Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 9 de junio de 1866. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 983, pp. 338-339) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

9 de junio de 1866.

Dear Fred:

Muchas gracias por las 10 £.

Sea cual sea el empuje de los acontecimientos, mi trabajo ha avanzado mal desde que volví de Margate, por razones puramente físicas. Las últimas semanas he estado tan bajo que ni siquiera podía ir a la International Association. Ayer me hice preparar la receta de Gumpert (para el hígado), porque los potingues de Allen no me servían de nada. Además me he hecho sacar una muela para acabar con el dolor, y probablemente tendrá que seguirle otra.

Si tus existencias de vino lo permiten (es decir, si no tienes que hacer compras nuevas para ello), te agradecería que me mandaras algo, porque ahora no puedo beber cerveza de ninguna manera.

Los versos esperan tu «comentario». En mis manos no llegan a nada.

Esta noche estoy obligado a ir a la reunión de los «directors y friends»1 del Commonwealth. La cosa está en las últimas. Aparte de las enormes dificultades financieras, las internas, de orden político. Como el burro del fabricante de Bradford, Mr. Kell (que ha dado 50 £, su hermano otro tanto, y ha prometido más), domina por completo a Miall,2 el doctor Bridges, el profesor Beesly y Harrison (los Comteists)3 han amenazado no solo con retirarse, sino con hacer una declaración pública sobre su retirada.

Estoy harto de este asunto y esta noche propondré a esa gente que venda su institución en bancarrota a Kell y compañía y que se acabe el ridículo de que a Bradford manufacturer4 dirija un «órgano obrero» londinense. Si no quieren, presento en cualquier caso mi dimisión. Con sus propios fonds el periódico no puede sostenerse todavía por mucho tiempo; depende por tanto de los adelantos de los burgueses y con ello pierde su carácter. He tenido mucha paciencia en esta ocasión porque seguía esperando que los propios obreros se esforzaran lo bastante para seguir con la cosa por su cuenta; y porque, por otro lado, no quería ser un aguafiestas.

El señor Gottfried Kinkel ha sido nombrado profesor en Zúrich.5

Desde que empezó el ruido de guerra, los obreros «sajones» se han adherido en gran número a la «International Association».

Salut.

Tuyo, K. M.

Compliments to Mrs. Lizzy.6

¡A propósito! Lafargue me dice que toda la nueva escuela francesa de fisiólogos microscopistas, con Robin7 a la cabeza, se declara contra Pasteur, Huxley, etc., y a favor de la generatio aequivoca.8 Me va a pasar algunos escritos nuevos sobre el asunto.

  1. «Directores» (miembros del consejo de administración) y «amigos». ↩

  2. Edward Miall (1809-1881), periodista y diputado liberal, de mucho peso en el Commonwealth. ↩

  3. John Henry Bridges (1832-1906), médico; Edward Spencer Beesly (1831-1915), profesor de historia en el University College de Londres, que había presidido el mitin fundacional de la Internacional en 1864; y Frederic Harrison (1831-1923), jurista: los tres, positivistas discípulos de Auguste Comte. ↩

  4. «Un fabricante de Bradford». ↩

  5. El poeta y demócrata Gottfried Kinkel (1815-1882), emigrado en Londres desde 1850, fue nombrado en 1866 profesor de historia del arte en el Politécnico de Zúrich. ↩

  6. «Recuerdos a la señora Lizzy». Lizzie Burns (1827-1878), compañera de Engels. ↩

  7. Charles Robin (1821-1885), anatomista e histólogo francés. ↩

  8. «Generación espontánea». Louis Pasteur y Thomas Henry Huxley la rechazaban. ↩