Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 20 de junio de 1866. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 985, pp. 341-342) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
20 de junio de 1866.
Dear Fred:
El maldito tiempo influye de forma especialmente funesta sur mon physique,1 y esta es la razón de que no te haya acusado recibo del «vino» ni te haya escrito de otra cosa. Ir a Manchester no puede ser, porque no puedo dejar la casa en el present state;2 además tengo que estar aquí por la «International», donde mis French friends3 ya aprovecharon una vez mi ausencia para hacer tonterías en nombre de la Association en estas trying circumstances.4
En cuanto a los periódicos de aquí, en mi opinión, si la cosa no sale en Manchester,5 lo mejor es mandar un buen military article6 al Times, donde puedes presentarte como el corresponsal inglés de la Militär-Zeitung de Darmstadt.7 No hay que tener miramientos políticos, porque un periódico de Londres es tan malo como otro y se trata de tener la mayor publicidad posible.
Ahora tienes que tenerme au courant,8 de forma «crítica», des affaires de Italia y de Alemania.
Ayer hubo en el International Council9 debate sobre la actual cuestión de la guerra. Se había anunciado de antemano y nuestra sala estaba muy llena. También los señores italianos nos habían mandado otra vez representantes. La discusión was wound up,10 como era de prever, en la question of nationality11 en general y en la posición que tenemos que adoptar ante ella. Este sujet se aplazó al martes que viene.
Los franceses, muy numerosos, gave vent12 a su cordial antipatía por los italianos.
Por cierto, los representantes (no obreros) de la «jeune France»13 salieron con que todas las nacionalidades, y hasta las naciones mismas, son «des préjugés surannés».14 Stirnerianismo proudhonizado.15 Disolverlo todo en pequeños «groupes» o «communes», que formarán a su vez una «asociación», pero no un Estado. Y esta «individualización» de la humanidad y el «mutualisme» correspondiente se producirán mientras la historia se detiene en todos los demás países y el mundo entero espera a que los franceses estén maduros para hacer una revolución social. Entonces nos harán la demostración del experimento, y el resto del mundo, vencido por la fuerza de su ejemplo, hará lo mismo. Exactamente lo que Fourier esperaba de su phalanstère modèle.16 D'ailleurs,17 son todos «reaccionarios» los que embrollan la cuestión «social» con las «superstitions»18 del Viejo Mundo.
Los ingleses se rieron mucho cuando empecé mi speech19 diciendo que nuestro amigo Lafargue, etc., que había abolido las nacionalidades, nos había hablado en «francés», es decir, en una lengua que no entendían nueve décimas partes del auditorio. Insinué además que, sin darse cuenta en absoluto, por negación de las nacionalidades parecía entender su absorción en la nación modelo francesa.
Por lo demás, la posición es ahora difícil, porque hay que enfrentarse a la vez al estúpido italianismo inglés y a la falsa polémica francesa contra él, y sobre todo impedir cualquier manifestación que comprometiera a nuestra sociedad en una dirección unilateral.
Salut.
Tuyo, K. M.
«Sobre mi físico». ↩
«En el estado actual». ↩
«Amigos franceses». ↩
«Circunstancias difíciles». ↩
Los artículos de Engels «Notas sobre la guerra en Alemania» salieron, en efecto, en The Manchester Guardian entre junio y julio de 1866. ↩
«Artículo militar». ↩
La Allgemeine Militär-Zeitung de Darmstadt, en la que Engels había colaborado. ↩
«Al corriente». ↩
El Consejo Central de la Internacional, que debatió la guerra en su sesión del 19 de junio de 1866. ↩
«Desembocó». ↩
«Cuestión de la nacionalidad». ↩
«Dieron rienda suelta». ↩
«La joven Francia». ↩
«Prejuicios trasnochados». ↩
Por Max Stirner (1806-1856), el autor de El único y su propiedad (1844), cuyo individualismo radical habían criticado Marx y Engels en La ideología alemana. ↩
«Falansterio modelo». Charles Fourier (1772-1837) esperaba que un solo falansterio, la comunidad de producción y consumo que proyectaba, bastaría para convencer al mundo con su ejemplo. ↩
«Por lo demás». ↩
«Supersticiones». ↩
«Discurso». ↩