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Title: Daca Polonia, toma Grecia
Description: El aplastamiento de las masas griegas por las tropas británicas con la complicidad de Stalin, y el problema de las armas para la revolución europea.
Date: 01/11/1944
Category: Contra la Corriente n.º 21-22
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/contra-la-corriente/1944-11-cc-daca-polonia-toma-grecia
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*Contra la Corriente*, n.º 21-22, noviembre-diciembre de 1944 (págs. 11-13). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/Contra%20la%20Corriente/18-19-20-21.pdf)

En Grecia se está consumando uno de los muchos crímenes de la serie que iniciaron los aliados con el pacto Darlan. La guerra "libertadora", a pretexto de la cual la mayoría de los dirigentes obreros vendieron su clase al imperialismo yanki-británico y al bonapartismo stalinista, se está revelando rápidamente, como previmos los internacionalistas, una continuación de la opresión nazi, en buena medida con la participación de los mismos elementos empleados por Hitler.

Desde el principio de la guerra hemos dicho: no sólo se trata de una lucha por la hegemonía económica del mundo, sino también por la jefatura de la contrarrevolución. En efecto, si en buena parte los éxitos de Hitler entre la burguesía mundial se debieron al pánico que a esta última inspira la revolución proletaria, los "tres grandes", por interés propio y para facilitar su obra militar, tenían que ofrecer a la burguesía cuando menos tantas garantías como Hitler.

Los llamamientos a la liberación nacional, al sabotaje y al guerrillerismo, no contradecían el objetivo contrarrevolucionario. Eran, por otra parte, medio fácil de asegurarse la complicidad activa de los jefes traidores stalinistas y socialistas. Estos no podían confesar estar al servicio de un imperialismo contra otro. Pero la "liberación nacional", la organización de algunos grupos de guerrilleros y saboteadores, eso ya es un excelente disfraz. Por fortuna —no podía ser de otra manera— las masas entendían por liberación, no un cambio de dominadores sobre el mismo fondo capitalista, sino la destrucción de este último, única forma posible de acabar definitivamente con el fascismo. En consecuencia, aunque los "tres grandes" opresores, ayudados por las organizaciones socialistas y stalinistas, procuraron no armar más que a grupos de guerrilleros controlados por ellos y desviar hacia el sabotaje la actividad de las masas, las masas han actuado contra el capitalismo y se han armado cuando han podido, recogiendo algunas armas de los "tres grandes" y quitando la mayoría a los ejércitos alemanes en plena batalla.

Mientras los países han estado ocupados por Hitler, la contradicción entre la actividad y los intereses de las masas, de una parte, de otra la actividad y los intereses de los "tres grandes" y sus lacayos, se disimulaba tras la necesidad imperiosa de la lucha contra los nazis. Pero una vez consumada esa tarea, la contradicción tenía que aparecer en toda su irreconciliable profundidad, en toda su violencia. Los "tres grandes" no pueden tolerar el armamento de las masas, ni siquiera parcial y desvirtuado por la dirección stalinista y socialista, como no pudo tolerarlo Hitler. Emplearán sus ejércitos para desarmar las masas, y los grupos mejor controlados por el stalinismo y el socialismo serán incorporados al aparato represivo capitalista. Así lo exigen los intereses de los capitalistas pro-nazis de los países "liberados", los intereses del imperialismo yanki-británico y los intereses antibolcheviques de la traidora burocracia stalinista. En Italia, una de las primeras preocupaciones de los ejércitos "libertadores" fue ya desarmar la población. En Francia el desarme se está efectuando parcialmente mediante el retiro de las armas conquistadas en las barricadas y parcialmente mediante la incorporación al ejército o a la policía de los grupos más derechistas, los infeudados a la política staliniana y reformistas, no hay que decirlo. Algo semejante está ocurriendo en Bélgica. Pero en Grecia la resistencia de las masas se ha precipitado, poniendo al descubierto la incompatibilidad de intereses entre las masas y los "tres grandes". ¡Gran servicio que el proletariado presta a sus hermanos de Europa y del mundo! ¡Su sacrificio no será inútil!

Como en los demás países, en Grecia el proletariado no pudo confinar su lucha al sabotaje y a la acción guerrillera pro-aliada. Irrumpió a la calle en masa, apenas armado, arrebató más armas a los alemanes y derrotó por sí mismo a los ejércitos de Hitler, convirtiendo en un paseo militar el desembarque de las tropas inglesas. Propiamente hablando, el desembarque inglés no ha sido una acción contra los ejércitos alemanes sino contra el pueblo griego. Trata de imponer la odiosa monarquía, salvar el capitalismo y contener las masas, ya incontenibles por Hitler. Por fortuna, los explotados han reaccionado antes de dejarse desarmar y antes de que socialistas y stalinistas lograsen encuadrar a los guerrilleros propiamente hablando, los grupos que operaban en las montañas, dentro de las formaciones del estado capitalista.

La censura cuida de que no lleguen al mundo noticias exactas de lo que ocurre en Grecia. Pero puede estarse completamente seguro de que la participación deliberada stalinista en la resistencia de las masas es insignificante o nula. No es el caso de los países occidentales, donde el stalinismo dispone de numerosos cuadros incondicionales, corrompidos hasta la médula y capaces de oponer muy poderosas dificultades al avance del movimiento obrero. Baste recordar que antes de la restauración de la monarquía los partidarios de la IV Internacional eran más numerosos que los stalinistas. Sin duda, durante la ocupación alemana, el stalinismo, que en toda Europa ha dispuesto de dinero ilimitadamente, ha visto aumentar sus fuerzas. Pero el impulso de la lucha contra el desarme no puede ser iniciativa stalinista. A cambio de la impunidad por haber abandonado la población de Varsovia a los nazis, Stalin ha abandonado Grecia a merced del imperialismo británico. Entre bandidos opresores rige la ley del toma y daca. La declaración del ministro de trabajo inglés, Bevin, es muy explícita a este respecto: "...la Gran Bretaña tiene un acuerdo con Rusia acerca de la estabilización de Grecia, y en su conferencia de Quebec con el primer ministro Churchill, el presidente Roosevelt inició proposiciones relacionadas con Grecia". La declaración, sobre explicar la actitud traidora de Stalin hacia las masas griegas, revela la hipocresía del gobierno yanki, que aparenta, si no simpatía por los luchadores griegos, desacuerdo con el gobierno de Londres. Sí, el asesinato de las masas griegas se está llevando a efecto comúnmente por Churchill, Roosevelt y Stalin, aunque el brazo ejecutor sean las tropas inglesas. No faltarán en el futuro ejecuciones de obreros para los generales de Roosevelt y para los mariscales de Stalin.

Como los de cualquier otro país, los jefes stalinistas griegos son simples asalariados del Kremlin. Si Moscú ha decidido vender Grecia a Inglaterra a cambio de otros territorios, los jefes stalinistas rubricarán la venta calificándola de liberación. Poco antes de iniciarse la lucha contra los ingleses declaraban: "El partido comunista apoyará una alianza con Inglaterra" (The Call, 10-11-1944). Lo más probable pues, es que un movimiento espontáneo de las masas les haya obligado a aceptar el combate. Lo confirman sus propias reivindicaciones: formación de otro ministerio burgués con la participación e integración en el ejército de las fuerzas por ellos controladas. Burguesía e imperialistas se han considerado bastante fuertes para rechazar esa integración, que lleva consigo un cierto peligro de ruptura de la disciplina del ejército capitalista, sobre todo teniendo en cuenta lo inestable del control stalinista. Pero esas reivindicaciones son un rodeo para conseguir lo mismo que se proponen imperialistas y burguesía. Si los obreros armados se dejan encuadrar en el ejército capitalista, pronto el gobierno podrá servirse de ellos para reprimir a sus hermanos de clase. Si quisieran impedirlo no les quedaría otra salida que volver sus armas contra el ejército y contra el gobierno. Pero ese peligro será evitado con toda seguridad no deponiendo las armas y exigiendo el desarme y disolución del ejército y la policía burgueses. Las proposiciones stalinistas, aconsejando deponer armas ante otro gobierno burgués, son una traición en medio mismo del combate.

El principal problema de las masas europeas, repitámoslo una vez más, es el de las armas. Armarse como clase y desarmar al enemigo de clase; con esta condición triunfará la revolución; sin ella las masas serán aplastadas por un nuevo totalitarismo. Pero, precisamente a esto se oponen con todas sus fuerzas los jefes stalinistas y socialistas, en su calidad de agentes de la burguesía. Las masas deberán arrojarlos por la borda si quieren evitar el ser conducidas por ellos a otra catástrofe. Recordemos, para terminar, el vergonzoso y traidor comportamiento de las organizaciones stalinistas y socialistas del mundo. Ni una manifestación, ni una protesta a favor de las masas griegas. En lo sucesivo, Churchill, Roosevelt y Stalin podrán emprender el asesinato de las masas en cualquier país, seguros de que esas dos organizaciones les ayudarán con su actitud.
