Escrito por Friedrich Engels a finales de mayo de 1883 y publicado en Der Sozialdemokrat (Zúrich), n.º 24, 7 de junio de 1883. El título es de los editores de la MEW. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 21 (Berlín, 1962, pp. 5-8), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. La traducción del poema es literal, sin rima. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
Canción de los oficiales artesanos
De Georg Weerth (1846)
Fue por el tiempo de la flor del cerezo
cuando nos alojamos allí,
fue por el tiempo de la flor del cerezo
cuando paramos una vez en Fráncfort.
Dijo el posadero del albergue:
«¡Lleváis unas chaquetas bien malas!».
«Posadero piojoso,
¡eso a ti no te importa nada!
Danos de tu vino,
danos de tu cerveza;
y con la cerveza y el vino
danos también un animal asado».
Canta el gallo en el barril:1
es un buen chorro.
Nos sabe en la boca
igual que urinius.
Entonces trajo una liebre
entre hojas de perejil;
ante esa liebre muerta
nos entró un gran asco.
Y cuando estábamos en la cama
con nuestra oración de la noche,
nos picaron en la cama
las chinches a todas horas.
Esto pasó en Fráncfort,
en la hermosa ciudad;
lo sabe quien allí vivió
y allí sufrió.
He vuelto a encontrar este poema de nuestro amigo Weerth entre los papeles que dejó Marx. Weerth, el primer y más importante poeta del proletariado alemán, nació de padres renanos en Detmold, donde su padre era superintendente eclesiástico.2 Cuando yo vivía en Manchester, en 1843, Weerth llegó a Bradford como empleado de comercio de su casa alemana, y pasamos juntos muchos domingos alegres. En 1845, cuando Marx y yo vivíamos en Bruselas, Weerth se hizo cargo de la agencia continental de su casa comercial y se las arregló para poder instalar también su cuartel general en Bruselas. Después de la revolución de marzo de 1848 nos reunimos todos en Colonia para fundar la Neue Rheinische Zeitung. Weerth se hizo cargo del folletín, y dudo que ningún otro periódico haya tenido nunca un folletín tan divertido y tan mordaz. Uno de sus trabajos principales fue Vida y hazañas del famoso caballero Schnapphahnski, que narraba las aventuras del príncipe Lichnowski, así bautizado por Heine en Atta Troll.3 Los hechos son todos verdaderos; cómo nos enteramos de ellos, quizá lo cuente otro día. Estos folletines de Schnapphahnski se publicaron reunidos en un libro en 1849, en la editorial Hoffmann und Campe, y todavía hoy son de lo más regocijante. Pero como Schnapphahnski-Lichnowski, el 18 de septiembre de 1848, salió a caballo con el general prusiano von Auerswald (también diputado del Parlamento) a espiar las columnas de campesinos que acudían en ayuda de los combatientes de las barricadas de Fráncfort, ocasión en que él y Auerswald fueron muertos a golpes por los campesinos como espías, merecidamente, la Regencia del Imperio alemán4 presentó una acusación contra Weerth por injurias al difunto Lichnowski, y Weerth, que hacía tiempo que estaba en Inglaterra, fue condenado a tres meses de cárcel, mucho después de que la reacción hubiera acabado con la N. Rh. Ztg. Y esos tres meses los cumplió religiosamente, porque sus negocios lo obligaban a visitar Alemania de vez en cuando.
En 1850-1851 viajó por cuenta de otra casa de Bradford a España, luego a las Indias Occidentales y a casi toda Sudamérica. Después de una breve visita a Europa volvió a sus queridas Indias Occidentales. Allí no quiso privarse del gusto de ver de cerca al verdadero original de Luis Napoleón III, el rey negro Soulouque de Haití.5 Pero, como escribe W. Wolff a Marx el 28 de agosto de 1856,
«tuvo dificultades con las autoridades de la cuarentena, tuvo que renunciar a su proyecto y en el viaje contrajo el germen de la fiebre (amarilla), que llevó consigo a La Habana. Cayó en cama, se le sumó una inflamación cerebral y, el 30 de julio, murió nuestro Weerth en La Habana».
Lo he llamado el primer y el más importante poeta del proletariado alemán. En efecto, sus poemas socialistas y políticos son muy superiores a los de Freiligrath6 en originalidad, en ingenio y, sobre todo, en fuego sensual. A menudo empleaba formas de Heine, pero solo para llenarlas de un contenido completamente original e independiente. Se distinguía además de la mayoría de los poetas en que, una vez escritos, sus poemas le eran del todo indiferentes. Cuando había enviado una copia a Marx o a mí, dejaba los versos olvidados, y a menudo costaba mucho convencerle de que los hiciera imprimir en alguna parte. Solo en tiempos de la Neue Rheinische Zeitung fue distinto. Por qué, lo muestra el siguiente extracto de una carta de Weerth a Marx, Hamburgo, 28 de abril de 1851:
«Por lo demás, espero volver a verte en Londres a principios de julio, porque ya no soporto a estos grashoppers (saltamontes) de Hamburgo. Aquí me amenaza una existencia brillante, pero me asusta. Cualquier otro se lanzaría a por ella con las dos manos. Pero yo soy demasiado viejo para hacerme un filisteo, y al otro lado del mar está el lejano Oeste...
»Últimamente he escrito toda clase de cosas, pero no he terminado nada, porque no veo ningún sentido, ninguna meta en escribir. Si tú escribes algo sobre economía política, eso tiene sentido y razón. Pero ¿yo? Soltar chistes pobres y bromas malas para arrancar una sonrisa boba a los caretos de la patria: ¡de verdad, no conozco nada más miserable! Mi actividad de escritor se hundió definitivamente con la Neue Rheinische Zeitung.
»Tengo que confesarlo: tanto como siento haber perdido los tres últimos años para nada, tanto me alegro cuando pienso en nuestra residencia de Colonia. No nos comprometimos. ¡Eso es lo principal! Desde Federico el Grande nadie ha tratado al pueblo alemán tan en canaille7 como la Neue Rheinische Zeitung.
»No quiero decir que eso fuera mérito mío; pero yo estuve allí...
»¡Oh, Portugal! ¡Oh, España!» (W. venía precisamente de allí.) «¡Si tuviéramos tu hermoso cielo, tu vino, tus naranjas y tus mirtos! ¡Pero ni siquiera eso! ¡Nada más que lluvia, palmos de narices y carne ahumada!
»Tuyo, bajo la lluvia y con un palmo de narices,
G. Weerth».
En lo que Weerth era maestro, en lo que superaba a Heine (porque era más sano y más auténtico) y en lengua alemana solo le supera Goethe, es en la expresión de la sensualidad natural y robusta y del placer de la carne. Más de un lector del Sozialdemokrat se horrorizaría si yo hiciera reimprimir aquí algunos de los folletines de la Neue Rhein. Zeitung. No se me ocurre hacerlo. Pero no puedo dejar de observar que también para los socialistas alemanes tiene que llegar el momento de sacudirse abiertamente este último prejuicio filisteo alemán, la hipócrita mojigatería moral pequeñoburguesa, que de todos modos no sirve más que de tapadera para los chistes verdes contados a escondidas. Cuando se leen, por ejemplo, los poemas de Freiligrath, uno creería de verdad que las personas no tienen órganos sexuales. Y sin embargo nadie disfrutaba más con un chiste verde contado en voz baja que precisamente Freiligrath, tan ultrapudoroso en su poesía. Ya va siendo hora de que al menos los obreros alemanes se acostumbren a hablar de las cosas que ellos mismos hacen a diario o de noche, de cosas naturales, indispensables y sumamente placenteras, con la misma desenvoltura que los pueblos latinos, que Homero y Platón, que Horacio y Juvenal, que el Antiguo Testamento y la Neue Rheinische Zeitung.
Por lo demás, Weerth escribió también cosas menos escandalosas, y de ellas me tomaré la libertad de enviar de vez en cuando alguna al folletín del Sozialdemokrat.
F. Engels
«Hahn im Spunde»: el grifo del barril, que en alemán se llama también «gallo» (Hahn); el posadero sirve de la espita un vino que, como dice la estrofa, sabe a orina. ↩
En la Iglesia luterana alemana, el superintendente es el pastor que dirige y supervisa a los demás pastores de una circunscripción. ↩
Felix Lichnowski (1814-1848), príncipe silesio, oficial al servicio de los carlistas en España y diputado de la derecha en la Asamblea Nacional de Fráncfort. Heine lo había caricaturizado con el nombre de Schnapphahnski (de Schnapphahn, salteador de caminos) en su poema Atta Troll (1843). El folletín de Weerth se publicó en la Neue Rheinische Zeitung entre agosto de 1848 y enero de 1849. ↩
El gobierno provisional del Imperio creado por la Asamblea de Fráncfort en 1848, presidido por el archiduque Juan de Austria como regente del Imperio (Reichsverweser). ↩
Faustin Soulouque (1782-1867), presidente de Haití desde 1847, se hizo proclamar emperador en 1849 con el nombre de Faustino I. Marx y Engels lo citaban a menudo como caricatura anticipada de Luis Bonaparte. ↩
Ferdinand Freiligrath (1810-1876), poeta revolucionario, redactor de la Neue Rheinische Zeitung en 1848-1849; más tarde empleado de banca en Londres, se apartó de Marx y del movimiento. ↩
En francés en el original: como a la chusma, sin miramientos. ↩