Alarma, n.º 1, diciembre 1958 (pág. 14). PDF del número completo

Citamos un texto procedente de España y publicado por algunos periodicos del exilio:

"Al ser derrocado el régimen franquista, la jefatura del Estado español serà asumida por una Junta Nacional, compuesta por dos representantes de las fuerzas politicas signatarias y por un militar en representancion del ejército.

"La Junta ;... tendra facultades extraordinaras para dictar cuantos decretos estime preciso para el cumplimiento de su mision.

"Por otra parte, dispondrà de los mas amplios poderes para reprimir cuanto vaya contra el mantenimiento del orden publico mas estricto.

"Todo partido o grupo que al quedar oficialmente constituida la Junta Nacional no le rinda acatamiento expreso, debe ser considerado como enemigo y cualquier actividad por su parte ilicita hasta que .... etc.

"Reconocimiento expreso de los derechos espirituales de la iglesia catolica y plena garantia para sus intereses materiales.

"La Junta.... cuidarà de reprimir inexorablemente todo acto que vaya contra la convivencia nacional... etc.

"Escrupuloso respeto a los compromisos internacionales del franquismo". (Bases americanas)

No se habla de amnistia sino a la carrera, como algo molesto, aunque obligado, y de restablecimiento de libertades solo como de algo lejana y paulatino, a discrecion de los nuevos gobernantes. A eso se le llema "concierto liberal".

Ante todo, tenemos que decir: que nos cuenten entre sus enemigos.

No puede ser mas evidente la inspiracion de la iglesia y el ejercito. Pero no menos evidente es que sobre una proposicion parécida a la transcrita, si no esta misma, han trabajado y se han concertado las organizaciones del llamado acuerdo o pacto de Paris. Amedrentados por la ya creciente combatividad obrera, los pilares de Franco buscan salvar sus intereses y piden el consenso y la colaboracion de las organizaciones exiladas para desencadenar contra los de abajo, llegado el momento, la represion salvadora.

Repitàmoslo, las intrigas por la sucesion de Franco implican forzosamente una gran diversidad de maniobras, regateos, compromisos fétidos, tanto en el interior de España como en el area internacional. Nosotros no luchamos por la sucesion de Franco; ese es un problema entre herederos de sus intereses y a nosotros nos repugna contar entre ellos. No queremos nade de lo que ha originado a Franco. Luchamos por su caida y la del capitalismo, lo cual supone, antes que nada, el desarraigo completo de sus cimientos teocràticos y militaristas. Somos revolucionarios, no intrigantes. Queremos entendernos con hombres capaces de rebeldia, no con las camarillas que tiemblan por sus intereses. Ponemos en guardia contra pactos de este género a todos los oprimidos. Su accion, en cambio, los chasquearà.