Carta de Friedrich Engels a su hermana Marie, que acababa de dejar el internado de Mannheim y estaba en Bonn, escrita en Berlín el 2 de julio de 1842. Traducida de Marx/Engels, Gesamtausgabe (MEGA¹), sección I, tomo 2 (Berlín, 1930), pp. 622-623, por la Escuela de marxismo, 2026. Se conserva completa. Las notas son nuestras. Texto original.

¡Querida Marie!

Te felicito por tu liberación del noble Instituto de Mannheim y de la censura de cartas de la señorita Jung.1 No te lo había querido escribir para no ponerte todavía más descontenta, pero ahora ya te lo puedo decir: todos esos internados son un disparate, y las chicas que están en ellos, si no tienen un carácter tan feliz como el tuyo, salen vergonzosamente malcriadas y convertidas en vanidosas blue-stockings2 y en coquetas. Pero en Barmen es la moda, y contra eso, claro, nadie puede nada. Alégrate de haber salido del convento y de que vuelvas a poder sentarte a la ventana y cruzar la calle y decir de vez en cuando alguna locura sin que te lo conviertan en un crimen. Pero una cosa sí te digo: que no me hagas tonterías ni te me contagies de las cabriolas de Barmen, o sea, de las cabriolas de los noviazgos. La noble juventud vuelve a correr como loca hacia la boda, y van tan ciegos que se atropellan unos a otros. Es como si jugaran a la gallinita ciega, y donde dos se atrapan, allí se prometen y viven felices y comen perdices. Mira si no a tus dos primas. Ahí está Luise Snethlage,3 que ha pescado un marido que, por lo demás, está muy bien, pero tiene canas, y la guapa Ida también ha cazado uno,4 pero ese, para mi gusto, ya me lo podía haber ahorrado. Bueno, es cierto que es primo mío y que por eso no debería hablar mal de él, pero me fastidia que no me hayan preguntado si quería tener por primo a este Saint-Petrus, a este lion,5 a este dandi, a este Albert M[olineus], y por eso le toca pagar el pato. Te digo que si te apetece un pretendiente así, te consigo una docena cada día, y cada día una docena nueva. Es una generosidad por mi parte haber dejado siquiera que pasara todo esto. Por lo menos tendría que haber protestado.

¡Hasta Schornstein se ha prometido, es espantoso! Y Strücker6 se empeña a toda costa en casarse, ¿no es raro? Empiezo a desesperar de la humanidad, me vuelvo misántropo, si tú, Marie, tú también ———— Pero no, no le darás ese disgusto a tu hermano.

Vuelve a llover de lo más aburrido. Esta semana me habré mojado por lo menos cuatro veces al servicio de la patria, dos por la lluvia y dos por transpiración, por decirlo con delicadeza. Ahora voy a ir al gabinete de lectura a leer los periódicos; ¿y ahí no me mojaré por quinta vez, verdad?

Adiós, tu hermano
Friedrich.

Berlín, 2 de julio del 42.

[En el reverso, la dirección:]
Señorita Marie Engels, que fue del Instituto Gran Ducal de Mannheim
Bonn.

  1. La directora del Instituto Gran Ducal de Mannheim, el internado de señoritas donde estudiaba Marie Engels (1824-1901), la hermana a la que Engels estuvo más unido. ↩

  2. «Medias azules», en inglés: mujeres pedantes que presumen de cultas. ↩

  3. Luise Snethlage (nacida en 1822), prima de Engels, hija del predicador de la corte Carl Wilhelm Moritz Snethlage; según la edición, se casó con Hermann Siebel. ↩

  4. Ida Engels (1822-1884), prima de Engels, que se casó ese año con el fabricante de Barmen Albert Molineus (1814-1889). Sobre el apodo de «Saint-Petrus», véase el fragmento del verano de 1842. ↩

  5. «León»: en el francés y el inglés de la época, el hombre a la moda que brilla en los salones. ↩

  6. Johannes Schornstein, director de música en Elberfeld, que daba las clases de canto en el instituto de 1824 a 1844; Strücker, un amigo de juventud de Engels. ↩