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Title: 19 de julio, fecha proletaria
Description: Editorial en el octavo aniversario del 19 de julio de 1936: el armamento obrero destruyó el estado burgués y el frente popular se dedicó a reconstruirlo; lección para la revolución europea.
Date: 01/07/1944
Category: Contra la Corriente n.º 17
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/contra-la-corriente/1944-07-cc-19-de-julio-fecha-proletaria
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*Contra la Corriente*, n.º 17, julio de 1944 (págs. 1-3). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/Contra%20la%20Corriente/15-16-17.pdf)

Hace ocho años, el frente polular estaba en el poder. reacción clérigo-burguesa-militar-fascista se sublevaba ala vista de todo el mundo. El frente popular cerraba los ojos, decía algunas palabras retumbantes, dejaba hacer a los conspiradores y metía en la carcel a los revolucionarios, por "provocadores". Sin duda, provocadores de la sublevación fascista, cual indirectamente dijo una vez en México, con su postinero cinismo, Don Indalecio Prieto. Con las mismas armas y desde los mismos puestos que le acordó el frente popular, la contrarrevolución se sublevó al fin. El gobierno del frente popular telefoneó de Norte a Sur, de Este a Oeste, a todas las capitales provincianas, a todos los sitios donde había un general ó un coronel, en busca de militares "leales", con los que someter a los "rebeldes", y a las masas proletaria y campesinas, los verdaderos rebeldes, los más temibles para el frente popular. Desde el ministerio de la gobernación, Casares Quiroga daba orden a todos los gobernadores de no entregar armas al pueblo. pero el pueblo estaba en la calle, exigiendo armas, dispuesto a quitárselas a los sublevados y a quitar de su puesto al propio gobierno si intentaba algo contra él. El frente popular consideró como principal amenaza la del proletariado y los campesinos, y no pudiendo encontrar sino escasísimos generales y coroneles "leales", quiso pactar con los desleales, para estar en condiciones de revolverse contra las masas. Martínez Barrio (convertido ahora, por obra de Prieto, en presidente de la Junta de Liberación), fué el encargado de acometer la sucia faena. Por fortuna, era tarde para pactar con la reacción. En Madrid y Barcelona la lucha había sido empeñada,. El proletariado, con escasas armas, era dueño de la calle y se aprestaba a lanzarse contra los militares, ya sublevados. Por otra parte, los propios generales ante quienes quiso capitular el frente popular, seguros de vencer rápidamente a un enemigo voluntariamente humillado, se negaron a la componenda. Los partidos socialista y Stalinista, ya no pudieron frenar a las masas. Ellos mismos hubieron de favorecer su armamento é intentar salvarse evitando la revolución social, a pesar del armamento de las masas. Hubieran preferido ir de par con los militares, contra las aspiraciones de las masas; mas, siendo imposible reprimir a las masas por falta material de militares "leales", veíanse obligados a sumarse a ellas, con todos los riesgos, pero con la intención de desarmarlas después y salvar del naufragio la sociedad capitalista muriente.

Esa fué la actitud del frente popular en julio y la intención de sus dos partidos angulares, el socialista y el stalinista. Carece de importancia para la apreciación revolucionaria el carácter deliberado ó subconsciente que tuviera su actuación para la totalidad ó para cada uno de los dirigentes de las organizaciones citadas. El proceso de la guerra civil, desde el primer día hasta el último, prueba con demasía nuestra aserción. Es preciso estar cegado por ideas burguesas ó pequeño-burguesas, para no verlo.
Es universalmente conocido el resultado de las grandiosas jornadas iniciadas por el proletariado español el 19 de julio de 1936. A despecho de la complicidad del frente popular y su gobierno con la reacción fascista, a despecho de la negativa de los gobernadores frentepopulistas a armar al pueblo, a despecho del consiliacionismo a que se dieron en el instante supremo dirigentes "socialistas" y stalinistas, a despecho de las muy raras armas con que el proletariado contaba, la contrarevolución sublevada fué derrotada en la mayoría del territorio. Particularmente en las zonas proletarias, sufrió una derrota aplastante.

No queremos entrar aquí en detalles descriptivos que cada obrero español guarda en la memoria como uno de sus principales orgullos. Nos referiremos sólo al efecto social de la victoria proletaria. Con pocas excepciones --y entre las pocas, muchas dudosas-- estaban comprendidos en la sublevación reaccionaria todos los institutos armados de la burguesía. La victoria del proletariado significaba pues, el desarme de la burguesía y el armamento del proletariado y los campesinos. Ahora bien, el estado y la propiedad burgueses, en épocas de crisis social, tienen por sustento único la fuerza de las armas. La victoria del proletariado español el 19 de julio de 1936, les quitó ese sustento. Sin que nadie lo intentara conscientemente, desaparecieron el estado burgués y la propiedad capitalista. Simultánea y espontáneamente, sin que nadie lo intentara conscientemente tampoco, aparecieron los comités, células de un nuevo estado proletario, y las milicias, batallones desarticulados del ejército proletario. Hubiera sido tarea fácil --relativamente a las dificultades encontradas por otras revoluciones-- consumar el triunfo de nuestra revolución socialista articulando nacionalmente el poder obrero y campesino de los comités, y en un sólo ejército revolucionario el armamento de las milicias y de las patullas obreras de retaguardia. Pero stalinistas y "socialistas", se sabían condenados a muerte en caso de triunfar la revolución. Su ideología y sus intereses exigían una sociedad burguesa de la que ellos fueran la izquierda parlamentaria. Pasar de ahí les era mortal. En consecuencia, habiéndose visto forzados a aceptar el hecho consumado del armamento de las masas, debían tomar por dirección desarmarlas y reconstituir los institutos armados de la burguesía. Renaciendo ellos renacerían el estado y la propiedad capitalistas, quienes, en agradecimiento, permitirían a stalinistas y socialistas fungir de izquierda parlamentaria, "obrerista". La consecución de este objetivo constituyó una segunda guerra civil desencadenada por el frente popular contra las masas triunfantes: fué el fondo contínuo sobre el que se desenvolvió nuestra guerra civil y la principal razón del triunfo franquista. Cuando el frente popular consiguió su objeto (pináculo del gobierno Negrín-Stalin), Franco tenía asegurada la victoria.

¡Lección formidable, ejemplar, para el proletariado mundial! La hazaña del proletariado español el 19 de Julio de 1936, es particularmente memorable hoy, cuando el proletariado europeo empieza a desencadenar una ola revolucionaria de unidad sin precedente. ¡Trabajadores de Francia, Alemania, Italia, de la Unión Soviética, de Europa en general, seguid el ejemplo del proletariado español el 19 de Julio de 1936! ¡Desarme de la burguesía; armamento del proletariado y los campesinos pobres! Pero, contrariamente al proletariado español organizad vuestro poder y vuestro armamento de clase y excluid para siempre
los de la clase enemiga. Este esquema es válido para toda Europa, incluso la U.R.S.S., aúnque sus dirigentes contrarrevolucionarios no sean propiamente una clase. En la hora presente, entre capitalismo y socialismo, la cuestión decisiva es la de las armas. ¡Armemos al proletariado y desarmemos a la burguesía! Esa es la senda de la revolución europea. Siguiéndola, el 19 de Julio español encontrará una continuación continental, no habrá sido en vano. Pero tengase por seguro, stalinistas y "socialistas" actuarán de nuevo como agentes del capitalismo en el seno de las masas revolucionarias. Basta, para convencerse, ver lo que son sus juntas de Unidad nacional y de Liberación. Mas a la derecha los stalinistas, ligeramente a la izquierda los dirigentes socialistas, en todos los paises están ya defendiendo al capital contra el trabajo.

Pero la experiencia y los sacrificios del proletariado español no serán inútiles, ni para él ni para los explotados mundiales. Podemos estar seguros de que Europa estará pronto en situación semejante a la de España en la segunda mitad de 1936. Y esta vez, el proletariado no carecerá de un partido suficientemente templado ideológica y físicamente para buscar la victoria a todo costo. De la hirviente caldera europea, broten ya, decididos a la lucha final, partidos obreros firmemente armados del programa y el temple de la IV Internacional.

Al conmemorar este octavo aniversario del 19 de Julio, vemos ya anunciarse en lontananza un 19 de Julio europeo. El ejemplo del poletariado español ayudará a redondear la victoria completa del proletariado europeo y la suya propia.
