---
Title: Primeras iniciativas de las masas francesas "libertadas"
Description: Los sucesos de Rennes y la acción independiente de las masas francesas frente a los comités de resistencia gaullistas.
Date: 01/08/1944
Category: Contra la Corriente n.º 18
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/contra-la-corriente/1944-08-cc-primeras-iniciativas-de-las-masas-francesas-libertadas
---


*Contra la Corriente*, n.º 18, agosto de 1944 (págs. 7-9). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/Contra%20la%20Corriente/18-19-20-21.pdf)

La prensa mexicana nos ha informado que varias ciudades de Francia fueron libertadas gracias a la acción exclusiva de las llamadas "Fuerzas francesas del Interior" sostenidas por la población y los grupos de saboteadores. Pero, una vez estas ciudades libertadas del yugo nazi, ¿qué sucedió? ¿quién se encargó de la administración municipal? Sobre esto la prensa guarda total silencio. Sin embargo, procuraremos descorrer el velo que intencionalmente echa la prensa sobre este punto. Un acontecimiento sucedido en la ciudad de Rennes al ser "libertada" por los americanos nos ayudará en el propósito. *El Universal* del día 5 de agosto publicó una notita de algunas líneas solamente, anunciando que en la ciudad de Rennes el pueblo se echó a la calle y procedió al castigo inmediato de los colaboracionistas, delatores, etc. Dos días más tarde, *Excelsior*, en una nota mucho más extensa, anunciaba que las organizaciones de resistencia habían detenido a los colaboracionistas y los habían encarcelado.

A primera vista parece que estas dos informaciones son contradictorias y que una excluye a la otra. A nuestro entender, por el contrario, las dos son verdaderas. En efecto, es perfectamente normal que las masas, exasperadas contra los fascistas franceses que en complicidad con los nazis las oprimieron durante cuatro años, manteniéndolas bajo una miseria y un terror espantosos, se hayan hecho justicia en cuanto se les presentó la oportunidad de ello. Y las masas justicieras no se dejan estorbar por los formulismos justicieros instituidos por Argel, y destinados en realidad a suavizar el castigo a los fascistas franceses. En su indignación las masas sólo conocen un castigo: la muerte.

Es igualmente normal que las organizaciones de resistencia, y los jefes de las Fuerzas Francesas del Interior hayan buscado el medio de poner trabas a ese furor popular, sustrayendo los culpables al castigo de las masas con el pretexto del orden, de la legalidad y de la necesidad de obedecer los decretos del gobierno provisional de Argel.

Hubo, pues, un comienzo de acción independiente de las masas, obrando al margen de las organizaciones clandestinas creadas durante la ocupación nazi y oponiéndose a las consignas dadas por éstas. Y sin embargo, Rennes dista mucho de ser una ciudad obrera. Antes de la guerra había muy poca industria en ella y las organizaciones obreras eran muy débiles. En cambio los fascistas, reaccionarios y católicos disponían allí de mucha autoridad.

Si en estas condiciones, se hizo posible una verdadera explosión popular, provocando la acción directa de las masas y el castigo de los fascistas, lo que es de una importancia sintomática muy grande, teniendo en cuenta el retraso político de la región, ¿qué sucederá en ciudades industriales como Nantes, Saint-Nazaire, Brest, o en regiones decididamente revolucionarias como la de Douarnenez?

Sin querer hacer profecías podemos tener la absoluta seguridad que la acción independiente de las masas revolucionarias sublevadas en otras ciudades, irá mucho más lejos que en Rennes, y que no se limitará al castigo de los fascistas y colaboracionistas. Hemos dicho y repetido en *Contra la Corriente*, que los comités de resistencia, de la Francia Combatiente, etc., no tienen ningún carácter democrático y que al deshacerse el yugo nazi, las masas trabajadoras no podrían sentirse representadas por ellos. Sólo los han admitido durante la ocupación porque representaban una posibilidad de acción inmediata, a veces la única y porque, debido a la descomposición del movimiento obrero se constituían al margen o por encima de las masas. Pero el momento de la salida de las tropas alemanas marca la hora del divorcio total entre estos comités y las masas. No puede ser de otro modo. Huelga decir que la ruptura será más o menos evidente según las regiones y seguirá acentuándose rápidamente. En efecto, la liberación no tiene y no puede tener el mismo sentido para las masas que para los comités que dicen representarlas.

Hemos visto un fenómeno parecido en Francia en 1936, cuando las masas interpretaron las elecciones que habían llevado al parlamento una mayoría de socialistas y stalinistas, como una invitación a la acción y emprendieron el más grande movimiento de huelgas que ha conocido el país. La C.G.T. y el Frente Popular que decían representar a las masas obreras, hubieran debido impulsarlas y guiarlas en su acción revolucionaria. Pero en vez de esto, los traidores emboscados en la dirección de los sindicatos opusieron a esta voluntad de lucha su inercia burocrática y su hostilidad. El divorcio entre los dirigentes sindicales y las masas se produjo y la C.G.T. que en 1936, llegó a tener 6 millones de miembros se descompuso. Desgraciadamente no había en aquel momento ninguna organización revolucionaria en condiciones de aprovechar el descontento de las masas engañadas por la C.G.T. y los partidos del Frente Popular y orientarlas hacia la salida revolucionaria de la crisis, lo que favoreció los planos de guerra de la burguesía.

El mismo proceso de descomposición del frente patriótico de resistencia es inevitable hoy, pero se desarrollará con un ritmo mucho más rápido que entonces y empujará las masas a conclusiones opuestas. Si en 1936 el divorcio entre los burócratas sindicales y el frente popular, de un lado, las masas trabajadoras del otro, introdujo en éstas el desánimo y la apatía, esta vez, por el contrario, la necesidad apremiante de encontrar una salida progresiva a la crisis mortal de la sociedad capitalista las llevará infaliblemente a la búsqueda de soluciones cada vez más audaces y revolucionarias, alejándolas definitivamente de sus actuales dirigentes y finalmente oponiéndolas a ellos. El divorcio será tanto más rápido cuanto que los organismos de resistencia gaulistas tienen un carácter marcadamente burgués.

En esta situación, el deber de nuestros camaradas franceses es sostener enérgicamente cualquier iniciativa revolucionaria de las masas tendiente al crecimiento de su conciencia de clase.

Hoy nuestros camaradas son los únicos que confían totalmente en el instinto revolucionario de los trabajadores, por oposición a los traidores reformistas y stalinistas. Si siguen una política justa de orientación de las masas, está fuera de duda que mañana éstas reconocerán en ellos a sus verdaderos dirigentes, los únicos capaces de llevarlas hacia la toma del poder político y la revolución socialista.
