Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 30, 30 de junio de 1848 (Colonia), p. 4, sección «Italia»; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.

= Nápoles, 15 de junio. Ayer se levantó el estado de sitio; hoy se celebran las elecciones. Cómo saldrán no necesita, naturalmente, ni explicación ni profecía. El gobierno hace correr el rumor de que quiere devolverlo todo a la situación anterior al 14 de mayo; se esperan de un momento a otro los decretos correspondientes. Pero «¡es demasiado tarde!». El movimiento en las dos Calabrias y en las demás provincias es demasiado fuerte y unido para que las bribonadas y las mentiras de un verdugo coronado y de sus infames compinches puedan surtir allí jamás efecto alguno. El gobierno provisional de Cosenza goza de la plena confianza de toda la provincia; se ocupa de los preparativos de guerra como en un país sólidamente constituido. Paola está fortificada; el coronel Altimari marcha con 8000 hombres contra el general Busacchi, que está en Maratea y amenaza Castrovillari. De Mesina han llegado 22 piezas de artillería de distinto calibre. En Catanzaro, el gobierno provisional ha armado a los ciudadanos, ha movilizado a 3000 guardias nacionales del distrito de Nicastro, ha hecho derribar los puentes y destruir los caminos, ha atrincherado aldeas y burgos y ha establecido varios campamentos de observación. Se ha puesto precio de 7000 ducados a la cabeza de Nunziante. Nunziante está entre Monteleone y Pizzo con 3000 hombres, sin poder moverse. Intentó tomar con una vanguardia de 300 hombres una cabeza de puente en Bevilacqua, pero los ciudadanos lo rechazaron con una pérdida de 37 hombres. Una muchacha, la hermana de Tancredi de Riso, ha destinado 4000 ducados de su dote a la cabeza de Nunziante. El número de tropas reales en Calabria asciende a unos 10.000 hombres; la fuerza de los insurrectos, a 30.000 por lo menos. En la caja de guerra de los insurrectos hay 90.000 escudos. Según noticias llegadas aquí, también Potenza, el Cilento y Lecce están sublevados.

* Roma, 16 de junio. La Cámara de Diputados se había aplazado hasta el lunes, pero, a causa de los informes llegados de Vicenza y de las comunicaciones oficiales de Durando, fue convocada ya esta mañana. Reina gran agitación entre los diputados. La capitulación de Durando ha causado en ellos, como en todo el pueblo, una impresión dolorosa. El presidente expone el objeto de la sesión de hoy: ante las circunstancias extraordinarias, habría que tomar también medidas adecuadas. Farini propone dos cosas: 1, que la guerra se continúe con el mayor celo; 2, que todos los suizos que tanto se distinguieron en la defensa de Vicenza reciban la ciudadanía italiana y que, además, se exprese a todos los heroicos defensores de la ciudad el reconocimiento de su valentía. Sterbini presenta otras cuatro propuestas, la segunda de las cuales pide un voto de confianza al ministerio y la tercera la votación de 2 millones de escudos para continuar la guerra. Antes de abrirse el debate sobre ellas, Orioli dirige una interpelación al ministerio sobre la verdadera causa de la capitulación de Vicenza y de la llamada del general Ferrari. El ministerio responde al primer punto, pero de modo que el asunto no queda del todo claro; sobre Ferrari calla. Bonaparte exige que el ministro se explique también sobre ello. La mayoría de la Cámara apoya la exigencia de Bonaparte. El ministro de la Guerra da entonces como razón, respecto de Ferrari, que entre ambos jefes había desacuerdo y en ambos cuerpos falta de armonía; por eso el ministerio había querido oír explicaciones de boca del propio Ferrari. Orioli no queda satisfecho, ve la causa de los reveses en la mala elección de los oficiales superiores e insiste en una investigación detallada de todas las circunstancias relacionadas con la capitulación. El ministerio no se opone a ello y desea igualmente una investigación. En la votación, sin embargo, se rechaza la propuesta de Orioli, y a continuación se aprueba por unanimidad la propuesta de Farini antes mencionada. Sterbini toma ahora la palabra sobre sus propuestas anteriores. Como las modificó un poco tras los debates que acababan de tener lugar y, refiriéndose a la carta de respuesta del emperador austriaco al papa, subrayó la necesidad de que «nuestros soldados estén presentes en la llanura lombarda en todo hecho de armas y de que esta poderosa ayuda moral y material esté siempre al lado de nuestros hermanos italianos», la Cámara se entusiasmó tanto que aprobó por unanimidad su propuesta, declarando con ello que la guerra, hasta la expulsión de los austriacos de todo el país, se continuará por parte romana con todos los medios y con toda la energía de que dispone el pueblo romano.

— Los informes de Venecia del 14 de junio muestran que el gobierno provisional lo pone todo en juego para contrarrestar los planes austriacos. Se dice que el comandante del importante fuerte de Marghera ha sido arrestado por mantener correspondencia secreta con los austriacos, a los que quería entregar el fuerte.