Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 280, 24 de abril de 1849 (Colonia), p. 3; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.

Hungría.

* Entre los muchos rumores contradictorios, en parte evidentemente inventados por los imperiales, solo destacan dos hechos seguros: primero, que los magiares han cruzado el Gran y han derrotado en la orilla izquierda del Danubio, junto a Párkány, frente a Gran, al cuerpo reunido allí a las órdenes de Simunich; y segundo, que han desaparecido de Pest por segunda vez y nadie sabe decir hacia dónde se han dirigido.

Sobre su posición actual y sus intenciones poco puede decirse, por tanto. Lo más probable es que se sitúen en la orilla izquierda del Danubio, a lo largo del río, desde Waitzen hasta Komárom, para, una vez liberada Komárom, cruzar el Danubio bajo la protección de los cañones de esta fortaleza y cortar la retirada al ejército principal imperial.

El cuerpo derrotado en Párkány se componía de los restos de la brigada Götz, de la división Simunich y de las tropas disponibles traídas del cuerpo de asedio de Komárom.

Que Waitzen haya sido ocupada de nuevo por los imperiales es, según manifestaciones de oficiales austriacos en Pest, más dudoso que nunca.

Los imperiales difunden el rumor de que Jelačić ha derrotado a los magiares ante Pest y los ha rechazado hasta Gödöllő. Este rumor pierde toda importancia ante la noticia, simultánea y mucho mejor comprobada, de que los magiares se alejaron de Pest durante la noche mientras los campesinos de los alrededores mantenían encendidas las fogatas de vivac hasta el amanecer para engañar a los austriacos.

Una parte del ejército magiar habría marchado desde Párkány hacia el norte por Ipolyság, para impedir, junto con los cuerpos francos levantados en toda la Alta Hungría, la entrada del cuerpo de Vogel. Vogel estaría, según se informa por Pest y Presburgo, junto a Zborow (a 6 millas de Eperies); los informes directos por Cracovia y los periódicos bohemios y moravos, los mejor informados sobre esas regiones, no saben nada de ello hasta ahora. La noticia de la entrada de Vogel se ha dado en general tantas veces que al final ya nadie se la cree. Los imperiales difunden en Pest y Ofen, así como entre las tropas, el rumor de que Kossuth, para no estorbar las negociaciones que ahora han de entablarse (recuérdese la proclama de Welden), ha dimitido de su cargo de presidente del Comité de Defensa Nacional y ha emprendido la huida.

Hace dos días se decía que un cazador imperial que iba de patrulla lo había matado de un tiro en el campamento húngaro. El rumor no parece haber encontrado crédito, de ahí esta nueva invención.

¡Los magiares se guardarán muy bien de perder el tiempo precioso en negociaciones, para que los austriacos derrotados y debilitados atraigan tranquilamente sus refuerzos y, apoyados en 50.000-60.000 rusos, puedan volver a arrojar a sus adversarios al otro lado del Tisza!

Según publica Böhm en Viena, Komárom sigue cercada, y la artillería imperial y real ha destruido incluso el puente que va de la ciudadela a la cabeza de puente en la orilla derecha del Danubio. Lo que haya de verdad en ello lo dejamos en suspenso.

Transilvania sigue en manos de los magiares. Bajo la dirección de Bem se ha convertido en una fortaleza colosal, inexpugnable desde la frontera de Moldavia, Valaquia y Bucovina. Desde allí los magiares hacen incursiones en Bucovina. Así el 9 de abril, cuando, con una fuerza de seis compañías de székelys y dos cañones, avanzaron hasta Bojana Stempi, derrotaron a los austriacos y se retiraron al otro lado de la frontera con 14 bueyes capturados y algunos caballos. Está claro que estas incursiones mantienen muy despierto el movimiento de los campesinos de allí. Kobyliza ha prometido entrar el día 12 con un ejército húngaro y hacer a los campesinos dueños de todo el país.

Los avances de Perczel en la Bácska continúan. Ha invadido el territorio del batallón de los chaikistas, ha ocupado Gospodincze y está en Csurog, junto al Tisza, la mayor localidad del batallón. El territorio de los chaikistas ocupa el rincón más extremo entre el Danubio y el Tisza, al este de Peterwardein.

Puchner, igual que los rusos, habría llegado a Orsova, en la frontera del Banato; se esperan 10.000 rusos. También Stratimirović ha vuelto a aparecer y reúne cuerpos francos contra los húngaros en el batallón de los chaikistas.

En cambio, escriben desde Semlin, el 13 de abril:

«Ayer ofreció un espectáculo triste la llegada de los pasajeros del vapor. Todo el personal de la comandancia general de Transilvania, entre ellos el general Fersmann y el general Appel, desembarcó. Su ropa en mal estado y su tez pálida delatan su desgracia. Tras una hora de descanso han continuado viaje por Agram hacia Viena. Llevan consigo la considerable caja militar y los archivos.»

En la Voivodina, Rehachich dirigirá la administración civil y Mayerhofer la militar. Los serbios quieren celebrar el 20 de mayo una gran asamblea nacional y elegir un nuevo voivoda. Kničanin tiene las mayores probabilidades. Tenemos ante nosotros el proyecto de constitución de la Voivodina; pondrá caras raras en Olmütz. Volveremos sobre ello.

Acabamos de recibir una carta de Lemberg del 16 de abril que no sabe una palabra de la entrada de Vogel en la Alta Hungría.

* Hermannstadt. La Ztg. des Osten de Posen publica el siguiente pasaje de una carta privada de Hermannstadt a Posen, de cuya autenticidad responde:

«¡Qué asombrados nos quedamos al ver entrar a los magiares!, ¡qué asombrados de su buena presencia y de su incomparable disciplina! La idea de que los magiares pudieran entrar nos había pintado los cuadros más negros de sus atrocidades, de su furia fanática; creíamos que los magiares se proponían exterminar la estirpe sajona hasta el último hombre. ¿Y ahora? — Entraron en nuestros muros con música; delante, los temerarios jinetes de Kossuth, que desafían la muerte, ante cuyos afilados sables heroicos la lanza cosaca pone pies en polvorosa. Luego, la gallarda legión polaca en traje nacional; luego, los hijos salvajes de la naturaleza, los székelys; la legión alemana con sombrío traje de luto, pues la legión alemana quiere llevar luto mientras el destino de Viena no se haya vengado en la dinastía. — Por primera vez vimos ondear la bandera negra, roja y oro en las filas de los hermanos alemanes, para gran escándalo de nuestros filisteos, cuya cumbre más alta de sentimiento nacional alemán no había pasado del negro y amarillo más chillón, y que por eso tenían que ser despreciados por todo hombre amante de la libertad.

»Bem dirigió desde el caballo una alocución al pueblo reunido, cuyo contenido resumo aquí a grandes rasgos:

»“No creáis, sajones, que he venido a ofender vuestra nacionalidad; mi misión es más alta que alimentar discordias nacionales: ese es el plan infernal de quienes han encendido esta guerra funesta. Mirad mi valiente y victorioso ejército, magiares, polacos, alemanes, eslovacos: luchan como hermanos codo con codo, luchan unidos por el mismo fin sagrado, liberar al pueblo de la servidumbre y la humillación. No vengo como vuestro enemigo, sino como vuestro amigo. Mi valiente ejército, con ayuda de Dios, ha conseguido expulsar al enemigo de toda felicidad de los pueblos, a los rusos, y con ayuda de Dios seguiremos manteniéndolos a raya; pues allí donde llegan, mueren la libertad y la nacionalidad —mi desdichada patria lo ha demostrado de sobra—. Mi victorioso ejército reclamará entre vosotros el derecho de hospitalidad; cada uno de ellos es un héroe: los recibiréis bien. Lucharemos hasta haber quebrado por completo el absolutismo, hasta que todos los pueblos del Este inicien una nueva y hermosa época bajo la palma de la paz y la bandera de la libertad.”

»La alocución fue acompañada de vivas y hurras tumultuosos; encontró eco en muchos corazones, pues comprendimos que la lucha por nuestra nacionalidad no era en realidad más que la lucha por los intereses de la casa de Habsburgo y por los de nuestro filisteísmo sajón. El ejército de Bem se acuarteló entre nosotros. Yo tuve en casa a un par de jóvenes alemanes; me conmovió profundamente su relato de la caída de la magnífica Viena: ¡maldije con ellos al verdugo Windischgrätz y a sus croatas sedientos de sangre!»

Bem se ha levantado con su campaña de Transilvania un honroso monumento a su gloria. Tras hacerse cargo de un ejército completamente derrotado, lo ha organizado en poco tiempo y ha limpiado Transilvania de opresores casi al vuelo. El lodo que el gobierno austriaco le hace arrojar por medio de una prensa venal recae sobre él mismo.