Discursos pronunciados por Engels y Marx en el acto celebrado en Londres el 23 de enero de 1875 en conmemoración de la insurrección polaca de 1863; Engels los reprodujo para Der Volksstaat (Leipzig), n.º 34, 24 de marzo de 1875. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 18 (Berlín, 1962, pp. 572-575), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán

También este año se celebró en Londres una conmemoración de la insurrección polaca del 22 de enero de 1863. Nuestros camaradas de partido alemanes participaron en gran número en la fiesta; varios de ellos pronunciaron discursos, entre otros Engels y Marx.

«Aquí se ha hablado —dijo Engels— de las razones por las que los revolucionarios de todos los países se ven llevados a simpatizar con la causa de Polonia y a defenderla. Solo se ha olvidado mencionar una, a saber: que la situación política a la que se ha llevado a Polonia es revolucionaria de pies a cabeza, que no le deja a Polonia otra elección que ser revolucionaria o sucumbir. Eso se vio ya después del primer reparto, que fue provocado por los esfuerzos de la nobleza polaca por conservar una constitución y unos privilegios que habían perdido su razón de ser y que perjudicaban al país y al orden general en lugar de mantener la tranquilidad y asegurar el progreso. Ya después del primer reparto una parte de la nobleza reconoció el error y llegó a la convicción de que Polonia solo puede ser restablecida por la revolución; y diez años después vimos a polacos combatir por la libertad en América. La Revolución francesa de 1789 tuvo enseguida su eco en Polonia. La Constitución de 1791, con los derechos del hombre, se convirtió en la bandera de la revolución a orillas del Vístula e hizo de Polonia la vanguardia de la Francia revolucionaria, y eso en el momento en que las tres potencias que ya una vez habían despojado a Polonia se unían para marchar sobre París y ahogar la revolución. ¿Podían tolerar que la revolución anidara en el centro de la coalición? Imposible. De nuevo se arrojaron sobre Polonia, esta vez con el propósito de privarla por completo de existencia nacional. El despliegue de la bandera revolucionaria fue una de las razones principales del sojuzgamiento de Polonia. El país que ha sido despedazado y borrado de la lista de los pueblos por ser revolucionario no puede buscar su salvación en ninguna otra parte que en la revolución. Y por eso encontramos a Polonia en todas las luchas revolucionarias. Polonia lo comprendió en 1863 y publicó durante la insurrección cuyo aniversario celebramos hoy el programa revolucionario más radical que jamás se haya formulado en el Este de Europa. Sería ridículo, porque exista un partido aristocrático polaco, tomar a los revolucionarios polacos por aristócratas que quieren reconstruir una Polonia aristocrática de 1772. La Polonia de 1772 está perdida para siempre. Ningún poder será capaz de sacarla de la tumba. La nueva Polonia que la revolución pondrá en pie es, en el aspecto social y político, tan radicalmente distinta de la Polonia del año 1772 como la nueva sociedad hacia la que avanzamos a toda prisa es radicalmente distinta de la sociedad actual.

»Una palabra más. Nadie puede sojuzgar impunemente a un pueblo. Las tres potencias que asesinaron a Polonia han sido duramente castigadas. Miremos a mi propia patria, Prusia-Alemania. Bajo la razón social de la unificación nacional nos anexionamos a polacos, daneses y franceses... y tenemos una Venecia triple;1 tenemos enemigos por todas partes, nos cargamos de deudas y de impuestos para mantener innumerables masas de soldados, que deben servir al mismo tiempo para oprimir a los obreros alemanes. Austria, incluso la oficial, sabe muy bien lo pesado que le resulta el pedacito de Polonia. En tiempos de la guerra de Crimea, Austria estaba dispuesta a ir contra Rusia con la condición de que se ocupara la Polonia rusa y se la liberara. Pero eso no entraba en los planes de Luis Napoleón, y menos todavía en los de Palmerston. Y en cuanto a Rusia, vemos lo siguiente: en el año 1861 estalló el primer movimiento importante entre los estudiantes, tanto más peligroso cuanto que el pueblo estaba en todas partes en gran agitación a consecuencia de la liberación de los campesinos siervos; ¿y qué hizo el Gobierno ruso, que veía muy bien el peligro? Provocó en Polonia la insurrección de 1863, pues está demostrado que esa insurrección fue obra suya. El movimiento entre los estudiantes, la profunda agitación del pueblo desaparecieron enseguida y dejaron sitio al chovinismo ruso, que se derramó sobre Polonia cuando se trató de conservar la dominación rusa en Polonia. Así se hundió el primer movimiento importante de Rusia a consecuencia de la funesta lucha contra Polonia. En verdad, el restablecimiento de Polonia está en el interés de la Rusia revolucionaria, y me alegra oír esta noche que esta opinión coincide con las convicciones de los revolucionarios rusos» (que en el mitin se habían pronunciado en este sentido).

Marx dijo aproximadamente: El partido obrero de Europa tiene el más decidido interés en la emancipación de Polonia, y el programa originario de la Asociación Internacional de los Trabajadores enuncia el restablecimiento de Polonia como uno de los fines de la política obrera.2 ¿Cuáles son las razones de este interés especial del partido obrero por la suerte de Polonia?

En primer lugar, naturalmente, la simpatía por un pueblo sojuzgado que con una lucha heroica e ininterrumpida contra sus opresores ha demostrado su derecho histórico a la independencia y a la autodeterminación nacionales. No es en absoluto una contradicción que el partido obrero internacional aspire al restablecimiento de la nación polaca. Al contrario:

solo después de que Polonia haya reconquistado su independencia, después de que pueda volver a disponer de sí misma como pueblo independiente, solo entonces podrá volver a empezar su desarrollo interior y podrá colaborar por sí misma en la transformación social de Europa. Mientras un pueblo capaz de vida esté encadenado por un conquistador extranjero, dirigirá necesariamente toda su fuerza, todos sus esfuerzos, toda su energía contra el enemigo exterior; mientras tanto, su vida interior permanecerá paralizada, y será incapaz de trabajar por la emancipación social. Irlanda, Rusia bajo la dominación mongola, etc., ofrecen pruebas contundentes de este principio.

Otra razón de la simpatía del partido obrero por la resurrección de Polonia es su particular situación geográfica, militar e histórica. El reparto de Polonia es la argamasa que mantiene unidos a los tres grandes despotismos militares: Rusia, Prusia y Austria. Solo el restablecimiento de Polonia puede romper ese lazo y quitar así de en medio el mayor obstáculo para la emancipación social de los pueblos europeos.

Pero la razón principal de la simpatía de la clase obrera por Polonia es esta: Polonia no es solo la única estirpe eslava, es el único pueblo europeo que ha combatido y combate como soldado cosmopolita de la revolución. Polonia derramó su sangre en la guerra de independencia norteamericana; sus legiones combatieron bajo la bandera de la primera República francesa; con su revolución de 1830 impidió la invasión de Francia, decidida entonces entre los repartidores de Polonia; en 1846, en Cracovia, fue la primera en Europa en plantar la bandera de la revolución social; en 1848 tomó una parte destacada en las luchas revolucionarias de Hungría, Alemania e Italia; por último, en 1871 dio a la Comuna de París los mejores generales y los soldados más heroicos.

En los breves momentos en que las masas populares de Europa pudieron moverse libremente, se acordaron de lo que debían a Polonia. Después de la victoriosa revolución de marzo de 1848 en Berlín, el primer acto del pueblo fue poner en libertad a los presos polacos, Mierosławski3 y sus compañeros de infortunio, y proclamar el restablecimiento de Polonia; en París, en mayo de 1848, Blanqui marchó a la cabeza de los obreros contra la reaccionaria Asamblea Nacional para imponerle una intervención armada en favor de Polonia;4 por último, en 1871, cuando los obreros de París se constituyeron en Gobierno, honraron a Polonia confiando a sus hijos el mando militar de sus fuerzas.5

Tampoco en este momento se deja desconcertar lo más mínimo el partido obrero alemán por la actuación reaccionaria de los diputados polacos en el Reichstag alemán; sabe que esos señores no actúan por Polonia, sino por sus intereses privados; sabe que el campesino, el obrero polaco, en una palabra, todo polaco no cegado por intereses de estamento tiene que comprender que Polonia no tiene ni puede tener en Europa más que un aliado: el partido obrero. ¡Viva Polonia!

  1. Venecia, bajo dominación austriaca hasta 1866, era el ejemplo proverbial de una provincia de nacionalidad extraña, sometida por la fuerza y siempre dispuesta a la revuelta. ↩

  2. El Manifiesto inaugural de 1864 se refiere a Polonia entre los deberes de la política exterior de la clase obrera; la cuestión polaca figuró en el orden del día de la Conferencia de Londres de 1865 y del Congreso de Ginebra de 1866. ↩

  3. Ludwik Mierosławski (1814-1878), revolucionario polaco, condenado en Berlín en 1847 por la preparación de la insurrección de 1846 y liberado por la revolución de marzo de 1848; jefe de la insurrección de Posnania en 1848 y de los ejércitos revolucionarios de Sicilia y de Baden en 1849. ↩

  4. La manifestación del 15 de mayo de 1848, que irrumpió en la Asamblea Nacional para exigir ayuda a Polonia. ↩

  5. Jarosław Dąbrowski y Walery Wróblewski, generales de la Comuna. ↩