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Title: De Gaulle en Moscú
Description: El viaje de De Gaulle a Moscú, el regreso de Thorez y el plan stalino-gaullista para desarmar a las milicias obreras francesas.
Date: 01/11/1944
Category: Contra la Corriente n.º 21-22
URL: https://marxismo.school/hemeroteca/contra-la-corriente/1944-11-cc-de-gaulle-en-moscu
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*Contra la Corriente*, n.º 21-22, noviembre-diciembre de 1944 (págs. 9-11). [PDF del número completo](https://marxismo.school/assets/archivo/1939-58%20Hemeroteca%20del%20GCI/Contra%20la%20Corriente/18-19-20-21.pdf)

El viaje de De Gaulle a Moscú indica la intención del general de apoyarse en el stalinismo para hacer frente a la marea revolucionaria que ya ha hecho acto de presencia en Francia. Tomando las armas y castigando a los fascistas, las masas obreras indicaron, en el momento de la "liberación", que ésta significaba para ellas, la liberación de la esclavitud capitalista. ¿Sobre quién podía apoyarse De Gaulle para contener las masas obreras alzadas contra el enemigo de clase? Recurrir a las bayonetas anglo-americanas hubiera acelerado la crisis revolucionaria que De Gaulle quería evitar precisamente, pues el pueblo francés, después de cuatro años de opresión nazi, no hubiera soportado un instante la esclavitud anglo-sajona. De Gaulle lo sabía tan bien que se dió por tarea evitar la ingerencia directa anglo-sajona en Francia ya antes del desembarco aliado. Los "socialistas", comprometidos a los ojos de las masas por veinte años de incapacidad y de colaboración más o menos abierta con la burguesía (es decir de traición a la causa obrera) que culminaron en la estafa del Frente Popular, no lograron en los años de ocupación recuperar un prestigio suficiente para convertirse en intérpretes de las masas (traduttore, traditore). Estaban, por otra parte, demasiado cerca de la burguesía [ilegible] metidos en el gaullismo para aspirar a este papel. Sólo los stalinistas, que en Francia jamás habían participado en el gobierno y se apoyaban en el prestigio militar de la URSS y en los recuerdos de la revolución de Octubre siempre vivos en el espíritu de los trabajadores franceses, estaban en aptitud de engatusar a las masas para mantener la dominación capitalista. Por lo tanto De Gaulle, después de haberse opuesto algo a los stalinistas, que reclamaban la vuelta de Thorez, acabó cediendo a sus exigencias, comprendiendo los servicios inapreciables que podían prestar a la contrarrevolución.

Verdad que, en la cuestión del desarme de las milicias, los stalinistas, bajo la presión de las masas se opusieron a De Gaulle. Pero éste comprendió que insistir sería empujar el aliado stalinista a pesar suyo, por el camino de la guerra civil, lo que le exponía a desenmascararse ante los ojos de las masas demasiado pronto para colaborar eficazmente al restablecimiento completo del poder burgués. Más valía dejar hacer. En los países de Europa "libertados" por los ejércitos rusos, Stalin ha dado la prueba inequívoca de su decisión de evitar todo movimiento revolucionario; no había pues ninguna razón para que sus servidores franceses actuaran de otra manera en Francia.

Una muestra de la voluntad del stalinismo de servir a la burguesía acaba de sernos dada por Thorez mismo, quien, a su regreso a París, ha pronunciado un discurso del cual todo capitalista se congratula de que haya sido extremadamente moderado y conciliante, aunque no nos diga nada del sujeto tratado. Pero podemos estar seguros de que Thorez es el embajador directo de Stalin en Francia, de que su papel consiste en tranquilizar la burguesía acerca de las intenciones del partido stalinista en Francia y en colaborar estrechamente con ella y con los reformistas para reprimir la revolución socialista.

El viaje de De Gaulle a Moscú no reforzará la política enunciada en el discurso de Thorez. De Gaulle quiere recoger de la boca misma del "mariscal de los pueblos" la seguridad de que el partido llamado comunista lejos de estorbar el enderezamiento del capitalismo en Francia, cooperará con todas sus fuerzas en esta empresa, procurando guiar los obreros por el camino de la derrota. Esta entrevista permitirá precisar un plan común de acción stalino-gaullista en la cual cada uno de los asociados tendrá una faena que cumplir: De Gaulle manejará el garrote y Stalin pondrá los obreros bajo este garrote. Así se puede estar seguro desde ahora que, dentro de poco, los stalinistas franceses bajo un pretexto cualquiera, emprenderán una propaganda sistemática para el encuadramiento de las milicias obreras armadas en las formaciones burguesas. Darán el ejemplo: las unidades que ellos mismos controlan más estrechamente entrarán en bloque en el ejército o en la policía de De Gaulle y harán presión sobre los otros grupos de milicianos para convencerlos de seguir su ejemplo o devolver las armas. Ya De Gaulle les ha facilitado la empresa declarando que los que han tenido un mando en el período anterior al desembarque anglo-americano, conservarán [ilegible] integrarse con su grupo en las fuerzas armadas [ilegible] armados que rehusen entonces ingresar en [ilegible] calumniados ignominiosamente, tratados de bandidos, de trotskistas, etc... [ilegible] en reclamar su desarme por todos los medios, y si necesario, en tomar la iniciativa.

Nuestros compañeros franceses deben oponerse con todas sus fuerzas a esta maniobra y, desde ahora, denunciarla a los trabajadores. Las masas obreras deben, a todo costo, conservar las armas que han conquistado a los nazis y sus cómplices franceses; si no, se encontrarán indefensas ante las amenazas de capitalistas, reformistas y stalinistas aliados. Las armas en manos de los trabajadores —obedeciendo sólo a los comités democráticamente elegidos en los lugares de trabajo— son, no solamente la mejor garantía contra presión reaccionaria, sino también el mejor medio de hacer valer sus reivindicaciones y de conducir al triunfo la revolución socialista en marcha. ¡Ni un arma a la burguesía y a sus cómplices, los dirigentes stalinistas y reformistas! Tal debe ser la consigna de los bolchevique-leninistas franceses.
