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Title: Los nacionalistas stalinianos
Description: La Unión Nacional stalinista, su alianza con Gil Robles y los católicos y los llamamientos de Radio Moscú a los generales.
Date: 01/09/1944
Category: Contra la Corriente n.º 19-20
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/contra-la-corriente/1944-09-cc-los-nacionalistas-stalinianos
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*Contra la Corriente*, n.º 19-20, septiembre-octubre de 1944 (págs. 7-9). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/Contra%20la%20Corriente/18-19-20-21.pdf)

Por otro nombre, más comprensivo quizás, los stalinianos de su burguesía, puesto que en España, como por todas partes donde existen, procuran convertirse explícitamente, diríamos incluso con fruición, en el brazo derecho de las clases poseyentes; también ellos ofrecen banquetes, parlotean, hacen "sensacionales revelaciones" de juntas y manifiestos, y procuran ensanchar el radio de sus amistades.

"España Popular", reproduciendo los llamamientos a la insurrección contra Franco hechos desde la radio moscovita, y considerando las ventajas que a los suyos dará la presencia de varios stalinistas franceses en el gobierno de Gaulle, se siente jubilosa y deja correr la vaciedad de su prosa chabacana. ¡Y todo para terminar abrazando a Gil Robles, el hombre de la vesánica represión asturiana, y a los católicos! Junto al reconocido derecho a la imbecilidad que tanto ha usado y abusado el stalinismo, éste se ha abrogado otro frecuentemente ejercido en la historia pero del que se ha dicho poco: el derecho a cubrirse de ignominia. En efecto, a través de un tal de las Heras, corresponsal de la A.P. y seguro "hijo predilecto del pueblo español" o de algún otro, nos enteramos ("Excelsior", 28-9-44) de que "se logró un acercamiento entre la Unión Nacional combatiente republicana, el Nuevo partido católico (la C.E.D.A. gilroblista) y los sindicatos católicos agrarios" (léase las corporaciones de campesinos ricos y acomodados, que fueron el principal sustento de Franco en el campo). El día 10 de Octubre un comunicado dado a "Excelsior" por los stalinistas confirma la alianza ignominiosa, dándole por base los puntos conocidos ya hace cerca de un año, como fundamentales de la Junta Suprema de unidad nacional.

A su tiempo, "Contra la Corriente" comentó esos puntos ampliamente. Pero no sobrará recordar que representan el programa de la reacción española frente a la nueva acometida revolucionaria de las masas. No se promete una amnistía total para los perseguidos por Franco y Falange, sino para los perseguidos "por delitos políticos", cuando es del dominio universal que Falange se ha esforzado en denigrar a la mayoría de sus enemigos persiguiéndolos por delitos comunes; se dejan a la iglesia y al clero todos sus privilegios materiales y sus derechos de intoxicación de las consciencias; se promete a los falangistas amplia indulgencia y se les otorga de antemano el pretexto para obtenerla: "lo fuimos a la fuerza"; en fin, se proyecta la continuación de la dictadura de manera bien explícita: "creación y preparación de las condiciones para convocar a elecciones..." etc., etc.

"...debo ser el único que ante Vuestra Majestad y el notario mayor del Reino y con toda la unción y el patriotismo que el solemne caso requiere, hinque la rodilla en tierra ante los Santos Evangelios jurando lealtad a la Patria y al Rey y al propósito de restablecer el imperio de la constitución tan pronto como Vuestra Majestad acepte el gobierno que le proponga". ¿Habla el conglomerado nacionalista Gil Robles-Pasionaria-Mije? No, es Primo de Rivera, en 1923, de rodillas ante Alfonso XIII. Tanto como la promesa de éste vale la de "creación y preparación de las condiciones para convocar elecciones". El parangón es perfecto, sin más que substituir al Rey por los representantes más poderosos de la sociedad capitalista en el mundo, Estados Unidos e Inglaterra, y al notario mayor del Reino por el mariscal del Kremlin. "El jefe no se equivoca" —era el lema del partido de Gil Robles. Convertido en lema stalinista, ¿qué puede impedirles la fusión y el ejercicio común de una dictadura militar-policíaca? Nada si no es la acción revolucionaria del pueblo español.

¿Pero y los decantados llamamientos a la insurrección radiados desde Moscú? Nada; tempestades en un vaso de agua y timos de Stalin para conseguir de sus aliados mayores concesiones contra los pueblos fronterizos de Rusia. Si Stalin está tan decidido por la forma insurreccional, ¿por qué ha dejado asesinar por los nazis a la población de Varsovia? La insurrección, a tiro de pedrada el ejército de Stalin, era "extemporánea", mientras que en España —centenares de miles de revolucionarios en las cárceles, ni un arma en poder de las masas— sería, al parecer, oportunísima; Stalin y sus mercenarios no hablan de insurrección de las masas, a las que temen por encima de todo. El llamamiento de Moscú, como los que están haciendo en Francia los stalinistas españoles, no se dirigen a las masas; se dirigen a los generales, buscan un Darlan, un Badoglio al que calificar de héroe nacional y apoyar incondicionalmente contra el empuje creciente de las masas. De las Heras dejó transparentar el propósito. "¿Podrá el ejército oponerse durante largo tiempo a la voluntad del pueblo?" dice. Se trata de una proposición directa a cualquier general para que ocupe el puesto de Franco en representante de la Unidad Nacional stalino-reaccionaria. Ese es el verdadero sentido de los llamamientos de Radio Moscú.

No puede existir Unión Nacional compatible con los intereses y aspiraciones de las masas. Sus partidarios temen la acción de las masas tanto más cuanto más incondicionales son de la unidad entre las clases, lo que invariablemente significa esclavización del proletariado por la burguesía. La Unión Nacional stalino-reaccionaria, espantada de las consecuencias de una lucha de masas contra Franco y Falange opone a ella una maniobra de los poseedores mismos, destinada a ahogar la naciente ofensiva revolucionaria de las masas en nuevo atascadero reaccionario.

Por lo demás, en el momento en que Stalin obtenga satisfacción del imperialismo yanky-británico para sus demandas en Europa oriental, y en cuanto vea que los imperialistas están plenamente decididos a sostener a Franco, irá más lejos que ellos y enviará un representante a Madrid, a cambio de contratos de petróleo, trigo, etc.
