Alarma, n.º 1, diciembre 1958 (pág. 12). PDF del número completo
La muerte del primer sujeto de la cristiandad y el nombramiento de su sucesor, motivo de de gran jùbilo entre los fervientes, al parecer, nos ha valido un nuevo indulto, no general, cual anuncia la propaganda, sino un nuevo indulto del general Franco, con el sello de su saña de hombre defectivo en varios aspectos.
Sabido es que la palabra amnistia fué borrada al fin de la guerra del vocabulario oficial. En cambio, el régimen lanza de cuando en cuando a los presos, sin distincion de comunes y politicos, la limosna de un indulto. Invariablemente, la prensa lo presenta como indulto general. La verdad es que ni uno solo lo ha sido hasta ahora. Hay que haber sido preso para comprender toda la dolosa falsia de esos indultos y su insignificancia. La poblacion española, inadvertida, desconoce su significacion, si bien desconfia por principio de cuanto se hace arriba. Pero, por su parte, la propia emigracion ha sido incapaz de poner en evidencia la hipocresia franquista de los indultos.
Reservàndonos para un trabajo completo sobre el sistema penitenciario, digamos con ocasion del nuevo indulto que los tribunales imponen las condenas, las politicas muy en particular, contando de antemano con los indultos, y por otra parte con la "redencion". En todos los casos sale perdiendo el preso; primero porque la mayoria de las veces no empieza a "redimir" sino bastante tiempo despues de haber sido condenado, segundo lugar porque los indultos que los tribunales presuponen otorgados cada dos años, se retrasan siempre (mas de 4 años entre el anterior y el actual) y excluyen siempre de sus "beneficios" a la mayoria: conmutados de la pena de muerte y reincidentes. Reincidentes son hoy la mayoria de los presos politicos. Finalmente, tanto el derecho al indulto como a la redencion pueden ser retirados al preso muy facilmente, sin apelacion ni ser escuchado siquiera. Basta que dé parte por escrito de él el ùltimo de los carceleros acusàndole de lo que se le antoje. En libertad mismo, recordémoslo, los años indultados son extinguibles en prision, incluso por simple sospecha de actividad politica.
Infame mentira, ese juego de los indultos y la "redencion". La apostolica càritas del régimen ha segregado ahi su untuosa hiel. Comprendemos cual serà, ante el nuevo "indulto general", el mal reprimido furor de tantos hombres de gran valia que llevan sobre sus hombros luengos y tràgicos años de encarcelamiento. No tienen necesidad de que se les consuele, pero si de que se luche, en primer lugar reclamando una amnistia general, en segundo no pactando con aquellos mismos que les tienen en la càrcel.