Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 262, 3 de abril de 1849 (Colonia), pp. 2-3; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.

Hungría.

* Las últimas noticias confirman por completo nuestra comunicación de ayer de que los magiares han avanzado hasta la zona de Nógrád. Görgey ha roto en la zona de Miskolc el despliegue del ejército imperial y con ello —así lo comunica la correspondencia litografiada de Viena según una carta de Pest del 26— ha obligado al teniente mariscal de campo Ramberg a retirarse hasta Waitzen, sobre el Danubio, 20-25 millas por detrás de Miskolc.

Por esta noticia sabemos por fin algo de los cuerpos de Götz y Jablonowski, perdidos durante tanto tiempo, pues son precisamente estas dos brigadas las que manda Ramberg. Así pues, se dirigieron por Kaschau hacia el Tisza y allí han sido rechazados por los magiares al otro lado del Hernád. Mientras en Viena se hacía correr que estaban en Tokaj, han tenido que retirarse a Miskolc, cuatro millas más al oeste, para no perder el contacto con el ejército principal. Y desde Miskolc son rechazados de golpe 20-25 millas por una nueva y audaz marcha de Görgey. En vez de avanzar hacia el Tisza, no les queda más que intentar, en el recodo en que el Danubio abandona la dirección este para volverse hacia el sur, cerrar a los magiares el camino hacia Komárom.

Es un destino peculiar de todos los cuerpos imperiales que marchan desde los Altos Cárpatos hacia el Tisza el de verse expulsados de la línea de operaciones que se les había trazado y rechazados sobre el ejército principal, que opera desde Pest. Schlick fue el primero que bajó por el Hernád hacia Tokaj. Apenas llegado allí, lo expulsó Görgey, que en su brillante retirada, o más bien marcha triunfal, a través de la Alta Hungría le había caído por la espalda; al teniente mariscal de campo Schlick no le quedó otro remedio que bajar Tisza abajo, unirse con Windischgrätz y abandonar a los magiares la parte oriental de la Alta Hungría. Después baja Ramberg por el Hernád, y hemos visto que ha corrido la misma suerte.

La gran ventaja estratégica que los magiares han conseguido así una vez más es la liberación de la mayor parte, con mucho, de la Alta Hungría hasta las ciudades mineras y el Jablunka, el apoyo de su ala derecha en los Cárpatos, el enlace establecido con las partidas francas del nordeste eslovaco y la apertura de un camino para liberar Komárom. Si no han podido conquistar todo esto sin concentrar al mismo tiempo más al ejército imperial, eso apenas es una desventaja para ellos en un país como Hungría, cuyo terreno, tanto en la montaña como en la llanura, hace depender mucho más de las combinaciones estratégicas y del éxito de la guerra de guerrillas que de las grandes batallas. Precisamente el despliegue del ejército imperial en una larga línea de batalla que desborde a los magiares es aquí lo peligroso, y precisamente ese despliegue se les estropea cada vez a los imperiales; más aún, las cosas están ahora de tal modo que son los magiares los que amenazan con desbordar a los imperiales.

Aquí no puede ayudar a los imperiales, de una vez por todas, más que un fuerte socorro desde Galitzia, capaz de sostener el alto Tisza. Y ese socorro solo pueden darlo los rusos: ya sea dejando las manos libres a las tropas imperiales y reales de allí mediante la ocupación de Galitzia, ya sea entrando ellos mismos en Hungría. Se recordará que Hammerstein debía haber cruzado los Cárpatos con 12.000 austriacos y avanzado hasta el alto Tisza, y que este rumor resultó falso. Ahora se repite, y en edición mejorada.

Los rusos mismos van a ir a Hungría. El corresponsal austriaco escribe desde Pest: «Un viajero que llegó aquí en ferrocarril nos aseguró que había sabido de buena fuente que los rusos han entrado en Galitzia para marchar desde allí inmediatamente sobre Hungría.»

Eso sí puede ayudar; ninguna otra cosa ayudará tan fácilmente. Sean ciertos o no estos rumores, demuestran en todo caso la importancia que los generales imperiales conceden a la posesión de la Alta Hungría.

En esta nueva expedición de Görgey han quedado completamente devastadas las fincas de varios magnates húngaros, las de los Pallavicini y las del conde Szirmay, entre otros. Estos señores habían traicionado a sus compatriotas y querían organizar cuerpos francos contra los magiares.

En Transilvania habrían entrado 60.000 rusos.

En Pest se decía el 25 que la fortaleza de Arad había sido tomada al asalto por los magiares al mando del francés Duchatel. En ello habrían caído 3.000 magiares. Además circulan en Viena y en Pest muchos rumores de ley marcial: que Bem ha muerto, que Dembiński ha perdido el brazo derecho, etc.

Del C. Bl. a. B., que nuevamente no nos llega hasta esta mañana, tomamos además lo siguiente: el 25 no se tenía en Pest la menor noticia ni de Schlick ni de Jelačić. Se suponía que permanecían inactivos y esperaban refuerzos. «El tiempo actual es además demasiado desfavorable para emprender una campaña a través del mar de barro de las pustas húngaras. Anteayer nevó sin parar, mientras que hoy y ayer cae del cielo con tenaz constancia una lluvia fina, de tierra y de chubascos. El correo llevaba ya ayer diez horas de retraso.»

En cambio, se habría restablecido la navegación regular por el Danubio de Pest a Esseg; por cuánto tiempo, está por ver. En todo caso, la marcha de Jelačić sobre Kecskemét ha tenido como consecuencia que los insurrectos del comitado de Tolna queden cortados de la fuerza principal magiar y que se frustre el movimiento de los magiares desde Szeged contra el Danubio, que al parecer estaba en efecto proyectado. Ese movimiento buscaba en el ala derecha de los imperiales el mismo desbordamiento que Görgey prácticamente ha llevado a cabo en la izquierda.

Komárom sigue siendo bombardeada sin resultado. En la propia fortaleza hubo una lucha; el partido inclinado a la rendición fue vencido, y los magiares revolucionarios han implantado ahora el terror y fusilan a todo traidor. Las tropas austriacas de asedio tienen que soportar las mayores penalidades, nieve y lluvia. El 24 de marzo la nieve alcanzaba 4 pies de altura.

La A. A. Z. publica un artículo, «Tres meses de la guerra de Hungría», que contiene confesiones tanto más importantes cuanto más negro y amarillo es su autor. Volveremos sobre él.

* Presburgo, 28 de marzo. Johann Baldini, de 30 años, casado, antes ingeniero de la dirección de ferrocarriles húngara y luego teniente en el cuerpo franco de Frangepán del gobierno húngaro, ha sido condenado a la horca por su participación en la resistencia armada contra las bestias imperiales y reales de la ley marcial, y ayer por la mañana, «por ulterior alta autorización», fue ejecutado con pólvora y plomo.