Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 253, 23 de marzo de 1849 (Colonia), suplemento (Beilage), p. 1; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.

Hungría.

* Las noticias del teatro de la guerra no son hoy importantes. Jellachich ha vuelto a Pest, después de haber sido derrotado por los magiares, según afirma la correspondencia magiar, en Jászberény. Ya habrían llegado a Buda 1000 heridos. También Schlick sigue en Buda. La correspondencia magiar sigue afirmando (cosa que nosotros, de momento, tenemos todavía por chismes de Pest) que Görgei habría irrumpido en Eslovaquia con 30.000 hombres y ocupado las ciudades mineras. En la región de Földvár había 2000 honvéds y 6000 campesinos sublevados. Pero los barcos enviados allí con tropas volvieron ya al día siguiente sin haber logrado nada. Incluso en los alrededores más próximos de Pest merodean bandas de insurrectos a caballo. (C. Bl. a. B.) El ministro austriaco Schwarzenberg y el ex ministro de Hacienda Kübeck estarían en Pest para arreglar la cuestión de los billetes húngaros. (Corresp. magiar.) La noticia de una victoria de los serbios ante Theresiopel y de la toma de esta ciudad se convierte ahora en una derrota de los serbios y en la confesión de que los magiares, además de Szeged, ocupan también Theresiopel. En Sirmia reina, como entre todos los eslavos del sur, una gran agitación.

* Sibiu, 24 de febrero. Con esta fecha trae el National de París una correspondencia según la cual, en Brașov como en otras ciudades de Transilvania, todos los refugiados políticos de Valaquia fueron encarcelados por los rusos poco después de su entrada en Transilvania. Es cierto que el general austriaco les había asegurado unos días antes, bajo palabra de honor, la protección de sus personas. Los refugiados confiaron en esta promesa. Ahora pueden reflexionar en la cárcel sobre el significado de la «palabra de honor» de los generales y matones por la gracia de Dios. Incluso dos mujeres cuyos maridos desempeñaron un papel en la revolución valaca y que se pusieron a salvo al acercarse los rusos han sido detenidas en lugar de sus maridos, y no volverán a ver la luz del día tan pronto.