¿De dónde viene el cambio de horario?

Hay una larga y trazable relación entre la burguesía y el dominio del tiempo que nace de su propia naturaleza como clase que compra horas de fuerza de trabajo.

Si estandarizar horarios en un territorio global para sincronizar y coordinar la producción a gran escala y convertir el mercado global en una única estructura fue la expresión del capitalismo ascendente, romper el año en dos, fue el producto casi inmediato de su paso a la decadencia. De hecho la imposición de horarios estacionales se da en el contexto de la economía de guerra y el nacimiento del capitalismo de estado.

A finales de 1915 el alto mando alemán empieza a sufrir problemas de abastecimiento de combustibles. El gobierno ingenia maneras de recortar el consumo de los trabajadores, ya que el de las fábricas y las líneas de aprovisionamiento militar han de ser reforzados.

Alguien se acuerda de una vieja carta de Benjamin Franklin, otro relojero de la burguesía dieciochesca. Franklin proponía al «Journal de Paris» un juego con los horarios que, en teoría, permitía ahorrar en el consumo de velas, despertándose antes durante el verano para disfrutar de las primeras luces del día. Y así, el 30 de abril de 1916 el kaiser Guillermo establece el horario de verano. Gran Bretaña y Francia le siguen ese año. En 1919, la revolución alemana para la guerra, hace abdicar al kaiser y lleva al olvido el cambio de hora estacional. [...]

La asociación entre el cambio de hora y la economía de guerra es explícita. La prensa alemana recuerda que entre 1940 y 1949, el gobierno de Hitler volvió a imponer el cambio de horario estacional en Alemania y que si la medida se volvió a tomar fue por la vuelta de la crisis y el alza de los costes energéticos en los 70 y 80.

Nada simbolizaría mejor un capitalismo en crisis perenne que el juego con el reloj dos veces al año.

El cambio de hora y el espíritu del capitalismo, 28/10/2018

Para tener más claves sobre la relación entre la burguesía y la forma de dividir y estandarizar el tiempo lee también El cambio de hora y el espíritu del capitalismo, 28/10/2018

¿Qué se pretendía con la re-imposición de la ruptura de horarios en los 70?

París en los setenta
París en los setenta

París al principio de los años de la crisis del petróleo

Según nos contaba el diario El País, el 5 de abril de 1974 el Consejo de Ministros reunido en el Pardo -una forma eufemística de decir que estuvo presidido por Franco- implantó el cambio de horarios como parte de un paquete de...

medidas reductoras encaminadas a limitar, dentro de lo posible, el consumo de los recursos energéticos, sin llegar a restricciones definitivas.

España era entonces pionera en ese tipo de medidas entre un grupo de apenas seis países -Francia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Andorra- al que se uniría en 1978 Italia.

¿Funcionó?

No, en absoluto.

Ya en los primeros años de esta medida las empresas energéticas observaron que los horarios variables repercutían escasamente el ahorro energético. Además, los periódicos recibían regularmente avalanchas de cartas de los lectores en contra.

Los gobiernos respondieron al pasar los años con estimaciones fantasiosas sobre lo que podían ahorrar en alumbrado público... si lo apagaran de forma generalizada por la noche, práctica que nunca se extendió.

Y sin embargo, a pesar de la resistencia general y las más que fundadas dudas sobre su utilidad, los horarios estacionales no sólo se extendieron sino que se europeizaron convirtiéndose en parte del derecho europeo con valor cuasi-constitucional.

¿Por qué no se abandonó una medida impopular e improductiva?

Trabajadoras de una panadería atienden a un trabajador camino de su puesto a primera hora de la mañana.
Trabajadoras de una panadería atienden a un trabajador camino de su puesto a primera hora de la mañana.

Trabajadoras de una panadería atienden a un trabajador camino de su puesto a primera hora de la mañana. Foto de Alberto Cubillo

En primer lugar porque permitía mostrar a los gobiernos que eran capaces de poner en marcha políticas de ahorro energético... que ni molestaban a la poderosa industria eléctrica ni enzarzaban a los políticos con eléctricas y constructoras en la negociación de incentivos para la mejora de redes y la adecuación de viviendas. Era un gesto y, sobre todo, un gesto barato.

En segundo lugar porque aquellos son años en los que, en plenas tensiones de la Guerra Fría y en plena ola de lucha de clases, servía de gimnasia social -versión homeopática de la Unión Sagrada- y proyectaba de manera visible por todos el poder de los gobiernos para ordenar de modo efectivo la vida social. El gobierno firmaba un decreto y todos los ritmos se acompasaban a él.

¿Por qué se planteó abandonarla en 2018 en la UE?

Podría parecer extraño que tras décadas de mantenella y no enmendalla fuera justo en los primeros momentos del Pacto Verde europeo cuando se replantearan la medida. Pero una de las razones aducidas fue precisamente ésa. No tenía sentido mantener una medida de excepcionalidad, históricamente ligada a la economía de guerra y poco productiva. cuando iban a imponerse medidas que realmente iban a traer cambios e imponer sacrificios a millones de trabajadores en nombre de la unión sagrada climática y convenía que todo pareciera lo más normal y rutinario posible.

Además, cada vez más países -Rusia en 2011, Turquía en 2016- y una parte creciente de EEUU, estaba abandonando o planteándose abandonar el sistema.

Para rematar hubo un feliz encuentro entre la Comisión Europea y el Parlamento Europeo que precipitó el cambio. Alimentadas por los ejemplos internacionales, las quejas que antes iban a los periódicos iban ahora a las instituciones europeas. Y en Alemania, donde la prensa le dio alas, el debate cobró bastante presencia pública.

El entonces presidente de la Comisión, Juncker, vio la puerta abierta para abrir un proceso participativo ciudadano, aliarse con el Parlamento que quería ganar legitimidad política, y mostrar la capacidad de las instituciones europeas para movilizar voluntades en los países e imponerse sobre los gobiernos.

¿Por qué no llegó a nada?

Después de abrir un espacio en su web para recoger opiniones en la que participaron cuatro millones y medio de personas, la Comisión trasladó a los estados la necesidad de eliminar el sistema actual. Algunos, como España, respondieron encantados.

Sin embargo otros como Portugal, descubrieron una firmeza frente a Bruselas que seguramente ni ellos eran capaces de imaginar, pero que les servía para hacer un gesto de soberanía que simbólicamente compensara las muchas humillaciones de los rescates de deuda y banca. Eso sí, sin coste económico o político real. A fin de cuentas, la Comisión Juncker tenía ya poco tiempo por delante y preocupaciones mayores en EEUU.

El teatrillo estéril del cambio de hora anual, se convirtió así en el teatrillo estéril del juego europeo para eliminar la medida.

¿Por qué sigue parado?

Franjas horarias europeas
Franjas horarias europeas

Burocráticamente la explicación es que el Consejo, formado por los gobiernos europeos, no tiene una posición conjunta todavía. La excusa es que unos países prefieren quedarse en el horario de verano mientras que otros en el de invierno y que en Alemania los ciudadanos prefieren el de verano cuando de lo que se trataría es de eliminarlo. Pactar franjas a gusto de todos es difícil si no imposible, nos dicen.

Olvidan que los gobiernos pueden elegir el que quieran y que lo harán en función del horario del vecino con cuyos capitales esté más conectados. A fin de cuentas de lo que se trata para ellos es de hacer coincidir horarios bursátiles y de administración corporativa. Por eso Portugal e Irlanda siguen el horario de Gran Bretaña mientras España sigue el de París y Berlín. Una vez elijan Alemania y Francia, todos sabrán que hora quieren tener.

Por otro lado, el principal argumento, además de los puntos que pudiera dar a la Comisión y al Parlamento satisfacer una opinión generalizada, era eliminar una medida de excepción asociada a la economía de guerra y los racionamientos.

Pero claro, de racionamiento energético y medidas variadas de economía de guerra andamos y vamos a andar sobrados... especialmente en Alemania. El horario estacional es demasiado irrelevante en contraste con lo que significa para la salud e incluso supervivencia de las personas el 30% de ahorro energético que necesita imponer el gobierno alemán a los hogares este invierno como para que nadie se preocupe demasiado por él.

¿Se eliminará por fin algún día?

Con certeza.

A corto plazo, es muy posible que el Consejo europeo se anime cuando el Congreso de EEUU, como es previsible, apruebe la ley que ya aprobó el Senado autorizando a todos los estados a pasar permanentemente a la hora de verano. A la mayoría de los presentes a zipayismo no les gana nadie.

Pero hay otro precedente. La Revolución alemana de 1919 cortó en seco con la primera imposición del cambio de horario estacional. El horario de verano sólo volvió tras su derrota con el triunfo definitivo de la contrarrevolución de mano de Hitler.

Desde esta publicación sólo podemos recomendar recuperar el tiempo que nos robaron y retomar el debate en los términos de 1919.

  • El horario estacional es una medida ligada a la economía de guerra característica del capitalismo decadente. Nunca generó ahorros de energía significativos pero se adoptó de nuevo en Europa a partir de la crisis de los años 70 para mostrar la capacidad de acción y encuadramiento social de los estados.
  • El proceso para revertir esta medida en la UE de 2018 fue un verdadero teatrillo que pretendía mostrar que no harían falta medidas excepcionales para desarrollar el «Pacto Verde».
  • Ahora que todo son medidas excepcionales y que la Economía de guerra ha avanzado hasta el punto de imponerse una reducción de hasta el 30% en la calefacción de los hogares, el tema es «demasiado poca cosa» como para que desatasque pronto.
  • Es posible que los gobiernos europeos se avengan a eliminarlo siguiendo a EEUU, que lo hará seguramente en la segunda parte de la legislatura Biden. Pero hay otro antecedente: la Revolución alemana de 1919, que abolió con su mera existencia el cambio de horario estacional.