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Title: Invasión imperialista y revolución proletaria
Description: Ante la inminente invasión angloamericana de Europa, llamamiento a no esperar nada de los ejércitos imperialistas y a transformar la guerra en guerra de los explotados contra los explotadores.
Date: 01/05/1944
Category: Contra la Corriente n.º 15-16
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/contra-la-corriente/1944-05-cc-invasion-imperialista-y-revolucion-proletaria
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*Contra la Corriente*, n.º 15-16, mayo-junio de 1944 (págs. 3-5). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/Contra%20la%20Corriente/15-16-17.pdf)

En estos momentos en que los dos grupos imperialistas en guerra por el señorío del mundo hacen el máximo esfuerzo, lanzando unos contra los otros a millones de hombres; cuando la sangre de los explotados corre con mayor profusión que nunca, al mismo tiempo que las utilidades de los capitalistas alcanzan cifras fabulosas; cuando de un lado y otro se ponen en juego los poderosos recursos de falsificación de la opinión pública para convencer a las masas respectivas de que deben morir por la causa de sus burguesías, calificada
por ambas partes de justa, libertadora etc., los revolucionarios debemos mas que nunca salir al paso de la fabricación de la opinión pública y decir a las masas oprimidas de todos los paises: ¡Esta guerra es la de los explotadores; no la de los explotados! ¡Pero puede y debe ser transformada en la guerra de los explotados contra los explotadores! Pensemos en ello; actuemos para ello.

Las masas europeas han experimentado ya dolorosísimamente lo que es el imperialismo alemán. Empiezan a experimentar también (Italia), lo que es el imperialismo yanki-británico. La densa polvareda de mentiras propagandísticas con que al principio de la guerra la burguesía quiso cubrir los verdaderos objetivos de la guerra, ha sido ya despejada y asentada por el desarrollo de la guerra misma. Al fin de cuatro años de opresión y terror nazi, aparece claro que, si el capitalismo no es destruído, a las masas europeas les aguarda la opresión y el terror yanki-británico. Así como en Berlín encontraron Lavales, Mussolinis, Quisligs, etc., en Londres y Washington encontrarán los suyos. Algunos hacen antesala desde años, bien escoltados por dirigentes stalinistas y socialistas. La polvareda de la guerra "libertadora" toca a su fin a medida que se aproxima el triunfo de los llamados democráticos. En cuantos paises ocupen, su obra será una continuación de la de Hitler. Y tan pronto como se enfrente a un gran movimiento revolucionario, revelaránse tan brutales o mas que los nazis. Las masas deben tenerlo en cuenta y alejarse de todos aquellos que las han sacrificado en interés de uno de los bandos imperialistas.

Stalinistas, socialistas, gaullistas y todos sus semejantes en cualquier país, sirviendo una vez mas de eco a las voces de los explotadores, piden al pueblo de Francia y Europa en general que facilite la obra de los imperialistas. Los revolucionarios deben responder categóricamente: no; la situación y las dificultades de ambos imperialistas deben ser aprovechadas por las masas para acelerar su lucha por la revolución. Este es el único camino de la liberación. Si las masas se abandonan a los consejos de los traidores pro-imperialistas, los largos años de horrible persecución y miseria bajo el fascismo, todos los magníficos esfuerzos de lucha contra él desembocarán en la opresión bajo el Estado Mayor yanki-británico. Este apoyará al aparato represivo fascista para dar cima a la obra contrarrevolucionaria de Hitler. ¡Que la lección de Italia sirva para algo! Los esfuerzos revolucionarios de las masas serán inutilizados, puestos en manos del imperialismo yanki-británico, los de Gaulle, los stalinistas o los "socialistas".

Las esperanzas de las masas no deben volverse hacia la invasión. De ahí sólo puede proceder otra opresión. Deben volverse hacia su propio esfuerzo revolucionario, aprovechar todas las circunstancias para conquistar posiciones de clase y apoyarse únicamente en la solidaridad proletaria internacional y en los soldados de ambos bandos, que deben ser ganados para la causa de la revolución europea. En la guerra imperialista los frentes se establecen por naciones y uniformes; en la guerra de los explotados contra los explotadores, el frente pasa por la linea internacional que divide al proletariado de la burguesía. En ese frente está la libertad de Europa y el mundo; es el único al que los revolucionarios deben ayudar. Ya ha empezado a establecerse con la formidable lucha de las masas contra el imperialismo hitlerista; se trata de desarrollarlo y hacerlo triunfar. Toda otra actuación es una deserción al enemigo.
Las masas deben tener continuamente presente que en toda guerra imperialista se decide, al mismo tiempo que la jefatura económica del mundo, la jefatura de la contrarrevolución. El vencedor es siempre el mayor opresor. Frente a los designios monstruosos de los dos bandos imperialistas, cerremos las filas del frente mundial de los explotados contra los explotadores. Solo cuando el proletariado in[ilegible] el poder político, destruya el capitalismo y cree su propio estado, habrá triunfado la libertad, empezará a reinar justicia y la humanidad se encaminará hacia la abundancia.

¡Abajo el capitalismo, fuente del fascismo y de la guerra!

¡Viva la fraternidad proletaria internacional!

¡Vivan los Estados Unidos Socialistas de Europa!

¡Viva la revolución mundial!
