El ejército ucraniano publicó hoy un listado de bajas que dice haber causado al ejército ruso. No discutiremos los números. Lo significativo es la presentación al modo de un estado contable. Se listan partidas. En la primera el capital variable destruido -los soldados muertos- en el resto bienes de capital (aviones, tanques, camiones cisterna, etc.).
En los medios y en las cancillerías los analistas discuten las armas utilizadas según criterios fabriles. La única diferencia entre una máquina herramienta y un «arma de hombro» es que lo que en una se llama «productividad física» y mide la capacidad productiva que añade a una jornada media, en la otra se llama «letalidad» y mide la capacidad destructiva y asesina que aporta a un soldado medio en un combate.
No es una novedad tampoco, desde la primera guerra imperialista mundial la matanza se analiza y se planea según criterios de organización industrial.
La guerra capitalista es, sobre el terreno, una competición industrial cuyo producto primario es la producción en masa de cadáveres a partir de los mismos operarios que emplea. Una «industria circular».