En Argentina, en Brasil, en Gran Bretaña, en Italia... por todos lados un nuevo bombardeo nacionalista está en marcha ya. Queremos cerrar la semana con un recordatorio de cuatro ideas fundamentales del marxismo sobre la ‎nación‎, el ‎pueblo‎ y el ‎nacionalismo‎.

La ‎nación‎ es la burguesía dirigiendo de modo efectivo la sociedad hacia una meta, que no es otra que la suya propia. ‎ Originalmente‎ esa fue una meta ‎ progresista‎. El ‎capitalismo ascendente‎ desarrolló increíblemente las capacidades productivas de la Humanidad, mejorando la ciencia y la tecnología, creando un ‎proletariado‎ universal y masivo, aumentando la población mundial e interconectándola a través de un mercado globalizado. La nación inmediatamente generó un mundo a medida de aquella burguesía revolucionaria: esa ‎ unidad cultural‎, ‎ política y jurídica‎ alrededor de un mercado unificado, sin aranceles interiores en el que, por primera vez, la ‎fuerza de trabajo‎ y la tierra se convertían en ‎mercancía‎, iniciando una mercantilización general de todas las relaciones humanas.

La ‎nación‎ era progresista porque formaba parte de un proceso que acercaba, como ningún cambio de ‎modo de producción‎ antes, las ‎fuerzas productivas‎ humanas al punto en el que la especie podría vivir ‎ sin escasez, explotación ni opresión‎. Pero ese objetivo no le correspondía alcanzarlo al capitalismo, como es obvio. Es más, ‎ a día de hoy‎ es contradictorio con los objetivos de la burguesía. Intereses que no pueden llevarnos a otro lado que la ‎precarización‎, la ‎pauperización‎ y la guerra ‎ imperialista‎, por mucho que de momento, esta última, en Europa, solo se viva como «guerra comercial».

La posición marxista sobre la cuestión nacional en el siglo XIX es clara. Si la ‎liberación nacional‎, si la constitución de naciones, servía para que la burguesía se sacudiera el yugo feudal y desarrollara el capitalismo en ese territorio, creando localmente una masa de obreros y contribuyendo así a la universalización del ‎proletariado‎, debía ser apoyada. Los comunistas subordinaban su apoyo a una independencia o a una lucha nacional a la lucha de clases, es decir, a la tendencia histórica que lleva al capitalismo a ordenar el mundo entero bajo un único sistema mercantil con unas capacidades productivas asombrosas, que al ser superadas harían posible, por primera vez, el ‎comunismo‎, «verdadero comienzo de la Historia humana».

Como vio ya Rosa Luxemburgo a principios de siglo, la universalización del capitalismo, su entrada en una ‎ fase imperialista‎ primero y en una verdadera ‎decadencia‎ después, hacía simplemente imposible cualquier pretensión de ‎liberación nacional‎. No porque no pudieran surgir nuevos estados nacionales, sino porque éstos ya no contribuirían al ‎progreso‎, al desarrollo de un proletariado universal y de las capacidades transformadoras de la especie humana. Al revés, todos nacieron y nacerán bajo formas más o menos brutales de ‎capitalismo de estado‎, multiplicando las tendencias destructivas de un sistema que es ya, globalmente, imperialista.

¿Hay un ‎pueblo‎ español o catalán? El ‎pueblo‎ es la ‎pequeña burguesía‎ intentando constituirse en ‎nación‎ cuando se hace evidente que ‎ los intereses de la burguesía les llevarán por delante‎. El pueblo es un concepto reaccionario porque no es otra cosa que el sueño imposible de hacer funcionar el capitalismo aun a costa de la burguesía, conduce hoy exactamente al mismo lugar que la nación: miseria y guerra

Los trabajadores tenemos un único interés en todo el mundo, no defendemos privilegios particulares de ningún tipo, solo necesidades humanas, que son, por definición universales. El ‎proletariado‎ es, en sí mismo, la negación de la nación, la clase universal tanto en un sentido geográfico como programático. Es decir no solo es que el capitalismo nos ataque por las mismas causas en todos lados, es que en todos lados nos obliga a defender nuestros intereses de la misma manera: defender las necesidades humanas y plantenarnos como objetivo la ‎desmercantilización‎ de la sociedad, el ‎socialismo‎.