Publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 66, 5 de agosto de 1848 (Colonia), pp. 3-4, sección «Italia»; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán
* Sobre los acontecimientos del norte de Italia publica el National de París un informe del que tomamos lo siguiente: . . . . Mientras el martes 25 la artillería piamontesa tronaba desde las alturas de Somma Campagna sobre el ejército austriaco, que ya vacilaba, por desgracia avanzó desde Verona, donde Radetzky había concentrado todas las fuerzas de Legnago y Vicenza, un nuevo cuerpo enemigo, que cayó sobre la retaguardia del ejército piamontés. Este movimiento solo fue posible por la defección, más aún, por la falta de valor de los lombardos recién reclutados y por la traición de los modeneses, pues estos últimos, al acercarse los austriacos a Salionze y Mozambano, habían abandonado ya desde el 24 todas las posiciones que se les habían confiado. Los piamonteses, más hechos a la guerra, tuvieron que retirarse entonces, tras una resistencia digna de reconocimiento, sobre Villafranca. Caída la noche, tuvieron que replegarse más, hasta Goito. Lo hicieron en buen orden, llevando consigo 2500 prisioneros.
La Démocratie pacifique comunica que el 1 de agosto llegó a París el señor Guerrieri, como enviado extraordinario de Milán, para pedir la ayuda de Francia. Enseguida se celebró un consejo de ministros que, según se asegura, decidió intervenir. Además se despacharon de inmediato correos al almirante Bruat, en Tolón, y, por otro lado, a Carlos Alberto.
La Patrie observa: el señor Guerrieri, enviado extraordinario de Milán, que llegó a París esta mañana (1 de agosto), trae la noticia de que en Milán se ha constituido un comité de salud pública, y por cierto de tres personas pertenecientes al partido republicano: Maestri, Restelli y el general Fanti. Cuando Guerrieri salió de Milán, la noche del 28, se aseguraba que los austriacos estaban en Volta, en la orilla derecha del Mincio.
En el Journal de Bruxelles aparece una carta de Turín del 29 de julio, en cuya posdata se lee: Acaba de llegar aquí una noticia importante. En Milán ha estallado una nueva revolución y el antiguo Gobierno ha sido derribado. Carlo Cattaneo, el célebre publicista, es dictador. Esta noticia del Journal de Bruxelles parece ser solo una exageración y provenir de la constitución, que acabamos de referir, de un comité de salud pública.
En Turín, a raíz de las noticias de Lombardía, la crisis ministerial que duraba tantas semanas ha terminado de golpe, y Casati (milanés) ha sido nombrado presidente del Consejo, con Paleocapa, Rossetti y Collegno (diputados) y Ricci y Pareto (ministros hasta ahora) como colegas. Este Ministerio, sin embargo, no ha sido bien acogido. Al salir el correo, en la plaza Carignano se reunía una considerable masa popular para manifestarse contra él. Al mismo tiempo, todos los muros están cubiertos de carteles que exhortan a la Cámara a dejar a un lado todo lo demás y ocuparse solo de los asuntos de la guerra.
— Según el Journal des Débats, el general D'Aspre, que antes ocupaba Padua y Vicenza, fue llamado por Radetzky. A consecuencia de ello, la población de Padua se habría levantado y expulsado a la débil guarnición, compuesta de croatas. La exasperación de los paduanos era tanto mayor cuanto que el gobernador había hecho fusilar poco antes a 3 jóvenes. Se añadía que el general Pepe, saliendo de Venecia con sus tropas, habría ocupado Padua. En cuanto a Treviso, se afirma que allí ha sido expulsada la guarnición austriaca.
* Milán, 27 de julio. Según el periódico de aquí Il Ventidue Marzo, el ejército italiano está en completo orden de batalla en Goito y sus alrededores. Allí ha llegado también la división del general Sonnaz, después de haber abastecido debidamente Peschiera y haberla puesto en el mejor estado de defensa. Es del todo cierto que se han hecho 2000 prisioneros austriacos. El Gobierno provisional ha confiado al general Zucchi el mando supremo de las tropas que se hallan en Brescia. También el general Fanti ha sido puesto al frente de 5000 hombres para marchar al campamento. El coronel Griffini saldrá mañana con las tropas que hay aquí y con las guardias cívicas movilizadas. Este rápido auxilio elevará mucho el ánimo de la población en las cercanías del teatro de la guerra. La última noticia llegada dice que los italianos han atacado al enemigo en Volta, pero no se sabía nada del resultado.
* Roma, 21 de julio. Ayer Mamiani volvió a rendir cuentas de la actuación de su Ministerio hasta la fecha, porque, demasiado susceptible, creyó que la Cámara había dado la razón a algunos oradores mordaces de la víspera, lo que no era el caso. La mayoría de la Cámara está decididamente a favor de Mamiani. Este expuso una vez más todas las dificultades con que ha tenido que luchar hasta ahora. Sobre la guerra dijo, entre otras cosas: «Para mí la patria es toda Italia. Mientras el ejército de Carlos Alberto se mantenga firme, Italia no está aún en el peligro extremo. Pero si Carlos Alberto sufriera una derrota, rogaría a mis colegas que interrumpieran sus discusiones, inútiles entonces, y los animaría, más aún, los espolearía a empuñar el mosquete». (Grandes aplausos.) Observa además: «Hay 2 formas de hacer la guerra: de ejército contra ejército, o de pueblos contra ejércitos. La primera es imposible para nosotros, porque no tenemos nada parecido que oponer al ejército bien organizado del enemigo. Y puedo decirles que no hay ministerio en el mundo capaz de improvisar un ejército en pocos días. Solo queda, pues, la segunda forma de hacer la guerra. Para ella hacen falta la valentía, el coraje, el celo de los ciudadanos, una energía como la que mostró el pueblo de Zaragoza». Orioli ataca entonces furiosamente al Ministerio; no le encuentra nada bueno. Su discurso provoca una agitación extraordinaria en la Cámara y en las tribunas. Sterbini observa con razón, al final de esta discusión bastante tempestuosa, que mientras otro poder (el del papa) impida a los ministros ser ministros verdaderamente constitucionales, toda acusación contra ellos carece de fundamento. Él solo pide saber en qué punto está la crisis ministerial. Mamiani responde: no ha terminado, pero terminará pronto.
* Roma, 23 de julio. Lo más notable de la sesión de ayer de la Cámara de Diputados fue la declaración de Mamiani sobre los esfuerzos hechos hasta ahora para establecer entre los Estados de Roma, Toscana y Cerdeña no solo una unión aduanera, sino también una alianza política. Tras referirse a las negociaciones precedentes, leyó los cuatro artículos que el Gobierno romano había presentado a los demás Gobiernos como tratado definitivo. Decían así:
Art. I. Desde que los tres Gobiernos de Roma, Turín y Florencia formaron la unión aduanera, se han ocupado de la idea de llegar a una liga política que vendría a ser, por así decir, el primer núcleo activo de la nacionalidad italiana y daría a Italia la unidad de fuerzas necesaria para su defensa interior y exterior. Art. II. Las circunstancias sobrevenidas entretanto han producido implícitamente y de hecho la citada liga, que ahora ha de concluirse formalmente entre los tres Estados. Art. III. Por cuanto los tres Gobiernos de Roma, Turín y Florencia creen llegado el momento de intercambiar entre sí esta declaración expresa, proclaman de común acuerdo, ante Italia y ante Europa, que entre ellos existe una alianza política (Lega politica), de la que es mediador y autor el excelso e inmortal Pío IX. Art. IV. Roma queda designada como lugar de reunión de los plenipotenciarios que los tres Gobiernos nombrarán para las sucesivas combinaciones que puedan requerir la naturaleza y el fin de la liga.
Mamiani añade: este ultimátum no ha encontrado ninguna objeción seria. También sobre la elección del lugar se hicieron solo observaciones de pasada. Todo estaba listo para firmar el tratado cuando el Ministerio del Piamonte presentó su dimisión. (Hacemos notar aquí que, para Carlos Alberto y su camarilla, precisamente la proximidad de la conclusión de esta «Lega politica» fue el motivo para provocar la dimisión del Ministerio piamontés e impedir durante tantas semanas la formación de uno nuevo. La «Espada de Italia», que ya se veía rey del «reino itálico», estaba furioso por dentro de tener que firmar todavía un tratado con Roma y Toscana, que de todos modos esperaba tragarse pronto, y de tener que reconocer a Roma, por así decir, como Estado confederado.) «Hoy mismo», concluye Mamiani, «el ministro piamontés de Asuntos Exteriores me ha hecho saber que, en cuanto se haya reconstituido el Ministerio, lo primero de lo que se ocuparán será la conclusión definitiva de la “Lega”».
‖ Nápoles, 19 de julio. Hace unos días la policía detuvo al padre de los dos hermanos Sangiorgio, que al parecer fueron los más activos en la construcción de las barricadas de mayo. Debía revelar el paradero de sus hijos fugitivos. Pese a toda la refinada crueldad empleada contra él, no cometió la traición. Ya antes varios pares se habían negado a aceptar el nombramiento, y ahora otros seis de los pares más prestigiosos han rechazado los escaños que se les ofrecían en la primera Cámara. Si las cosas siguen así, Fernando tendrá que llamar a los lazzaroni a su Cámara de los Pares. Los 3 oficiales y el suboficial que, junto con otros 26, fueron apresados en aguas de Corfú por el vapor Stromboli, como participantes en la insurrección calabresa, y traídos aquí, serán llevados ante un consejo de guerra extraordinario. — En el Cilento la insurrección continúa todavía al otro lado del río Lento. En Tredenaro hubo un combate entre los cilentanos y la guardia real. Los primeros fueron derrotados con pérdidas. Siguió un segundo encuentro en Ogliastro, cuyo desenlace aún no se conoce. También se combatió en el distrito de Sala; eran sobre todo los ciudadanos de Sala, Polla y Atena los que se habían alzado en armas. Faltan los detalles. Se han embarcado tropas hacia Sapri para combatir a estos insurgentes.