Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, suplemento al n.º 22, 22 de junio de 1848 (Colonia), pp. 1-2, sección «Italia» (sin la noticia de Génova del 12 de junio sobre la Lunigiana, que el periódico da como tomada de otro diario); atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.

* Bolonia, 4 de junio. En los alrededores hubo en los dos últimos días un levantamiento en el que se arrancaron las banderas nacionales. Los periódicos italianos no permiten ver con claridad las causas de este movimiento campesino. Bolonia está tranquila. Mazzini llegó ayer aquí. El padre Gavazzi predica en el mercado contra la república e ilustra, como dice la Epoca de Roma, «al pueblo sobre sus verdaderos intereses».

El ayudante capitán Cirillo ha escrito desde Nápoles al conde Leopardi que las tropas napolitanas deben cruzar el Po y que él mismo traerá en breve el decreto real correspondiente.

Entretanto, la Epoca da la noticia oficial de que un regimiento de dragones cruzó el Po el día 3 en Finale. En Francolino ha pasado igualmente una batería de artillería.

* Roma, 8 de junio. Ayer partieron de aquí los carabineros hacia el Véneto entre los gritos de júbilo del pueblo.

* Ferrara, 7 de junio. La división napolitana de Zola pasó ya ayer por aquí. ¡Qué prisa en una retirada tan vergonzosa! Ya en Lugo la insubordinación era tan grande que se formó un comité de suboficiales para regular la marcha a su antojo.

— Rovigo fue ocupada el 8 por guardias nacionales lombardos, y el 9 por la batería napolitana que había cruzado el Po en Francolino y por guardia nacional boloñesa y voluntarios napolitanos.

Venecia. Durando, tras la capitulación concertada con los austriacos en Vicenza, ha tenido que retirar al otro lado del Po no solo sus propias tropas, sino también la guarnición pontificia de Padua. Lo ha hecho, y la brigada austriaca de Lichtenstein ocupará ahora Padua. El teniente mariscal de campo Welden bombardea Treviso sin cesar con bombas y cohetes incendiarios. Se le han enviado dos diputaciones para negociar, pero el fuego continúa sin interrupción.

† Turín, 13 de junio. Anteayer llegaron aquí los miembros del gobierno provisional de Milán para negociar sobre el modo de gobernar Lombardía hasta la Asamblea constituyente. Hoy han llegado los señores Tecchio, de Vicenza; Callegari, de Padua; Perazzoli, de Treviso, y Cervesato, de Rovigo, para traer el resultado de las votaciones de sus provincias sobre la anexión inmediata al Piamonte.

Génova, 12 de junio. Hoy se dirigió una enorme masa del pueblo ante el palacio Brignole-Sale y exigió a gritos que se quitara el emblema de los jesuitas colocado allí en otros tiempos. Los moradores del palacio vacilaron al principio, pero pronto se vieron obligados a quitar a toda prisa de la vista del pueblo aquel escudo de mármol. La retirada se hizo entre fuertes aplausos y al grito de: «¡Abajo los enemigos de Italia, abajo los jesuitas para siempre; viva la Cámara de Diputados, que ha decretado su expulsión perpetua del país!».

* Según cartas del Friul, los austriacos de Udine tenían que permanecer continuamente sobre las armas. Palmanova sigue resistiendo, y el general Zucchi hace salidas frecuentes y afortunadas.

× Nápoles, 8 de junio. Aquí la situación sigue siendo muy mala: patrullas recorren las calles, se envían tropas y cañones hacia el Pizzo, y a su frente está Nunziante, que había sido suspendido en los días de libertad. Y todo se hace con la mayor hipocresía. Bozzelli, el antiguo exiliado, está al frente y lo dirige todo; como viejo liberal, sabe hacer que el periódico oficial diga palabras de miel, sobre todo para tranquilizar a las provincias, que tras la supresión de los periódicos liberales no pueden leer otra cosa sobre Nápoles; así, este periódico afirma que el número de víctimas del 15 fue de solo 132. Y habla además del sacratísimo (sacrosanto) estatuto constitucional, tan sagrado que los soldados cobraron doble soldada el 15 pese a la negativa de los ministros a firmar; pero que los ministros firmen o no, ¿qué importa eso ahora? El dinero se derrocha literalmente en los soldados. Cuando en tiempos mejores los ministros autorizaron una colecta extraordinaria para los pobres, el rey suscribió 4000 ducados; ahora, cuando llegaron de Sicilia las tropas, que tuvieron que huir dejando atrás sus mochilas, se abre una suscripción para ellas y a la cabeza de la lista figura el rey con 65.000 florines.

— Los soldados y los lazzaroni son ahora aquí los protegidos; los lazzaroni son por completo los amos de la ciudad. Hace poco, un comerciante tenía que descargar un cargamento de carbón; contrató el trabajo con dieciséis de esta gente por un precio fijo, pero en cuanto tuvieron la mercancía en sus manos exigieron cuatro veces más. El propietario acudió a la policía, donde el comisario le aconsejó que se entendiera por las buenas con los lazzaroni, ya que él no podía intervenir. Solo por hacerle un favor intervino en el asunto, no como funcionario sino como árbitro, y acordó que los lazzaroni cobraran aproximadamente el doble del precio convenido. A un conocido mío le dijo un juez de paz: la sentencia se la dicto con mucho gusto, porque tiene usted razón, pero hacerla ejecutar, eso no es posible, porque hoy en día aquí no hay leyes.