Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 258, 29 de marzo de 1849 (Colonia), suplemento (Beilage), p. 1; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.
Hungría.
* La estrella de la fortuna sigue sin querer brillar para los imperiales, pese a todos los refuerzos traídos, pese a toda su superioridad numérica. La Ostdeutsche Post fabula en una correspondencia (?) de Pest del 20 de marzo:
«El barón Hammerstein habría cruzado ya el Tisza y avanzado hasta Nyíregyháza, a 8 horas de Debrecen. Por el otro lado, Puchner tiene que estar ya cerca de Nagyvárad, y ahora mismo corre el rumor de que Szeged se ha rendido sin desenvainar la espada.»
«Habría», «tiene que», «corre el rumor»: estas son las noticias fidedignas del teatro de la guerra que la Ostdeutsche Post lanza al mundo y que la fiable, «crítica y selectiva», ponderada Kölnische Zeitung ha comunicado esta mañana a sus lectores en su segunda edición sin más comentario.
La Ostdeutsche Post, y tras ella la Kölnische Zeitung, informan además:
«Según informes bastante fidedignos, los serbios que están ante Szeged han recibido la orden de unirse al ejército imperial que está junto al Tisza. El ban ha tomado entonces el mando supremo de estos dos cuerpos unidos y ha emprendido con ellos la marcha hacia Debrecen.» (!!!)
Esta supuesta correspondencia de Pest no es más que el habitual chismorreo vienés de estado de sitio, en el que no hay una palabra de verdad. La Kölnische Zeitung podía saberlo: en primer lugar, no había ningún boletín, que se habría publicado ante cualquier éxito, por pequeño que fuera; y en segundo lugar, podía leer, reproducida en la Deutsche Allgemeine Zeitung y en el original en el Constitutionelles Blatt aus Böhmen, una correspondencia real de Pest del 20 que no sabe una palabra de las «noticias fidedignas» «de la Ostdeutsche». ¡Y la digna dama de Colonia todavía se atreve a reprochar a la Breslauer Zeitung, que no pretende hacer crítica, falta de crítica respecto de las correspondencias magiares!
En efecto, el C. Bl. a. B. informa desde Pest el 20 todo lo contrario:
«La caída de Szeged no se ha confirmado; al contrario, se dice que los imperiales han abandonado Kecskemét por razones estratégicas. El enemigo parece concentrar todas sus fuerzas en ese punto y considerar Szeged la clave del actual plan de operaciones austriaco. También de nuestra parte salieron ayer refuerzos por ferrocarril hacia el teatro de la guerra.»
Esto es todo lo que esta correspondencia, escrita de verdad en Pest, cuenta del teatro de la guerra.
Es cierto que el barón Hammerstein ha avanzado con refuerzos —se dice que con diez batallones— desde Galitzia, Hernád abajo, hacia Tokaj. Pero nunca habría cruzado allí el Tisza sin un combate tenaz y victorioso, ¿y una victoria tan importante no la habrían pregonado enseguida los imperiales en sus boletines? De Tokaj a Nyíregyháza hay cuatro buenas millas, es decir, en esta región pantanosa y en esta estación lluviosa, para un ejército regular, 2 o 3 jornadas de marcha completas. ¡Y Hammerstein habría avanzado hasta Nyíregyháza sin que haya llegado a Viena la noticia oficial de su paso del Tisza, ocurrido varios días antes!!
Si Hammerstein hubiera llegado siquiera a Tokaj, habríamos recibido boletín tras boletín lleno de cantos triunfales. Sabríamos dónde está Götz, dónde está Jablonowski, dónde está Chorich, dónde está Schlick. De todo eso no sabemos una palabra. Desde el 26 de febrero, cuando tuvo lugar la equívoca batalla de Kápolna, es decir, desde hace casi cuatro semanas, no hemos oído ni una palabra oficial del Tisza; y lo que hemos oído de fuente no oficial se contradecía cada día.
La primera de las tres columnas a cuya cabeza la Kölnische Zeitung cruzaba el Tisza solo existía, pues, en la fantasía.
La segunda tendría que ser la de Schlick. Pero Schlick estaba todavía el 17 o el 18 en Cegléd, como informa también el C. Bl. a. B. En Szolnok, el punto de paso más cercano, no podía ni hablarse de cruzar el Tisza. Allí fracasó incluso el ingenio del caballeresco ban y capitán de bandoleros Jelachich, y se había renunciado a todo intento de pasar por allí. Y si hubiera cruzado el Tisza en Tiszafüred, el único punto de paso próximo, primero habría tenido que ir allí, concentrar allí sus fuerzas y librar una batalla. Todo eso habría tenido que ocurrir en el breve plazo del 18 al 20, y eso es imposible por razones cronológicas evidentes. La presencia de Schlick en Cegléd hace pensar en cualquier cosa antes que en un paso del Tisza que hubiera que hacer a toda prisa; al contrario, unida a otros informes, permite concluir que Schlick estaba allí, donde el ala derecha de sus tropas tiene que enlazar con el ala izquierda extrema del cuerpo de Jelachich, solo para una inspección.
La tercera columna habría sido, naturalmente, la de Jelachich. Pero esta, según las únicas noticias directas de Pest que tenemos, se ha retirado «por razones estratégicas» (como dicen siempre los imperiales cuando son derrotados) incluso por detrás de Kecskemét. Ahora bien, Kecskemét está a 12 millas de Szeged, el único punto de paso del Tisza posible aquí y notorio eje de las operaciones de Jelachich. ¿De qué nos sirve, entonces, que los serbios «reciban la orden» de «unirse» con él, que está a 14 millas de ellos, y a qué viene aquí el ridículo añadido de que, a consecuencia de este mero proyecto de unión, el ban «marcharía» directamente «sobre Debrecen», que está a más de 25 millas de Szeged, de la Szeged todavía no conquistada?
Puchner, sigue fabulando la Ostdeutsche Post, tiene que estar ya cerca de Nagyvárad. Desde luego, si fuera por los deseos de los imperiales, haría tiempo que estaría allí. Pero hasta ahora solo sabemos que, mientras los 30.000 rusos que están ahora en Transilvania mantienen a raya a los székelys, él no opera hacia Nagyvárad, sino en dirección opuesta, hacia Sighișoara y Târgu Mureș.
Lo que significa, por lo demás, expulsar a los magiares de su sólida posición tras el Tisza y conquistar Debrecen, sobre todo ahora que se acerca la estación de las lluvias, lo prueba lo siguiente del C. Bl. a. B.:
«Para las operaciones militares por los caminos y campos arcillosos junto al Tisza y a este lado de él, es desde luego más ventajoso que la estación de lluvias habitual llegue unas semanas más tarde. Durante esa estación, Debrecen es una isla en el barro, a la que, aun en tiempo de paz, solo se abre camino a duras penas. Deduzca de ello con qué obstáculos del terreno tienen que luchar nuestras valientes tropas antes de alcanzar el foco de la rebelión. Además, en el camino de Debrecen hay pusztas de tal extensión que hay que cabalgar casi un día para llegar al único pozo que da agua a sus pastores de caballos. Y en estas llanuras la caballería austriaca tiene que combatir a un enemigo que está allí en su casa y cuyo pequeño e incansable caballo puede llamarse el camello de la puszta.»
Así que primero los pantanos del Tisza y del Körös, que forman un foso natural alrededor de la llanura de Debrecen, y luego el Sáhara de Debrecen mismo, donde coraceros y ulanos austriacos tienen que emprender contra los ligeros húsares húngaros la misma lucha que la pesada caballería francesa tuvo que librar contra los jinetes árabes en los primeros años de la guerra de Argelia.
Del Banato sabemos que a la complicación serbia se ha añadido otra nueva. Se ha azuzado a los rumanos contra los serbios; si a favor o en contra de los imperiales, no lo sabemos. Probablemente hay detrás una intriga imperial.
La fortaleza de Temesvár se arma con fuerza, no contra los magiares, sino contra... los serbios. Se ve que el malestar de los serbios tiene que ir en aumento.
En cuanto a la toma de Petrovaradin, «esperada» varias veces desde hace algún tiempo, vuelve a desvanecerse en humo. Escúchese al C. Bl. a. B.:
Del Drava, 18 de marzo. Hace algún tiempo podía leerse en los periódicos de Viena que la fortaleza de Petrovaradin había sido tomada al asalto por las tropas imperiales. Petrovaradin ni siquiera puede ser tomada al asalto, a menos que se quisiera hacer matar a 20.000 o 30.000 hombres. Quien sea militar y conozca la fortaleza nos dará la razón. Si la fortaleza no se rinde por sí misma, solo puede ser rendida por hambre. Por desgracia, nuestras esperanzas de una pronta capitulación, que al principio nos dieron los parlamentarios, se ensombrecen cada vez más, y los oficiales que acaban de huir de allí no nos abren ninguna perspectiva halagüeña, pues sobre todo la tropa y los honvéds actúan de modo terrorista.
A espaldas de los imperiales cabe «esperar» un nuevo levantamiento. El regimiento de dragones que ocupaba el bosque de Bakony ha sido llamado a Pest y ha llegado allí. Las guerrillas de honvéds, que merodeaban por allí en gran número, reorganizarán en el acto el levantamiento y se pondrán en contacto con los insurrectos del comitado de Tolna.
Presburgo, 20 de marzo. El teniente mariscal de campo Kempen, como todavía muchas personas esconden armas y municiones, ha declarado en una proclama del 17 del corriente que procederá con el mayor rigor, y ha hecho publicar en su distrito militar un nuevo y último plazo de 10 días para la entrega voluntaria de todas las armas y municiones, transcurrido el cual se aplicará sin miramientos todo el rigor del estado de sitio a todos los que sigan ocultando armas o municiones. Ayer fueron condenadas de nuevo 7 personas por ocultación de armas, en su mayoría campesinos del comitado de Presburgo: tres a tres años de cárcel cada uno, tres a dos años y uno a seis meses de arresto cargado de hierros. Asimismo, un cabo inválido fue degradado de su empleo de suboficial por «difundir noticias falsas e inquietantes» y castigado además con un año de calabozo cargado de hierros!!!