Hitler. El mismo temor de las masas dicta la redacción del punto 3. La participación reducida de las elecciones a diputados a la Asamblea Provisional responde a la misma preocupación: el pueblo debe poder hablar, pero no demasiado, a fin de no estorbar el salvamento del capitalismo.

> "4) Ningún departamento elegirá menos de dos delegados. Las mujeres podrán ser votadas exactamente como los hombres y con los requisitos, derechos y obligaciones que éstos.

Este parlamento comprenderá, pues, una vez enteramente libertado el territorio francés, al menos doscientos cincuenta diputados elegidos directamente por las masas, ciento cincuenta senadores, elegidos antes de la guerra por sufragio restringido, y un número desconocido de delegados de las organizaciones de resistencia que serán la expresión de la voluntad del Comité de Argel. ¿Para qué un sistema tan complejo sino para reducir las masas a la impotencia? El modo de elección de los diputados (escrutinio de dos turnos), ya rechazado por las masas antes de la guerra, como antidemocrático porque no daba prácticamente ninguna representación a las minorías políticas, no puede más que reforzar esta condición de las masas populares: esta nueva democracia no es sino una trampa más peligrosa que la precedente. Tendrán razón en pensar así, y eso les incitará a crear los órganos de su propio poder únicos capaces de instituir una verdadera democracia.

> "5) Cuando se hayan realizado las elecciones en las dos terceras partes de los departamentos metropolitanos, incluyendo el del Sena, la Asamblea Consultiva Provisional se transformará en Asamblea Representativa Provisional.
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> "6) El Comité Francés de la Liberación Nacional entregará sus poderes a la Asamblea, la cual, por mayoría absoluta de sus miembros, elegirá a un presidente del gobierno provisional. Este presidente formará el gobierno provisional y se presentará con éste ante la Asamblea, la cual emitirá su voto sobre la declaración ministerial."

¡Como antes de la guerra! ¡Ningún cambio! Se sabe desde ahora que, gracias a las deposiciones tomadas por el Comité de Argel y que acabamos de ver, los gaullistas tendrán vara alta sobre la Asamblea Provisional y estarán en condiciones de tomar las medidas más convenientes al mantenimiento de sus propio poder. Como no podrá éste ejercerse en beneficio de las masas, no tardará en oponerse a sus aspiraciones. Ya acusa una tendencia muy marcada a constituirse en "poder fuerte". Pronto estará abiertamente contra las masas.

> "7) El voto de confianza otorgará al gobierno provisional, y hasta que entre en funciones la Asamblea Constituyente, los poderes definidos por la ley del 8 de Diciembre de 1939 referente a las circunstancias de guerra."

En otros términos, esa Asamblea tendrá apenas otro objeto que el de dar plenos poderes al general De Gaulle y sus amigos hasta la convocación de la Asamblea Constituyente que ese texto de ley no menciona más que como añagaza. Podemos estar seguros que la convocación de esta asamblea será deferida hasta las calendas griegas. En efecto, su convocación está prevista para después del regreso de los prisioneros y refugiados, o sea, de elementos revolucionarios que bien podrían hacer abortar los planes de dictadura del general De Gaulle. Por lo tanto, es probable que jamás tenga lugar su convocación, pues de dos cosas una, o De Gaulle no tendrá tiempo de convocarla y será echado por las masas populares, que habrán constituido su propio poder, o la Asamblea Provisional será mantenida indefinidamente y se transformará por su propia autoridad en Asamblea Constituyente dócil a las voluntadas gaullistas.

Esta ley, cuyo contenido reaccionario hemos analizado, está sin duda alguna destinada a estar seguida de numerosas medidas del mismo género, como lo demuestra la ley sobre la prensa que acaba de ser votada en Argel, y cuyo texto integral aun es desconocido. El resumen que da la prensa mexicana del 4 de Abril, no puede sino suscitar las dudas más grandes sobre su significado democrático. En efecto, según "Excelsior", "los periódicos deberán ser empresas rentables... la prensa debe convertirse en una institución regular capacitada para vivir con su propio trabajo y con sus recursos." Mas como ningún periódico revolucionario puede dar beneficios, y lo más del tiempo puede apenas subvenir a sus necesidades con la ayuda de sus lectores y sus amigos, de ahí sigue que los periódicos del proletariado serán apenas tolerados - si lo son - y no podrán existir sino a condición de soportar una vigilancia policiaca estrecha y continua.

Por último, un estudio anónimo publicado en la revista oficiosa, si no oficial, de los gaullistas, los "Cuadernos Franceses" (No 48 - Septiembre de 1943), muestra claramente el camino que se trazó el Comité de Argel. Todo el artículo está destinado a demostrar que el Estado Francés debe en lo sucesivo jugar un papel determinante en la vida económica del país. Pero la cuestión capital: qué clase tendrá el control del Estado, ni siquiera es planteada. Será la burguesía, pues que todo el artículo tiende a considerar una economía por encima de las clases y cuyo objeto sería conciliar sus intereses contradictorios. Una economía así concebida no puede sin estar dirigida en contra de las masas a quienes pretenden proteger de los excesos de la "plutocracia" por la nacionalización de las grandes industrias, los bancos, transportes etc. Las nacionalizaciones comportarían una indemnización de los accionistas actuales (franceses o aliados), excepto "colaboracionistas". ¿Quien pagaría si no los trabajadores franceses? Además, el autor pretende salvarse del capitalismo, instituyendo la economía planificada. Es evidente que tal economía ya no tiene nada que ver con el capitalismo liberal de que es la misma negación; pero la cuestión queda entera: ¿quien dirigirá esta economía y en provecho de quien funcionará? La respuesta está clara: será la burguesía y en provecho suyo, puesto que el documento no dice que los trabajadores la administren.

Un tal régimen, sin duda, no sería del gusto de las grandes masas francesas quienes verían su situación peor que antes de la guerra y, para obligarlas a aceptar su miseria, se recomienda un "poder fuerte"... digamos la palabra que el autor no se atreve a pronunciar: una dictadura. Ese "poder fuerte" se apoyaría en un partido que el autor no osa reclamar como único, pero su esperanza se transparenta claramente: "Ese partido republicano que Francia necesita nos parece que debiera formarse esencialmente en torno al Comité Francés de Liberación". Gozando del apoyo gubernamental, ese partido tendría a considerar a los otros superfluos y pronto como estorbosos: se instituiría en guía único de las masas, pues él "poder fuerte" excluye inevitablemente toda democracia; el fascismo llegaría infaliblemente... si las clases oprimidas dejasen hacer.

El autor, sin embargo, tiene pocas ilusiones respecto a la acogida que aguarda a su sistema, y reconoce que, "tal régimen, tan parecido al que sufrimos hoy arriesga provocar bastantes obstáculos y descontentos". Vamos mas lejos y diremos que engendraría inevitablemente una reacción violenta del proletariado, quien ha pagado todos los gastos de la guerra y no está dispuesto a pagar los de la reconstrucción del imperialismo francés.

Por fin, el autor considera la constitución de los Estados Unidos de Europa (capitalistas, puesto que no los llama socialistas) y busca tranquilizar a Washington y Moscú sobre el particular. No habla de Inglaterra, lo que es significativo e indica que el proyecto recibió el aval de la City. Esta vé en él un opuesto a la influencia stalinista en el continente al mismo tiempo que una ayuda en su lucha contra el capitalismo americano que trata de reservarse europa para su explotación exclusiva. Es evidente que estos Estados Unidos de Europa se constiturían bajo la égida de Inglaterra, de la que dependería.

Refiriendo este estudio a la ley de Argel relativa a la organización de los poderes en la Francia libertada, se vé que esta última no es sino el primer paso en el camino del fascismo. La ley presentada como una muestra democrática, tiende a la creación de un poder fuerte, el mismo reclamado por el autor anónimo de los *Cahiers Français*.

Observemos que las proposiciones esenciales de los *Cahiers Français* se encuentran - algunas atenuadas en su formulación, otras solamente evocadas - en el discurso pronunciado el 18 de marzo por el general de Gaulle ante la Asamblea Consultiva de Argel, lo que les da un indiscutible carácter de programa gubernamental. La demagogia que impregna todos sus discursos tiende a asegurarle la simpatía de las masas presentándole como campeón de la democracia, mientras que tranquiliza a la burguesía por una actitud ultranacionalista. Su objeto es una unión nacional o sagrada que encadenaría los trabajadores a la burguesía y le permitiría consolidar su régimen, prometiendo al proletariado y dando a la burguesía.

Dado lo que precede, podemos preguntarnos cual es la divergencia que separa tan gravemente a de Gaulle de los aliados, para que Washington rehuse obstinadamente reconocer el Comité de Argel y amenace ponerlo bajo la dependencia del general Eisenhower, encargado de las operaciones de invasión en Francia. La medida tendría por consecuencia inmediata hacer de la administración gaullista una especie de régimen Badoglio (si fuese admitida por el general americano). Exasperaría a las masas que aun tienen ilusiones sobre el papel libertador de los ejércitos aliados y las empujaría por la vía de la revolución socialista.

Es que el fascismo en Francia no basta a Walla Street. Necesita un fascismo que sirva sus intereses sin recriminar. Como decía el periodista Wishengrad en *Excelsior* del 28 de marzo, de Gaulle ha escogido su amo: la City. Al tiempo que esta explotaría a las masas francesas, permitiría a la burguesía oprimir a los trabajadores de los países vecinos merced a una federación occidental que estaría bajo la hegemonía de Francia y haría contrapeso a la influencia rusa en Europa central y oriental.

El último signo de esta orientación de de Gaulle nos es dado por la eliminación de Giraud, representante del imperialismo americano. La política internacional de los gaullistas puede resumirse así: resistencia al imperialismo americano que amenaza gravemente las posiciones del capitalismo francés y quiere esclavizarlo. Para dirigirla de Gaule se apoya tanto en los imperialistas ingleses para resistir a la presión stalinista, como en Stalin para resistir al imperialismo inglés, y en los dos para defenderse del imperialismo americano, el mas voraz de todos.

A la amenaza de Roosevelt de encargar a Eisenhower los asuntos franceses tras la invasión del continente, de Gaulle replica haciendo entrar dos stalinistas en su gobierno, acercándose así a Moscú, despues de la cual elimina Giraud y se hace nombrar generalísimo de los ejércitos franceses.

¿Por qué el imperialismo americano sostiene al clan de Giraud de tal manera y se opone a los gaullistas? La razón es evidente: Giraud representa a los elementos fascistas y fascistoides de Vichy, deseosos de hacerse perdonar su actitud anterior por un servilismo completo hacia el imperialismo americano, el mas potente. Con estos servidores ultrarreaccionarios ya colocados, Washington estaría seguro de tener en sus manos, como en Italia, un organismo acostumbrado desde años a mantener el "orden", a reprimir la revolución socialista; mientras con la gente de de Gaulle habría que rehacer toda la organización del Estado. No significa lo anterior que Washington dude de la voluntad contrarrevolucionaria de de Gaulle, pero teme que lo complejo del sistema que él propone, con su sabio conjunto de piezas de apariencia democrática, no ofrezca una resistencia suficiente al empuje revolucionario del proletariado francés, que conoce la debilidad actual de la burgeusía propia tan profundamente dividida en colaboracionistas y aliadófilos. En fin, Wall Street se cree mas sólido que la City y teme que la burguesía inglesa no tenga demasiadas fuerzas para dominar a su propio proletariado.

En todos estos cálculos burgueses, la voluntad revolucionaria del proletariado es netamente desestimada; incluso en los de de Gaulle, que conoce el proletarido francés mejor que los imperialistas anglo-americanos, y se aprovecha de los consejos contrarrevolucionarios de los stalinistas. Los dirigentes de las organizaciones de resistencia tratan de asegurar el mantenimiento de la burguesía en el poder, mientras que las masas -- quizás aun confusamente -- tratan de librarse de ella y de apoderarse del poder político. Interpretarán seguramente la invasión aliada como la señal del fin de la opresión capitalista. Hay que esperar ver constituirse en Francia, junto a los organismos gubernamentales patrocinados por de Gaulle o Eisenhower, órganos embrionarios del poder proletario. En ese caso, se puede prever igualmente una reconciliación rápida de los gaullistas tanto con los imperialistas americanos como con la gente de Vichy. ¡Frente unico ante la revolución socialista! Tal será su consigna. La tarea de nuestros camaradas franceses, desde los desembarcos aliados, será gigantesca. Consistirá, y consiste ya, en mostrar todo el engaño de las medidas gaullistas, indicando a las masas el fin que persiguen: el mantenimiento del sistema capitalista por el fascismo si es necesario. Deben también denunciar las intrigas de la gente de Vichy, disipar las ilusiones democráticas de las masas respecto a los fines perseguidos por los aliados y combatir con todas sus fuerzas las mentiras stalinistas. En fin, tendrán que mostrar por un trabajo de educación paciente, el camino de la revolución socialista, apoyando sin restricción toda iniciativa libertadora de las masas, que no deben contar sino con-sigo mismas, con su capacidad revolucionaria, su espíritu de sacrificio y de lucha. Ese es el precio de la victoria.

México, D.F. 7 abril 1944.
