Alarma, n.º 2, marzo 1959 (pág. 12). PDF del número completo

En Bulgaria han matado a un revolucionario: Manol Vassev, anarquista, obrero y militante toda su vida. Combatió al rey, el fascismo y el stalinismo.

Ha muerto en circunstancias no claras un día antes del fijado para su liberación, en la cárcel de Sliven. Esto presagia un fin idéntico para sus compañeros de cárcel: Christo Kolev, Stefan Ivanov, Deltcho Vasslev, Dobri Ivanov, Kosta Kovatchev.

¿Qué temía de Manol Vassev el Presidente del Consejo de Ministros el staliniano Anton Yougov? ¿Por qué lo ha mandado matar? El régimen parece estable: todos los líderes de los partidos de oposición han confesado sus "pecados", apoyan el gobierno, son diputados...

Pero en la clase obrera el nombre de Manol Vassev lleva en sí todo un significado revolucionario. Y los stalinianos se están preparando a liquidar los restos de la abierta resistencia de la clase obrera, esperanzada por la insurreccion de Budapest.

Encarcelado en 1945, en éstos días iba a volver a la lucha. En el juicio que se le siguiera en Noviembre 1956 fué acusado de espionage al servicio de los americanos. Pronunció estas palabras: "No he sido yo quien firmó los tratados con americanos, ni quien besó la falda de la reina de Inglaterra".

En los años 20, obrero de la Tabacalera, importantisima industria Búlgara, levantó a la entera clase obrera en huelgas contra la imposición de métodos de explotación "modernos", es decir feroces.

Hoy ha muerto, o lo han matado.

Eso es el stalinismo: represión callada, asesinatos camuflados en muertes naturales, revolucionarios convertidos en "espías americanos". Las palabras pierden su sentido. Los que asesinan revolucionarios y obreros se llaman a sí mismos: "militantes obreros revolucionarios", y a los asesinados "fascistas o contrarrevolucionarios". Ellos que pactan con cardenales y Vaticanos son: "materialistas históricos". Negocian con Estados Unidos, y se llaman: "enemigos del capitalismo". Imponen al proletariado la dictadura feroz de la producción acelerada y el terror de la policía. En su lenguage es la "dictadura del proletariado".

Pero las palabras son expresión de las cosas y no al revés. La Sociedad no se convierte mágicamente en socialista para concordar con su etiqueta.

Si siguen llamándose socialistas no será para engañar al obrero búlgaro que lo padece en carne propia. Será para engañar al proletariado mundial. ¡Estad alertas! La muerte de Manol Vassev dice más que un discurso de 7 horas en el Presidium de un Congreso Nacional del Partido Comunista cualquiera.

Adriana Broto


LENGUAJE DE LA ESPAÑA DE HOY: "Francisco Franco, Caudillo de España por la gracia de Dios". Un millón de muertos en la guerra, centenares de miles asesinados después, milenios de años de condenas. De tres a cinco mil presos politicos 20 años después. Terror permanente.