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Title: El imperialismo americano y la revolución socialista
Description: El imperialismo estadounidense como jefe de la contrarrevolución en Europa y el papel subordinado y rival de la burocracia stalinista.
Author: José Sánchez
Date: 01/05/1944
Category: Contra la Corriente n.º 15-16
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/contra-la-corriente/1944-05-cc-el-imperialismo-americano-y-la-revolucion-socialista
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*Contra la Corriente*, n.º 15-16, mayo-junio de 1944 (págs. 36-39). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/Contra%20la%20Corriente/15-16-17.pdf)

Es innegable que si la estrategia militar aliada tiene por objetivo ganar la guerra, está simultaneamente orientada hacia el mantenimiento del orden burgués que los pueblos de Europa se preparan a echar por tierra. Esta segunda tarea que ya empezó en todo el viejo continente, llegará a su auge a lo mas tardar en el momento del armisticio. Pero ya se vé dibujada en sus grandes lineas en las palabras de los estadistas aliados. Del mismo modo que la tarea militar necesitaba de parte de los Estados Mayores burgueses una coordinación de los planes de combate, esta operación política necesita un Estado Mayor imperialista para coordinar su acción en los múltiples frentes que se van a abrir en la próxima guerra de clases.

Podemos distinguir dos candidatos principales a la jefatura de la contrarrevolución mundial: el imperialismo americano y la burocracia traidora del Kremlin. Cada uno tiene su método y se presenta como el salvador del viejo orden, si bien por razones aparentemente distintas. Wall-street, siendo la burguesía mas potente del mundo y envanecida por la victoria militar que ya se vislumbra (aunque haya participado en ella más con material que con sangre), es partidario de las soluciones de fuerza. Por eso quisiera conservar sus ejércitos intactos si le fuera posible, para mantener el sistema capitalisma en Europa.

En cambio, Stalin, cuyos ejércitos se encontrarán, al darse el toque de armisticio, agotados por el esfuerzo tremendo que habrán desarrollado durante la contienda, y temiendo al pueblo ruso, defiende soluciones de astucia. Ya ha hecho en España su ensayo contrarrevolucionario y sabe que se puede pudrir una revolución desde el interior. Para llegar a ese fin cuenta con su G.P.U. y sus lacayos stalinistas de todos los paises que, pese la disolución de la I.C., siguen siendo fieles servidores. Actualmente, la alianza militar de la U.R.S.S. con los Estados Unidos se prolonga en el terreno político. La acción de los Estados U. directamente y a traves de sus hombres de confianza, lo prueba claramente en el ejemplo de Italia y de Francia. En efecto, a los pocos meses de haber tratado los americanos con Badoglio, Stalin reconoce diplomáticamente a su gobierno y su lacayo italiano entra a participar en éste. En el Comité de Argel, los mejores defensores de la política de Wall-estreet son los stalinistas. Fernand Grenier acaba de oponerse, al igual que los imperialistas americanos, a los procesos contra los colaboracionistas, afirmando que "los franceses pueden haber tenido un concepto erróneo del deber en el pasado pero cada persona debe ser juzgada no tanto por su actitud de ayer sino por su conducta de hoy". ("EXCELSIOR", 15-5-44). Igual decían los imperialistas americanos de Darlan, Giraud, etc., e igual siguen diciendo de la gente de Vichy dispuesta a colaborar con ellos.

¿De donde viene este paralelismo de actitud entre Stalin y Roosevelt? De la similitud de su situación. Uno como otro se encontrará al acabar la guerra en una situación aparentemente mas fuerte que antes, pero en realidad, el orden político y social que cada uno representa
se encontrará mucho mas debil. Ademas, uno como otro son jefes contrarevolucionarios que tienen el mayor interés en ahogar la revolución socialista europea: los Estados Unidos, porque son los campeones de la propiedad burguesa y la burocracia sovietica porque una revolución socialista triunfante sería un ejemplo peligrosisimo para los pueblos sometidos a la dictadura totalitaria del Kremlin y arriesgaría acelerar el despertar revolucionario de estos.

Sin embargo, la U.R.S.S., por su carácter de estado proletario degenerado, donde ha sido suprimida la propiedad privada de los medios de producción, pero que está retrocediendo hacia formas de explotación capitalista, no puede tener la jefatura de la contrarrevolución en Europa mientras no defina mas claramente su posición en relación con la propiedad privada. ¿Defiende o nó la U.R.S.S. esta forma de propiedad? Mientras no haya contestado con una afirmación rotunda a esa pregunta del capitalismo internacional, la burocracia stalinista sólo podrá aspirar al papel de ayudante del imperialismo americano. Así como los Estados Unidos tienen la jefatura indiscutible de las operaciones militares en la guerra actual, no sólo porque son los mas fuertes sino tambien porque han definido mas claramente que su rival su voluntad de dominar el mundo, de la misma manera sólo pueden ser ellos los jefes de la contrarrevolución en Europa y en el mundo entero, porque son los campeones mas decididos del mantenimiento del orden capitalista. Wall-street es el patrón cuyos obreros están preparando una huelga e introduce esquiroles stalinistas en su fábrica, para romperla. El patrón está en su papel burgués, cumple con su deber de clase, mientras que el esquirol traiciona a los obreros. Por eso el patrón tiene la dirección de la lucha en el campo burgués y el esquirol sigue siendo su lacayo.

Se ha omitido deliberadamente hablar del imperialismo inglés, por la sencilla razón de que en esta lucha contra la revolución socialista sólo tiene un papel de segundo orden en el continente europeo. Su campo de acción principal está en su propio imperio, empezando por la India. Ademas, se sabe odiado por todos los pueblos de Europa, mientras el imperialismo americano, cuya acción es mas reciente en el viejo continente, beneficia todavía en éste de un prejuicio de liberalismo injustificado, que no podrá mantener concurrentemente con el papel que se propone desarrollar en la arena de la lucha de clases enternacional. El imperialismo inglés se aleja momentaneamente del escenario revolucionario europeo para consolidar su posición en el resto del mundo, mientras su rival americano se desprestigiará en Europa. Así cuenta poder aparecer más tarde como salvador de los pueblos que habrán rechazado el imperialismo del dollar. En resumidas cuentas, el imperialismo inglés, fiel a su tradición histórica, quiere que su rival le saque las castañas del fuego.

Esto explica su coqueteo con de Gaulle y los gobiernos exilados en Londres, pese que los mismos van a buscar ayuda material en Washington. Eso explica tambien la reconciliación entre Washington, Londres y Moscú. Sin embargo, esta reconciliación está matizada de traición mutua. Mientras el esquirol staliniano se pone bajo las ordenes de Wall-etreet, trabaja en la sombra para volverse patron rival de su amo actual. En efecto, la burocracia staliniana quiere extender su influencia a Europa y el mundo entero para protegerse mejor contra el pueblo que explota e implantar regímenes semejantes al suyo, especulando sobre la solidaridad de intereses entre la casta dirigente de los regímenes naci-
dos de su acción y ella misma. De ahí toda la orientación presente de Moscú, que tiende a hacer brotar de la tierra regímenes stalinistas mientras sostiene abiertamente al imperialismo americano para el caso de un fracaso total o parcial de sus propositos, adquiriendo así derechos de gratitud de parte de éste. En otras palabras, si consigue su objetivo se volverá rival, y si fracasa, será su esclavo cada vez mas sumiso. Pero tanto en un caso como en otro su evolución hacia el capitalismo seguirá su curso, transformandose en enemigo cada vez mas declarado de la revolución socialista.

En cambio el imperialismo americano se propone dominar economica y políticamente al mundo entero, empezando por Europa, y eso por todos los medios a su alcance, utilizando para ese fin sus aliados de la guerra actual. Es el jefe indiscutible de la coalición burguesa contra la revolución socialista, porque siendo el mas poderoso imperialismo del mundo es el mejor defensor del sistema capitalista y en todo caso el enemigo más declarado de la revolución socialista. En cambio, su aliado principal -el stalinismo- no ha restablecido aun la propiedad burguesa en la U.R.S.S. y, por consiguiente, de un lado sigue inspirando desconfianza a los sectores mas reaccionarios del capitalismo mundial, y del otro no puede hacerse abiertamente campeon del capitalismo por temor a su propia clase trabajadora. En fin, el stalinismo -como se ha dicho- siente que su posición al salir de la guerra se habrá vuelto, sobre todo en la U.R.S.S., mas debil que nunca; por eso quiere extender su influencia fuera de sus fronteras creando regímenes infeudados ideologicamente a Moscú y que le puedan sostener desde fuera. Es la razón principal de su política extranjera.

De eso se deduce que la alianza actual entre Washington y Moscú debe conducir a la sumisión total del segundo al primero y por consiguiente al abandono de las aspiraciones stalinistas. Eso debe resultar de la penetración del capital yankee en la URSS, condicionado a su vez por la desaparición de la propiedad colectiva y el restablecimiento de formas capitalistas de propiedad. Pero esta situación sólo puede resultar de una derrota momentanea o definitiva de la revolución socialista en Europa por el capitalismo encabezado por el imperialismo americano. Una variante se puede presentar en el caso de una posible prolongación de la lucha revolucionaria en Europa. Prolongándose la lucha por el poder sin llegar a decisiones categoricas en los grandes paises de la Europa occidental, esta situación puede engendrar en la URSS disturbios sociales de tal importancia, que la burocracia stalinista, bajo esta presión, se vea obligada a dar una vuelta a izquierda para evitar ser barrida de golpe por la ola revolucionaria naciente, reservandose una rápida vuelta a derecha en circunstancias mas favorables. Pero este primer paso a izquierda no puede ser sino transitorio, porque el renacimiento de la lucha revolucionaria en la URSS sería un incentivo poderoso para la revolución socialista momentaneamente estancada en el resto de Europa. La vuelta a derecha completaría la sumisión del stalinismo al imperialismo americano.

Pero la posible evolución obligada y provisional del stalinismo hacia la izquierda en la URSS, no entrañará esta vez una orientación parecida de sus lacayos de Europa. Estos marcarán una tendencia a evolucionar segun los intereses del amo cuyo triunfo les parecerá mas probable, pues estos lacayos necesitan amo. Si el de Moscú no parece estar en condiciones de ofrecerles una garantía suficiente, venderán sus servicios
al mejor postor: el imperialismo americano representado por la burguesía nacional mas reaccionaria, la que durante la guerra se entregó al nazismo en los países ocupados por éste, y que en el momento de la invasión se habrá sometido al vencedor americano. La razón es obvia: en todos los paises de Europa la burguesía se tambalea. El imperialismo americano debe consolidar sin pérdida de tiempo los pilares más resistentes del edificio capitalista si quiere restaurarlo un día; es decir, fortalecer la burguesía más reaccionaria. Simétricamente el deber de nuestros camaradas europeos consiste en sostener las revindicaciones mas radicales de las masas, en impulsarlas, en clarificar su conciencia de clase, expurgándola de todos los miasmas patrióticos y en señalar a cada paso la meta final: la toma del poder político para edificar el orden socialista.

Mexico D.F. 12-6-44
